Para varias empresas ecuatorianas, los últimos meses del año concentran una parte importante de sus oportunidades comerciales. Sin embargo, mientras los equipos se preparan para vender más, surge una pregunta clave: ¿está preparada la cadena logística para responder a ese crecimiento sin elevar innecesariamente sus costos?
La Encuesta Nacional Logística de Ecuador, desarrollada por el Cluster Logístico del país, revela que los costos asociados a la logística representan, en promedio, 17,9% de las ventas empresariales. La diferencia es aún más significativa según el tamaño de las compañías, mientras las grandes empresas destinan alrededor del 7,68% de sus ventas a logística, en las pequeñas este porcentaje alcanza el 26,4%. Esta realidad evidencia que las decisiones relacionadas con almacenamiento, transporte, inventario e infraestructura tienen un impacto directo en la competitividad empresarial.
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“Las empresas suelen concentrar su atención en cuánto esperan vender durante los últimos meses del año, pero el verdadero desafío está en determinar si cuentan con la capacidad operativa para responder a ese crecimiento. Una venta que no puede almacenarse, despacharse o entregarse oportunamente también representa una oportunidad perdida”, explica Rafael Arcos, Gerente General de Itulpark.
Esperar a que la demanda se materialice para tomar decisiones puede traducirse en mayores costos, falta de espacio, retrasos y menor capacidad de respuesta. Buscar bodegas a último momento o incrementar inventarios sin planificación puede terminar convirtiéndose en un cuello de botella para el propio crecimiento.
Toma de decisiones
Por ello, preparar el cierre del año requiere pasar de una lógica reactiva a una de anticipación. En períodos de alta demanda, una de las principales decisiones para las empresas es asegurar con antelación la capacidad operativa que necesitarán durante los meses de mayor movimiento comercial. En ese contexto, han surgido modelos de infraestructura logística más flexibles, que permiten ampliar espacios de almacenamiento y operación según las necesidades del negocio, evitando decisiones improvisadas cuando la demanda ya está en marcha.
El centro logístico Itulpark ha desarrollado precisamente un modelo orientado a la flexibilidad operativa, ofreciendo alternativas de espacios logísticos para empresas que requieren ampliar temporalmente su capacidad de almacenamiento o distribución, con módulos disponibles desde mil metros cuadrados y esquemas de contratación de corto plazo, de acuerdo con sus necesidades operativas.
Más allá de un espacio físico, este tipo de infraestructura busca que las empresas puedan escalar sus operaciones, optimizar sus flujos de mercancías y responder a variaciones en la demanda sin que el espacio o la operación se conviertan en una restricción para el crecimiento.
De cara al cierre de 2026, la pregunta ya no debería ser únicamente cuánto espera vender una empresa, sino cuánto puede crecer sin que su logística se convierta en un límite.
En un mercado donde la velocidad y la capacidad de adaptación son cada vez más relevantes, la ventaja no necesariamente estará en quien tenga más inventario, sino en quien pueda gestionarlo, movilizarlo y entregarlo con mayor eficiencia. El último trimestre comienza mucho antes de diciembre, anticipar la capacidad logística puede ser la diferencia entre asumir un costo adicional y convertir la demanda en crecimiento.

