17 de diciembre del 2020

Se reglamentó la ley de Góndolas

 |   17 de diciembre del 2020

...

Asi lo indica el decreto 991/2020 publicado el martes último en el Boletín Oficial. La Secretaría de Comercio Interior del Ministerio de Desarrollo Productivo será la autoridad de aplicación de la norma.

El gobierno nacional oficializó la reglametación de la Ley de Góndolas (27.545). Se busca propiciar una mayor oferta de productos en las grandes cadenas de supermercados, tanto física como virtualmente y posibilitar que las PyMEs, cooperativas y emprendimientos de la agricultura familiar tengan un “trato equitativo en el espacio que ocupen en las góndolas”.

La Secretaría de Comercio Interior del Ministerio de Desarrollo Productivo será la autoridad de aplicación de la ley. Se determina que en un plazo máximo de 90 días elabore las resoluciones complementarias.

Dicha cartera deberá elaborar un listado actualizado con la totalidad de los productos alcanzados por la ley. Seberan ser agrupados por categorías de acuerdo a los diversos formatos de espacios de ventas. El listado será publicado y actualizado en la web de la Secretaría de Comercio para que pueda ser consultado libremente.

La Secretaría también dispondrá los requisitos de señalización de los congeladores exclusivos o los exhibidores patrocinados para que estén claramente identificados y diferenciados de las góndolas o locaciones virtuales, para prevenir la confusión de las y los consumidores. Además, podrá fijar un porcentaje máximo de ese tipo de exhibidores en relación con las góndolas para evitar una sobre presentación de algunos productos.

LETRA CHICA

La Ley de Góndolas, sancionada por el Congreso el 28 de febrero de 2020, establece un máximo del 30% del espacio de venta físico o virtual para una categoría de producto por proveedor; y exige que haya al menos cinco proveedores de distintos grupos empresarios.

También que las micro y pequeñas empresas cuenten al menos un 25% del espacio de venta por cada categoría de productos; y que las cooperativas, mutuales, empresas de la agricultura familiar y economía popular tengan al menos un 5% de espacio. La Secretaría de Comercio Interior podrá fijar un porcentaje máximo de espacio de venta para los productos importados por cada categoría.

Más noticias
21 de mayo del 2026

El gigante de las plataformas de compras suma aviones hacia Ushuaia, Bariloche, Neuquén y Trelew. La empresa operará hasta 16.000 paquetes diarios.

Mercado Libre expande su amplia cartera de activos logísticos con la incorporación de nuevos aviones que prestarán servicio en la Patagonia argentina. La compañía de Galperín comenzará a operar entregas aéreas hacia Ushuaia, Bariloche, Neuquén y Trelew, con una promesa de entrega de hasta 48 horas.

El esquema contempla entre 15.000 y 16.000 paquetes diarios y funcionará con cinco frecuencias semanales, mediante una combinación de vuelos comerciales y cargueros dedicados. La iniciativa se apoya en dos modelos operativos. Por un lado, la empresa comenzó a utilizar espacio de bodega en vuelos comerciales de Aerolíneas Argentinas para los envíos hacia Ushuaia y Bariloche.

En paralelo, consolidó una red de carga aérea doméstica junto a Innova Logistic para cubrir las rutas hacia Neuquén y Trelew mediante aeronaves cargueras operadas por la línea aérea estatal.

Previsibilidad para la Patagonia

Desde la compañía señalaron que la decisión no responde únicamente al crecimiento del volumen de paquetes, sino también a la necesidad de reducir los tiempos frente al transporte terrestre y garantizar una mayor previsibilidad operativa. La disponibilidad de espacio asegurado en vuelos comerciales aparece como uno de los factores centrales para sostener entregas más rápidas en el sur del país.

La operación también implicó la puesta en marcha de nuevas terminales de carga aérea en los destinos alcanzados y habilitó, por primera vez en la Argentina, una operatoria de cabotaje desde Ezeiza vinculada al comercio electrónico.

Expansión regional de Mercado Libre

Con este movimiento, Argentina se convierte en el quinto mercado de América Latina donde Mercado Libre incorpora transporte aéreo a su red logística. Además, pasa a ser el tercer país de la región —después de México y Brasil— donde la empresa avanza con vuelos cargueros dedicados para distribución de paquetería.

Te podría interesar: Mundial 2026: ¿podrá la logística en México responder a un crecimiento de 9.9% en el consumo de cerveza?

En mercados como Brasil y México, la firma desarrolló durante los últimos años modelos logísticos con aeronaves exclusivas identificadas con la marca, luego de una primera etapa de validación operativa. En la empresa reconocen que, si el esquema logra buenos resultados en Argentina, podría abrirse el camino hacia acuerdos de largo plazo y flotas dedicadas también en el mercado local.

Por ahora, la Patagonia será el foco inicial del proyecto, aunque la compañía también analiza oportunidades en otras regiones del país, especialmente en el NOA y el NEA, donde los tiempos logísticos continúan siendo uno de los principales desafíos para el comercio electrónico.

