El Estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más estratégicos del planeta, ha sido declarado cerrado por Irán en medio de una severa escalada militar en Oriente Medio. El 2 de marzo de 2026, un alto funcionario de la Guardia Revolucionaria Islámica afirmó que Irán no permitirá el paso de ningún buque y “prenderá fuego” a cualquier embarcación que lo intente en represalia por ataques a instalaciones iraníes de parte de Estados Unidos e Israel en los días previos.
Esta declaración oficial marca una de las posturas más agresivas del país islámico en décadas y coincide con un aumento de operaciones militares en la región, incluidos ataques con drones y misiles a instalaciones en países del Golfo como Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar.
Aunque algunos analistas sostienen que no hay una declaración legalmente vinculante de embargo o bloqueo, en los hechos el tráfico comercial se ha detenido casi por completo, con decenas de petroleros y buques de carga detenidos frente al estrecho sin cobertura de seguros válidos para transitar la zona.
Una ruta crítica para el comercio exterior y la logística mundial
El estrecho es un cuello de botella geoestratégico entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, y es la principal vía marítima para el petróleo y gas natural licuado (GNL) del Medio Oriente al resto del mundo:
- 20% del petróleo marítimo mundial pasa por este paso cada día, alrededor de 17–20 millones de barriles diarios.
- Aproximadamente 20% del comercio marítimo global de GNL transita por este corredor.
- La región también exporta fertilizantes, productos químicos y otros bienes energéticos que dependen del tránsito seguro por esta vía.
Antes de la crisis actual, datos de seguimiento marítimo mostraban que entre 15 y 21 millones de barriles de crudo cruzaban diariamente por Ormuz, con buques petroleros y GNL en tránsito constante. Tras las amenazas y la escalada del fin de semana pasado, un análisis independiente reporta que los flujos de crudo descendieron un 86%, con más de 700 buques esperando para entrar o salir del Golfo Pérsico.
La reacción del mercado
La interrupción no solo es física sino financiera: las aseguradoras marinas han cancelado la cobertura estándar de riesgo de guerra para cualquier tránsito por la zona a partir del 5 de marzo, dejando a los operadores sin pólizas en condiciones normales.
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Esto tiene tres efectos directos, por un lado, la suspensión de transits: Navieras como Maersk, MSC y otras han pausado los pasos por Ormuz. En ese marco, las empresas estudian la posibilidad de operar rutas alternativas, incluso circunnavegando África por el Cabo de Buena Esperanza, lo que agrega 10–14 días y costos de combustible un 25–30 % más altos. Esa divergencia se traduce el tercer impacto: la congestión y bloqueo de rutas.
Ante el contexto, se dispararon los valores de commodities energéticas. El crudo Brent subió inicialmente más del 7% en respuesta a la interrupción logística y ha sido objeto de movimientos bruscos. Además, indicadores de GNL en Asia alcanzaron máximos de más de un año, reflejando la escasez en las entregas físicas.
Golpe para el agro y los costos logísticos
La interrupción efectiva del tránsito por el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas global no solo tensiona los mercados energéticos y financieros, sino que además tiene consecuencias concretas en cadenas productivas globales y locales, especialmente en el área de insumos agrícolas.
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La región del Golfo Pérsico es clave para la provisión de urea y fertilizantes nitrogenados, productos que dependen en gran medida del gas natural como materia prima y que —a su vez— forman parte esencial de la producción agrícola mundial. En 2025, Argentina importó alrededor de 1,4 millones de toneladas de urea, de las cuales entre el 30% y el 40% provenían de países del Golfo como Qatar e Irán.
El conflicto ha encarecido los fletes para rutas que pasan por el Golfo en torno al 70% en los últimos días, producto de la incertidumbre geopolítica y las primas de riesgo más altas para operar en la región. El precio de la urea y otros fertilizantes ya ha empezado a subir, reflejando tanto los costos logísticos como las mayores primas de seguro y la escasez anticipada.
Especialistas advierten que el impacto final sobre los precios de insumos y alimentos dependerá de la duración del conflicto y de cómo evolucionen los mercados energéticos, dado que el encarecimiento del petróleo y del gas tiende a trasladarse a los costos de producción, logística y transporte de commodities.

