Un estudio del World Economic Forum (WEF) y Accenture señala que América Latina y el Caribe cuentan con condiciones favorables para liderar la transición hacia energías limpias, aunque enfrentan fuertes limitaciones en infraestructura, financiamiento e inversión logística.
En la última década, el avance regional en transición energética fue de apenas 1,2%, muy por debajo del promedio global del 6,2%, debido a cuellos de botella estructurales, políticas fragmentadas y acceso limitado al capital.
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Inversión energética e impacto en la infraestructura logística
La región representa el 7% de la población mundial y el 5% del suministro energético global, con inversiones en energía limpia estimadas en USD 70.000 millones para 2025. Sin embargo, solo captó el 5% de la inversión privada global en 2024.
Según el informe, para cumplir los objetivos climáticos será necesario elevar la inversión anual en energía limpia a USD 150.000 millones hacia 2030, lo que implica una fuerte expansión de redes de transporte, almacenamiento, gasoductos y terminales energéticas.
Argentina como caso de referencia en producción de gas
El estudio destaca a Argentina como uno de los ejemplos más relevantes de la región en materia de gas natural, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta y una estrategia integrada entre el sector público, privado e YPF.
La puesta en marcha del Plan de Promoción de la Producción de Gas y la construcción del Gasoducto Perito Francisco Pascasio Moreno permitieron ampliar la capacidad de transporte, reducir importaciones y sentar las bases para nuevos proyectos de GNL y exportación regional, claves para la logística energética.

Buenas prácticas para una transición energética sostenible
El WEF y Accenture identifican tres factores clave del modelo argentino:
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Diálogo multisectorial para garantizar legitimidad y consenso.
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Capacitación y reconversión laboral orientada a industrias energéticas emergentes.
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Desarrollo regional diversificado, fortaleciendo economías locales más allá del sector energético tradicional.

