*Por Alejandro Fridman. Experto en pallets y embalajes modulares plegables, reutilizables y sustentables.
En la industria automotriz, el embalaje cumple una función mucho más amplia que la protección de piezas y componentes. Su diseño influye en la continuidad del abastecimiento, la ocupación de depósitos y camiones, la seguridad durante la manipulación, el control de inventarios y la generación de residuos.
Entre los sistemas retornables utilizados internacionalmente se encuentra el denominado pallet collar: un marco plegable que se coloca sobre un pallet para convertirlo en un contenedor modular. Su altura puede adaptarse mediante la incorporación o el retiro de marcos y, cuando la operación lo requiere, complementarse con tapas, divisores, bandejas o insertos para proteger componentes específicos.
Modularidad, reutilización y retorno
Una de las principales características de este sistema es la combinación de modularidad, reutilización y plegado.
La posibilidad de variar la cantidad de marcos permite ajustar la altura del embalaje al volumen de la carga. Una misma base puede utilizarse para transportar piezas de diferentes dimensiones, evitando embalajes sobredimensionados y mejorando el aprovechamiento del espacio disponible.
Una vez descargados, los marcos se pliegan. Esto reduce el volumen ocupado durante el almacenamiento y los viajes de retorno, un aspecto especialmente relevante en circuitos repetitivos entre proveedores, centros logísticos y plantas industriales.
Su carácter desmontable también facilita la inspección y el mantenimiento. Los pallets, marcos, tapas, bisagras y accesorios pueden revisarse y repararse individualmente, prolongando la vida útil del conjunto y evitando que una avería localizada obligue a descartar la unidad completa.
Antecedentes en la industria europea y casos de implementación
Volvo Group ofrece uno de los antecedentes internacionales mejor documentados. Su sistema corporativo de embalajes retornables utiliza pallets, marcos de madera y tapas en diferentes configuraciones para abastecer plantas industriales y organizar los flujos entre proveedores.
La compañía desarrolló un pool internacional administrado mediante cuentas de embalajes, procedimientos de control y diferentes familias dimensionales. En este modelo, el envase deja de considerarse un elemento accesorio para convertirse en un activo que debe identificarse, conservarse y mantenerse disponible dentro de la red logística.
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Scania también incorpora los llamados “S-collars” en su catálogo corporativo y en sus procedimientos de gestión para proveedores. Su utilización demuestra que los marcos plegables no constituyen una solución experimental, sino un formato integrado desde hace décadas en operaciones industriales normalizadas.
La Asociación Alemana de la Industria Automotriz, conocida por sus siglas VDA, incluye los pallets modulares con collars dentro de sus códigos y clasificaciones para la recepción y administración de embalajes. Estos lineamientos forman parte del ecosistema logístico europeo, donde terminales y proveedores combinan pallets, marcos, cajas, racks metálicos y contenedores retornables según las características de cada pieza y circuito.
La gestión resulta tan importante como el embalaje
En Norteamérica y Asia también se han consolidado sistemas de contenedores retornables acompañados por mecanismos de trazabilidad y control de activos. La elección del formato depende de la frecuencia de entrega, las distancias, la estabilidad de la demanda y la posibilidad efectiva de recuperar los envases vacíos.
La experiencia internacional demuestra que el rendimiento de un sistema retornable no depende únicamente de sus características físicas. Para que funcione eficientemente se necesitan procedimientos de identificación, inventarios actualizados, trazabilidad, mantenimiento y responsabilidades claramente definidas entre terminales, proveedores y operadores logísticos.
Un embalaje reutilizable que no regresa a tiempo puede ocasionar faltantes, compras de emergencia o interrupciones en el abastecimiento. Por ese motivo, resulta necesario controlar tanto los movimientos de las piezas como los de los propios embalajes.
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La identificación mediante códigos de barras, etiquetas RFID u otras tecnologías facilita el registro de entregas, devoluciones y tiempos de permanencia. Sin embargo, la tecnología debe estar acompañada por reglas operativas, puntos de control y responsables de gestionar las diferencias de inventario.
Una referencia para América Latina
En América Latina, los pallet collars pueden resultar especialmente apropiados para circuitos repetitivos, movimientos interplanta y flujos regionales entre fabricantes de autopartes, centros de consolidación y terminales automotrices.
Su implementación puede contribuir a estandarizar unidades de carga, reducir el consumo de materiales descartables, facilitar la reparación y optimizar el volumen ocupado durante los retornos vacíos. No obstante, su conveniencia debe analizarse a partir del costo total por ciclo y no solamente del precio inicial.
Ese análisis debería contemplar la vida útil estimada, la cantidad de rotaciones, los costos de mantenimiento, las pérdidas, el espacio de almacenamiento, la logística inversa y los residuos evitados. También debe evaluarse la compatibilidad dimensional con pallets, racks, vehículos y equipos de manipulación existentes.
La principal enseñanza de la experiencia europea consiste en considerar el embalaje como un activo logístico reutilizable y administrado, en lugar de tratarlo como un insumo descartable. Este cambio de enfoque puede aportar eficiencia, trazabilidad y sustentabilidad a las cadenas automotrices latinoamericanas, siempre que esté acompañado por una gestión adecuada y la participación coordinada de todos los integrantes del circuito.

