La Autovía 158 como corredor logístico inteligente de la región Centro

Mientras el agro de la región Centro opera con agricultura de precisión, drones, monitoreo satelital y contratos globales, buena parte de la infraestructura vial que lo sostiene permanece anclada en una lógica 1.0, diseñada para otros volúmenes y otras exigencias de servicio.

 |   8 de abril del 2026
La Autovía 158 como corredor logístico inteligente de la región Centro

*Por: Miguel Ángel Lobosco. Lic. en Planificación Logística (UNLa). Especialista en Movilidad urbana sostenible, planificación y gestión (Escuela de Desarrollo e Ingenieria Madrid, España). Docente Universitario UPATecO (Salta) y  Víctor Manuel Paz. Lic en Logística (UNDEF) y Especialista en Transporte (UTN-FRBA). Candidato a Magister en Transporte Carretero (UTN FRBA). Docente Universitario UPATecO (Salta). Investigador en Corredor Logístico Inteligente – Región Centro. 

Nueva logística,  nueva vulnerabilidad

La última década dejó claro que la logística dejó de ser un “costo silencioso” para transformarse en el corazón de todas las discusiones sobre competitividad, seguridad y resiliencia nacional. Las cadenas de suministro global sufrieron disrupciones que ya nadie puede considerar excepcionales: congestiones portuarias, cierres de canales estratégicos (como Suez en 2021), pandemias sanitarias, eventos climáticos extremos y tensiones geopolíticas que reordenan las rutas comerciales de un día para otro.

El lic Ricardo Partal Silva, especialista en logística y transporte, presidente del Observatorio Mundial de Ciudades y Plataformas Logísticas (OMCyPL), plantea que “la logística dejó de ser el arte de mover cosas del punto A al punto B para convertirse en el arte de sobrevivir y adaptarse en un mundo de ruptura permanente”. En este contexto, la resiliencia logística deja de ser un lujo corporativo para volverse un requisito de supervivencia económica.

Para un país como la Argentina, fuertemente dependiente de sus exportaciones agroindustriales (que generan el 60% de las divisas), este cambio de era presenta un doble desafío:

  • Externamente: adaptarse a una geografía comercial donde las rutas marítimas pueden alterarse por conflictos o restricciones ambientales, donde la transición energética reconfigura costos y tiempos de tránsito, y donde la demanda de trazabilidad ESG (ambiental, social y de gobernanza) se vuelve requisito de acceso a mercados.
  • Internamente: ordenar una matriz de infraestructura donde conviven corredores modernos, rutas congestionadas, cuellos de botella urbanos, una hidrovía cuya gobernanza aún está en discusión y accesos ferroviarios subutilizados.

Es en esta tensión global – local donde se instala la pregunta central: ¿Cómo transformar la Región Centro en un hub logístico inteligente, resiliente y soberano? La respuesta pasa por evolucionar de “rutas 1.0” a “corredores 4.0”.

La brecha que limita el potencial

Este artículo propone repensar la Ruta Nacional 158 —y por extensión, otros ejes estratégicos de la región— no como una simple carretera a ensanchar, sino como un “corredor logístico inteligente 4.0”: una infraestructura integrada física y digitalmente, capaz de habilitar modelos sincromodales, conectar con nodos portuarios, ferroviarios y aéreos, y garantizar la soberanía logística de la Región Centro de cara a 2030/2035.

Te podría interesar: Del insólito robo de KitKat a una amenaza estructural para el comercio global

En la última década, productores y agroindustrias del centro del país incorporaron masivamente tecnologías de agricultura de precisión, monitoreo remoto, digitalización de contratos y trazabilidad, al tiempo que se insertaron en cadenas globales de alto estándar sanitario y ambiental. Sin embargo, ese “salto 4.0” convive con accesos rurales frágiles, travesías urbanas congestionadas y rutas nacionales que siguen pensadas como simples canales de tránsito, y no como partes de un sistema logístico integrado.

La Ruta Nacional 158 sintetiza esa tensión. Sobre ella se apoyan complejos lácteos, cerealeros, maniseros, forrajeros y metalmecánicos que requieren flujos confiables, ventanas horarias precisas y costos logísticos competitivos, mientras la traza funciona aún con parámetros geométricos, niveles de servicio y condiciones de seguridad que no dialogan con esa nueva escala.

Subtítulo:De carretera convencional a corredor logístico alimentador

Aquí aparece un primer cambio conceptual: no alcanza con “ensanchar una ruta”, es necesario redefinirla como corredor logístico alimentador. Una carretera es, en esencia, una infraestructura lineal que permite el paso de vehículos; un corredor logístico, en cambio, integra:

  • infraestructura vial y ferroviaria;
  • nodos logísticos, puertos y zonas de actividades industriales;
  • una capa digital de información para operar de manera inteligente.

El Informe de Corredores de Integración de la Región Centro destaca que estos ejes deben pensarse como sistemas que articulan hinterlands productivos con pasos internacionales, la hidrovía y los principales puertos, permitiendo que las cargas elijan en cada momento el encaminamiento más conveniente hacia Atlántico o Pacífico. En esa lógica, la 158 deja de ser una ruta entre ciudades para convertirse en columna vertebral de un corredor transversal que vincula nodos productivos con la red bioceánica y fluvial. La RN 158 pasaría a convertirse en un corredor alimentador con visión sistémica. En otras palabras, pasar de una “ruta que soporta tránsito” a un “corredor que habilita modelos de negocios”.

La nota completa en la Revista de Énfasis Logística (pag. 88)

https://www.skynde.com/

Redacción Énfasis Logística

Te podría interesar