En medio de la disputa por la licitación de la Vía Navegable Troncal (VNT), el consorcio integrado por Jan De Nul y Servimagnus salió a responder versiones que, según sostienen, distorsionan el proceso y buscan instalar dudas sobre su propuesta. Las compañías rechazaron de plano las acusaciones vinculadas a una supuesta participación de capitales chinos y apuntaron contra declaraciones de competidores del sector.
Jan De Nul, una firma de origen belga con más de 170 años de trayectoria, destacó su presencia global en obras de dragado e infraestructura marítima, así como su operación sostenida en Argentina durante las últimas tres décadas. La empresa remarcó que cuenta con la mayor flota privada de dragas del mundo y un plantel de miles de empleados, incluyendo más de 500 en el país.
Por su parte, Servimagnus subrayó su carácter de empresa de capitales argentinos y su experiencia acumulada en el mercado local, donde lleva adelante operaciones desde hace dos décadas. Según precisó, ejecutó más de medio centenar de proyectos vinculados al dragado, el salvamento y la remoción de restos náufragos, apoyándose en equipamiento y recursos propios.
Ambas compañías señalaron que, como es habitual en este tipo de obras, a lo largo de su historia participaron en esquemas de cooperación con otras firmas mediante consorcios o uniones transitorias. Sin embargo, aclararon que en la actualidad no mantienen vínculos comerciales ni contractuales con empresas controladas por estados extranjeros.
¿Que pasó?
El eje de la controversia se centra en declaraciones de representantes de DEME, quienes habían sugerido que la licitación ocultaba la participación de socios chinos. Frente a esto, Jan De Nul y Servimagnus calificaron esas afirmaciones como “una falacia mal intencionada” orientada a entorpecer el proceso.
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En ese sentido, recordaron que Servimagnus sí trabajó en el pasado —hasta 2020— con Shanghai Dredging Company en distintos proyectos en Argentina. Incluso, mencionaron que en 2022 esa misma firma participó junto a DEME y la compañía china en una licitación previa para la VNT, donde estas últimas integraban un joint venture.
También apuntaron a antecedentes de la propia DEME, que en 2018 se asoció con la empresa estatal china China Road and Bridge Corporation para competir por la concesión del canal de acceso al puerto de Guayaquil, en Ecuador. Aquella licitación, finalmente, fue adjudicada a Jan De Nul tras presentar la oferta económica más competitiva.
Respecto de la propuesta actual, el consorcio aseguró que prevé ejecutar las tareas exclusivamente con equipos propios de Jan De Nul, en línea con las exigencias del pliego técnico. Este punto, indicaron, garantiza que no habrá participación de terceros en la provisión de dragas ni en la operación central del contrato.
Finalmente, las empresas advirtieron que la difusión de versiones sin sustento contribuye a generar confusión en la opinión pública y puede afectar el normal desarrollo de una licitación que consideran estratégica para el país. En esa línea, desestimaron las referencias a supuestas implicancias geopolíticas o de seguridad nacional y sostuvieron que el proceso debe evaluarse en función de criterios técnicos, capacidad operativa y competitividad económica.

