*Por Max: El autor trabaja en YQN Logistics, una empresa de agencia de carga con sede en China, involucrada en las rutas comerciales Asia–América Latina. Las opiniones expresadas en este artículo se basan en observaciones operativas y no representan ninguna posición oficial.
Con la conclusión de las celebraciones del Año Nuevo Chino (CNY) y la reanudación progresiva de las operaciones fabriles, el mercado de transporte marítimo entre China y América Latina ha entrado en una fase de mayor volatilidad. Los agresivos anuncios de incrementos tarifarios por parte de las navieras contrastan con una demanda relativamente moderada, generando un claro desajuste entre las iniciativas de fijación de precios del lado de la oferta y los volúmenes reales de carga.
A partir de la dinámica actual del mercado, presentamos a continuación nuestra evaluación sobre la trayectoria probable de las tarifas durante los próximos tres meses.
Febrero estuvo marcado por una concentración significativa de blank sailings en las rutas comerciales entre China y América Latina. En combinación con la acumulación de carga previa al feriado, esta situación derivó en cancelaciones de espacio y reprogramaciones generalizadas (rollovers). En varios casos, los retrasos en los embarques se extendieron hasta cuatro semanas, ya que cargas originalmente reservadas antes del feriado fueron desplazadas hacia salidas programadas para inicios de marzo. Este efecto de acumulación aún requiere tiempo para normalizarse en el mercado.
Tras el feriado del Año Nuevo Chino, las navieras iniciaron una nueva ronda de incrementos tarifarios. Un General Rate Increase (GRI) entró oficialmente en vigor el 1 de marzo, conforme a lo anunciado por los principales operadores en el corredor Asia–América Latina. CMA CGM y Hapag-Lloyd comunicaron la aplicación de un recargo de USD 1000 por contenedor para la carga movilizada desde todos los puertos asiáticos —incluidos Japón, el Sudeste Asiático y Bangladesh— hacia América Latina, abarcando la Costa Oeste de Sudamérica, la Costa Este de Sudamérica y México.
Las conversaciones de mercado también apuntan a la posibilidad de un GRI adicional el 8 de marzo, lo que refleja una firme intención de las navieras de sostener niveles tarifarios más elevados desde el lado de la oferta. A pesar de los continuos esfuerzos de las navieras por impulsar las tarifas al alza mediante sucesivos GRI y medidas de gestión de capacidad, la demanda subyacente sigue siendo insuficiente para respaldar incrementos sostenidos en los niveles de flete.
Desde la perspectiva de las disrupciones, recientes incidentes en México afectaron temporalmente los flujos logísticos. Tras el reporte del asesinato de un líder de un cártel, los disturbios provocaron interrupciones operativas en puntos estratégicos, incluido el puerto de Puerto de Manzanillo, uno de los principales puertos de contenedores en la costa del Pacífico mexicano. Si bien algunas terminales registraron suspensiones de corto plazo, las últimas actualizaciones indican que las operaciones portuarias se han reanudado en su mayoría. No obstante, estos acontecimientos no han generado un repunte estructural de la demanda; su impacto ha sido principalmente operativo y transitorio, más que de carácter fundamental.
En cuanto a los volúmenes de exportación desde China, la actividad manufacturera se está reactivando gradualmente tras el Año Nuevo Chino. Muchas fábricas retoman plenamente la producción en marzo, mientras que los nuevos pedidos de exportación se mantienen relativamente cautelosos. Aunque ciertos inventarios acumulados antes del feriado —especialmente en sectores como nuevas energías y productos solares— están pendientes de embarque, los elevados niveles de flete spot están desincentivando cargas discrecionales. Más allá de los volúmenes bajo contrato, numerosos cargadores adoptan una postura de espera, lo que limita la posibilidad de un repunte inmediato de la demanda.
De cara a la Copa Mundial de la FIFA 2026, que será organizada por Estados Unidos, México y Canadá en junio, la mayoría de los bienes vinculados a la preparación del evento ya han sido posicionados con antelación, en muchos casos almacenados en recintos aduaneros o almacenes fiscales. En consecuencia, es poco probable que el evento genere en el corto plazo una ola repentina de exportaciones desde China, dado que los preparativos se han adelantado significativamente, reduciendo la probabilidad de un pico estacional pronunciado en los volúmenes marítimos.
En síntesis, las navieras continúan mostrando una firme intención de incrementar las tarifas, respaldadas por la implementación coordinada de blank sailings y sucesivos GRI. Sin embargo, el equilibrio subyacente entre oferta y demanda no justifica plenamente una escalada unilateral de los fletes. Si bien los volúmenes de carga se están recuperando de manera gradual, aún no alcanzan niveles suficientes para absorber aumentos agresivos sin generar resistencia en el mercado.
De cara a los próximos tres meses, se prevé que el comercio entre China y América Latina se mantenga en un rango tarifario elevado, acompañado de una volatilidad persistente. En este contexto, se recomienda a los embarcadores alinear cuidadosamente los tiempos de envío y adoptar estrategias de reserva flexibles para mitigar riesgos y optimizar costos logísticos.