La incorporación de envíos aéreos coincide además con una nueva edición del Hot Sale, uno de los eventos de mayor movimiento para el sector. Según indicaron desde la empresa, en la edición 2026 se observa un mayor peso de compras planificadas y tickets más elevados, especialmente en categorías como televisores, consolas y electrodomésticos, impulsadas en parte por la proximidad del Mundial de fútbol.

*Fuente: Forbes

5 de mayo del 2026

La Terminal de Contenedores 2 (TC2) del Puerto de Mar del Plata manifestó su respaldo al esquema de incentivos recientemente anunciado por el Consorcio Portuario Regional, orientado a fortalecer las exportaciones y seguir consolidando al puerto como una opción estratégica para las empresas pesqueras y de carga en general.

Te puede interesar: Federico Sturzenegger en Expo EFI: “Estamos en un proceso de crecimiento liderado por las exportaciones sin límites”

La iniciativa se suma a los beneficios que ya ofrece la terminal, tanto para la navieras como para los buques pesqueros y cargas generales, que eligen exportar por el puerto Mar del Plata. La inclusión de estas medidas apunta a que las compañías que ya operan en el puerto canalicen sus exportaciones a través de la terminal local, potenciando una alternativa logística más competitiva, eficiente y cercana. En este marco, el esquema incorpora acciones concretas que impactan directamente en la competitividad tales como:

Bonificación a la exportación

Se establece la bonificación del 100% del Canon de Cargas para todas las operaciones de exportación realizadas dentro de la jurisdicción portuaria, lo que permite una reducción significativa de los costos operativos.

Prioridad operativa

Las empresas que descarguen y exporten por el puerto contarán con prioridad de ingreso, amarre y uso preferencial de muelle, optimizando tiempos y mejorando la eficiencia logística.

Incentivo por integración operativa

Se implementa un esquema de bonificaciones sobre el uso del puerto para aquellas empresas o grupos económicos que operen buques en Mar del Plata y, simultáneamente, canalicen sus exportaciones desde esta terminal, promoviendo una mayor integración de las operaciones.

Este último punto resulta especialmente relevante, ya que reconoce y potencia el compromiso de los operadores que apuestan por una logística integrada: a mayor nivel de vinculación con la terminal, mayores son los beneficios.

“La articulación entre el sector público y privado es clave para seguir desarrollando el potencial del Puerto de Mar del Plata. Este tipo de medidas no solo mejora la competitividad, sino que también genera previsibilidad y condiciones concretas para que más empresas exporten desde acá”, señaló Emilio Bustamante, director de TC2.

Asimismo, agregó: “Desde la terminal estamos enfocados en facilitar procesos, optimizar tiempos y acompañar a los exportadores con soluciones logísticas eficientes que fortalezcan el crecimiento de la actividad, consolidando a Mar del Plata como un nodo logístico cada vez más competitivo dentro del sistema portuario argentino”.

20 de marzo del 2026

Por el Ing. Fabián Chafir, Socio de IFC Consulting (1° entrega).

Leé la segunda entrega de este artículo aquí: Conflicto en Irán: cómo planificar la logística en crisis

El transporte —marítimo, aéreo y terrestre— suele ser el primer termómetro de una crisis geopolítica. Cuando sube el riesgo, no solo se encarecen los combustibles: se encarece la incertidumbre. El conflicto vinculado a Irán, junto con cierres de espacio aéreo y restricciones operativas, está mostrando con claridad cómo un shock regional puede multiplicarse a escala global a través de los flujos de movilidad y de mercancías.

Oxford Economics describió, en un webinar del 5 de marzo de 2026, la detención completa de los embarques de petróleo y gas por el Estrecho de Ormuz debido a riesgos de seguridad y al alza de los seguros marítimos. En términos prácticos, esto implica pausar aproximadamente el 20% del petróleo y del GNL mundial, con un impacto inmediato sobre el “sistema circulatorio” energético que sostiene a todo el transporte.

En paralelo, múltiples aerolíneas han cancelado o reducido operaciones hacia/desde Oriente Medio por cierres de espacio aéreo y aeropuertos, con tasas de cancelación elevadas en hubs clave y suspensión total de operaciones en ciertos casos.

Este artículo aborda el problema desde la óptica del transporte: por qué un cuello de botella marítimo puede redibujar rutas aéreas, cómo la volatilidad del combustible altera la planificación logística, qué ocurre con los seguros, la capacidad y la confiabilidad, y qué estrategias concretas pueden adoptar empresas y viajeros para reducir su exposición.

El Estrecho de Ormuz como “punto único de falla” del transporte energético

En logística, un single point of failure (SPOF) es un componente cuya interrupción paraliza un sistema entero. El Estrecho de Ormuz es un ejemplo clásico: al detenerse por completo los embarques de petróleo y gas por riesgo y por el aumento del costo del seguro para navieras, el shock no se queda en la energía; se traslada a todo el transporte que depende de ella.

