El transporte de cargas atraviesa una etapa en la que cada decisión operativa impacta de forma directa en la rentabilidad. El aumento de los costos, la presión por mejorar la eficiencia y la necesidad de reducir riesgos obligan a las empresas a revisar variables que durante años quedaron en segundo plano. Entre ellas, el rol del neumático y la gestión integral de la flota empiezan a ocupar un lugar cada vez más estratégico.
En el rubro ya se advierte que estas cuestiones no se presentan como componentes aislados sino como sistemas integrados. “Hoy el neumático forma parte de una solución integral. Acompañamos a las flotas con productos y servicios que les permitan ser más eficientes, reducir costos operativos y avanzar hacia una gestión más sostenible”, explicaron desde la compañía en el marco de ExpoAgro, la afirmación resume un cambio de enfoque que atraviesa a todo el sector: dejar de pensar en insumos y empezar a pensar en desempeño.
Costos invisibles y desgaste operativo
Uno de los principales desafíos del transporte pesado es el peso de los costos “invisibles”, aquellos que no siempre se perciben en la estructura básica pero que terminan impactando en el costo por kilómetro. El consumo de combustible, el desgaste prematuro de neumáticos y las paradas no planificadas forman parte de ese universo que erosiona la rentabilidad.
En ese punto, la durabilidad y la resistencia al rodamiento aparecen como variables críticas. No solo por su impacto directo en el consumo, sino porque determinan la frecuencia de recambio y el tiempo fuera de operación. A eso se suma la necesidad de extender la vida útil de los componentes, una demanda cada vez más presente en flotas que operan con márgenes ajustados.
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El recapado, por ejemplo, emerge como una respuesta concreta a esa presión. La posibilidad de reconstruir un neumático a una fracción del costo de uno nuevo no solo reduce gastos, sino que también permite sostener niveles de desempeño sin comprometer la operación. Detrás de esa práctica hay una lógica más amplia: maximizar cada activo disponible.
De la reacción a la anticipación
Si los costos explican una parte del problema, la otra gran variable es la falta de información en tiempo real. Durante años, muchas decisiones en la gestión de flotas se tomaron de manera reactiva, una vez que el problema ya había ocurrido. Hoy, ese modelo empieza a quedar obsoleto frente a la necesidad de anticiparse.
Para conocer como las empresas de insumos y servicios se plantan ante este escenario, entrevistamos Ignacio Carlisi, desarrollador de Negocios en Michelin Connected Fleet. “Se trata de una unidad de negocios del grupo Michelin a nivel mundial, donde ofrecemos soluciones de conectividad para el transporte a través de una serie de equipos electrónicos instalados en los vehículos, para que, con los datos en tiempo real, el cliente pueda analizarlos y tomar decisiones para una mejor gestión de la flota”, explicó el especialista.
Ese proceso también refleja una evolución en las necesidades del transportista. “Arrancamos en la Argentina en 2018 con soluciones más orientadas a la prevención de robos, pero hoy el transportista ya no solo quiere saber dónde están sus vehículos, sino qué está pasando con ellos y cómo anticiparse a determinadas situaciones”, agregó. La visibilidad dejó de ser suficiente; ahora se busca previsión.
Seguridad, el costo más crítico
Dentro de esa transformación, la seguridad aparece como uno de los ejes más sensibles. Los siniestros no solo implican pérdidas económicas, sino también riesgos humanos y costos indirectos que afectan toda la cadena logística.
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En ese sentido, la incorporación de tecnología orientada a la prevención marca un punto de inflexión. “Hoy nuestro servicio estrella es la parte de cámaras inteligentes, que a través de sensores permiten prevenir siniestros para tener una operación mucho más segura, hacer que los choferes lleguen sanos y salvos a sus casas y evitar incidentes en los entornos donde circulan”, agregó Carlisi.
El foco en la prevención también redefine el vínculo entre proveedor y cliente con el desafío de lograr que esa herramienta se use correctamente y genere impacto real. “Apuntamos no solo a brindar conectividad, sino también a asesorar. Tenemos equipos que acompañan al cliente en el día a día para que pueda sacar el máximo provecho de las soluciones”, completó.

