Es oficial: tras una larga espera, el Gobierno nacional ratificó la adjudicación de la concesión de la Vía Navegable Troncal, conocida como la Hidrovía Paraná-Paraguay, al consorcio integrado por Jan De Nul y Servimagnus. Con la decisión oficial, ambas compañías conformaron la sociedad Vía Navegable Argentina (VNA), que tendrá a su cargo la operación, el mantenimiento y la modernización del corredor fluvial durante los próximos 25 años.
En ese marco, Wim Bosteels, apoderado de Jan De Nul, expresó: “Recibimos esta ratificación con satisfacción, pero sobre todo con una profunda responsabilidad. Somos plenamente conscientes de la importancia que tiene la Vía Navegable Troncal para la competitividad de la Argentina y para el desarrollo de sus cadenas productivas. Nuestro compromiso es poner al servicio del país las mejores capacidades técnicas, humanas y tecnológicas para seguir fortaleciendo una infraestructura estratégica para las próximas décadas”.
Por su parte, Marcos De Vincenzi, gerente general de Servimagnus, destacó el alcance del proyecto y el perfil de la propuesta presentada: “Presentamos una propuesta sumamente sólida, sustentada en la inversión privada, la utilización de equipamiento propio, el cuidado del ambiente, un equipo profesional altamente calificado y una inédita transferencia tecnológica. Nuestro propósito es brindar a los usuarios y al Estado las garantías operativas necesarias para contar con una vía navegable moderna, transparente y competitiva a nivel global”.
El proyecto prevé una concesión por 25 años e incluye la operación integral del sistema, tareas de mantenimiento permanente y un plan de obras de modernización progresiva. Según lo informado, la iniciativa contempla además la generación de empleo directo e indirecto para más de 600 familias, junto con la incorporación de tecnología de última generación y estándares internacionales de calidad, seguridad y desempeño ambiental.
Las empresas adjudicatarias destacaron que los trabajos de dragado y mantenimiento realizados durante las últimas tres décadas fueron determinantes para el crecimiento de la producción nacional, la expansión de la superficie sembrada y el aumento de los volúmenes exportados. En ese sentido, remarcaron que la nueva etapa buscará profundizar esa tendencia con mayor eficiencia operativa y reducción de costos logísticos.
Te podría interesar: La paradoja de la transparencia en la cadena de abastecimiento
El objetivo central del esquema es modernizar la vía navegable y mejorar la competitividad del comercio exterior argentino, con la incorporación de tecnología avanzada y una mayor profundidad de navegación que permita operar buques de mayor porte y carga.
Respaldo agroindustrial
En ese contexto, el presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras, calificó la decisión como “un hito histórico para la logística internacional de la Argentina”. Y agregó: “Claramente implica una transformación sideral de las condiciones actuales que tenemos en la navegación fluvial y marítima, como principal ruta de acceso al mundo y principal conexión con nuestras exportaciones agroindustriales y con todos los demás sectores e importaciones que tiene la Argentina. Necesitamos que esta adjudicación empiece prontamente todas las acciones previstas en el pliego y que se haga una pronta profundización para llegar a los 40 pies deseados en los próximos años, sin ningún tipo de impedimentos”.
Por su parte, Luis Zubizarreta, tesorero de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), señaló el impacto económico que podría generar la mejora en la operatoria del sistema: “Más allá de la baja en el valor de peaje que se tiene que erogar cada vez que pasa un barco por el sistema, vamos a empezar una serie de obras… que van a permitir que lleguen barcos más grandes y que salgan con mayor carga. Eso es fundamental porque salir con los barcos completos nos va a permitir culminar en un ahorro en los fletes de cerca de 10 dólares por tonelada para el 80% del comercio exterior que pasa por la Hidrovía”.
Finalmente, el nuevo esquema de concesión apunta a consolidar una vía navegable más eficiente, con mayor capacidad de carga y menores costos logísticos, en un contexto donde el sistema fluvial concentra la mayor parte del comercio exterior argentino y se proyecta como un eje central para el crecimiento de las exportaciones en los próximos años.

