Énfasis Logística: ¿Qué rol ocupa la gestión de envases dentro de la cadena de valor del agro?
Juan Machera: La gestión hoy es un componente clave dentro de la cadena porque aborda un desafío ambiental y sanitario que involucra a todos los actores del sistema productivo.
A partir de la Ley 27.279, Argentina cuenta con un marco legal que establece la responsabilidad compartida para el manejo adecuado de estos residuos. Esto permitió consolidar un sistema formal para su recupero y tratamiento, único en el país, y que alcanza a empresas, distribuidores, aplicadores, productores y autoridades competentes.
En ese marco, CampoLimpio articula el sistema de gestión integral de envases vacíos de fitosanitarios del país, integrado por más de 110 empresas del sector. Nuestro trabajo consiste en coordinar una red federal que permita recuperarlos para que sean tratados de manera segura y responsable.
Esta gestión adecuada no solo reduce riesgos para la salud y el ambiente, sino que además permite revalorizar el plástico recuperado, reincorporándolo a nuevos procesos productivos. Así, la gestión de envases se integra a la lógica de producción sustentable que hoy demanda el agro.
É.L.: ¿Qué repercusión y aceptación ha tenido la iniciativa de CampoLimpio en el agro?
- M.: Desde sus inicios en 2019, la iniciativa ha tenido una aceptación creciente dentro del sector agropecuario. Cada año se suman más actores a este modelo de gestión, lo que demuestra que el sistema se está incorporando progresivamente.
Actualmente CampoLimpio tiene presencia en 22 provincias y una red de 94 CAT (Centros de Almacenamiento Transitorio) distribuidos en distintas regiones del país. A esto se suman jornadas de recepción y concientización que permiten acercar el sistema a los productores y facilitar la entrega de los envases. Además del crecimiento territorial, se ha fortalecido el trabajo colaborativo que resulta clave para consolidar este sistema federal que busca dar respuesta a una problemática ambiental concreta del campo argentino.
É.L.:¿Cómo es la interacción con productores, distribuidores y la industria?
- M.: El sistema funciona a partir de la articulación entre todos los actores. Los productores y aplicadores son quienes utilizan los fitosanitarios y tienen la responsabilidad de realizar el Triple Lavado o Lavado a Presión de los envases antes de entregarlos al sistema.
Las empresas que integran CampoLimpio impulsan el sistema y acompañan su desarrollo, mientras que la asociación coordina la red de recepción y promueve la concientización en todo el territorio.
En este esquema, los distribuidores cumplen un rol estratégico: son un eslabón clave por su cercanía con los productores y su presencia territorial. Desde ese lugar contribuyen a difundir buenas prácticas, fortalecer la concientización y facilitar el funcionamiento del sistema en cada región del país.
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É.L.:La eficiencia es un eje central en la logística moderna. ¿Cómo se traduce ese concepto en el sistema de recuperación de envases?
- M.:La eficiencia logística es central para que el sistema pueda funcionar a escala nacional. En ese sentido, el sistema formal de CampoLimpio busca acercar los puntos de recepción a los productores y facilitar el ingreso de los envases al circuito formal. La red de CAT, distribuida estratégicamente en distintas regiones del país, permite optimizar el recupero del material y ordenar su posterior tratamiento. A esto se suman las jornadas que amplían el alcance del sistema. Este despliegue territorial permite optimizar la logística de recupero.
Todo lo anterior se ha diseñado para lograr un sistema, no solo eficiente en términos operativos, sino sostenible económicamente en el tiempo.
É.L.:¿Qué herramientas digitales están incorporando para mejorar trazabilidad y control?
- M.:Actualmente el Sistema de Gestión Ambiental de CampoLimpio puede reportar el seguimiento del plástico desde que ingresa a través de los CAT y/o Jornadas de Recepción a su derivación a Operadores habilitados.
Contamos con un sistema informático propio en el que cada actor interviniente (productores, CAT, transportistas y operadores) tiene un usuario específico. Esto permite registrar y documentar cada movimiento: quién entrega, cuándo lo hace y qué cantidad de envases se traslada de un punto a otro.
El primer punto de control se da cuando el productor entrega los envases, ya que el registro queda asociado a su usuario y al detalle de los recipientes entregados.
Los productores reciben un certificado ambiental que contiene una estructura de datos blockchain que es único y puede trackearse. Luego los envases pasan a gestionarse bajo un esquema de balance de masas dentro del sistema, lo que permite seguir su recorrido.
Esto es sólo una fase de la gestión de los envases vacíos y sigue en deuda el desarrollo e implementación del Sistema Único de Trazabilidad establecido en la Ley y que hará posible un seguimiento preciso del plástico de los envases desde la venta del fitosanitario hasta su potencial recuperación, permitiendo detectar dónde se vende y si se recupera o se desvía del sistema formal.
É.L.:En términos de sostenibilidad, ¿cómo impacta la correcta gestión de envases en la reducción de riesgos ambientales y en la economía circular?
- M.:Hasta el momento ya se recuperaron más de 24 millones de kilos de envases vacíos de fitosanitarios en todo el país, un resultado que refleja el impacto concreto del sistema en términos ambientales y de economía circular.
Cuando estos envases no ingresan al circuito formal pueden generar contaminación o terminar en operadores ilegales donde el plástico se reutiliza en productos no autorizados como cubiertos y juguetes, lo que representa un riesgo. El sistema de CampoLimpio busca justamente evitar esa situación, recuperando los envases y asegurando que el material sea reciclado bajo condiciones controladas.
Para que este esquema funcione es fundamental que los productores laven los envases antes de entregarlos, permitiendo que el material pueda revalorizarse en postes, varillas, elementos para construcción, y el ejemplo perfecto de economía circular: el bidón tricapa hecho de material reciclado.
Lea la nota completa en la Revista de Énfasis Logística (pag. 42)