Que se pause la salida de aproximadamente el 20% del petróleo y del GNL mundial significa que la variable “combustible” deja de ser un costo relativamente estable y pasa a convertirse en un factor estratégico para la continuidad operativa.

La primera consecuencia para el transporte marítimo es evidente: menos buques, buques desviados, mayores tiempos de tránsito y una caída abrupta en la previsibilidad. Pero el segundo efecto es más sutil: cuando el mercado percibe que la interrupción podría extenderse, la expectativa de precios y la gestión de inventarios empiezan a modificar decisiones en cadena. Oxford Economics sostiene que, para escalar el precio del Brent hacia 100 USD/barril, el mercado debería temer una extensión material de la disrupción; la clave no es solo el evento, sino la duración percibida.

En términos operativos, cada día adicional de incertidumbre obliga a las empresas de transporte a recalcular:

  • Costos directos (fuel, peajes, tasas portuarias y aeroportuarias).
  • Costos financieros (capital de trabajo por stock en tránsito más largo).
  • Costos de riesgo (seguro, war risk premium, cláusulas de fuerza mayor).

Te puede interesar: El cierre del Estrecho de Ormuz sacude el comercio y la logística mundial

Seguros: el costo invisible que decide rutas y capacidad

Una crisis no “cierra” un corredor solo con amenazas. Lo cierra, muchas veces, con un precio. El reporte destaca que el freno total de embarques por Ormuz se explica en parte por el aumento drástico de los costos de seguro para navieras.

En la práctica, el seguro funciona como un semáforo: si el precio del riesgo se vuelve prohibitivo, la oferta de transporte se contrae aunque técnicamente sea posible navegar.

Para operadores logísticos, esto genera un dilema recurrente: mantener rutas de alto riesgo con recargos (y potenciales demoras) o reconfigurar itinerarios con desvíos que aumentan distancia y tiempo. El resultado típico es una combinación de ambos: capacidad más cara y menor confiabilidad, justo cuando clientes exigen entregas estables (y penalizan los atrasos).

Gas natural licuado: un problema de transporte “sin plan B”

El GNL es, en muchos casos, más crítico para el transporte y la industria de lo que parece, porque su logística es menos flexible. Oxford Economics subraya que el riesgo del gas es más preocupante que el del petróleo: es un mercado más ajustado, con buffers menores.

Además, mientras el petróleo puede eludir Ormuz parcialmente mediante oleoductos saudíes, el gas catarí no tiene una alternativa comparable: solo puede exportarse por vía marítima.

Este punto es central para la problemática del transporte: cuando una mercancía energética no puede redireccionarse por otra infraestructura, la disrupción se transmite con mayor intensidad al precio y a la disponibilidad.

Europa aparece como la región más expuesta por su dependencia del GNL; y si Asia incrementa compras a EE. UU., la presión sobre los precios spot puede ser muy alta. Eso impacta no solo a hogares, sino a toda la cadena de transporte: terminales, almacenamiento criogénico, disponibilidad de energía para procesos industriales y, por extensión, demanda de carga y movimiento de bienes.

Aviación: cierres de espacio aéreo, cancelaciones y efecto dominó

Cuando el espacio aéreo se restringe, el transporte aéreo sufre una doble penalidad: menos operaciones y rutas más largas. El informe de impacto en horarios aéreos indica que cierres de espacio aéreo y aeropuertos forzaron a numerosas aerolíneas a cancelar servicios hacia/desde Oriente Medio, con tasas de cancelación muy elevadas en ciertos aeropuertos y suspensión total de operaciones en algunos casos.
También se registra que algunas aerolíneas reanudaron operaciones de forma limitada, con cronogramas reducidos y sujetos a aprobaciones operativas y condiciones regionales.

Desde la óptica del transporte, esto golpea tres capas a la vez:

  1. a) Pasajeros y turismo. La demanda se desplaza, se reprograma o se cancela. Si un hub permanece cerrado o muy restringido, se generan cuellos de botella en rutas alternativas y presión sobre aeropuertos periféricos.
  2. b) Carga aérea. Muchísimos envíos urgentes (pharma, repuestos, electrónica) dependen de las bodegas de aviones de pasajeros. Cuando se cancelan vuelos, esa capacidad “desaparece” y las tarifas suben.
  3. c) Operación y mantenimiento. Desvíos, esperas y cambios de rotación incrementan horas de tripulación, consumo y complejidad de programación.

El hecho de que ciertos destinos se operen “no todos los días” y que los cronogramas se ajusten según condiciones del espacio aéreo ilustra la pérdida de regularidad, que es el activo más valioso del transporte aéreo.

12 de marzo del 2026

Por Paula Chaves, analista de mercados financieros de GH Trading

La escalada geopolítica en Medio Oriente volvió a tensionar a los mercados energéticos y reactivó la preocupación por el suministro global de petróleo. Las tensiones en torno al tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz —por donde circula cerca de una quinta parte del crudo mundial— generaron temores sobre una posible interrupción del flujo energético.

El impacto se reflejó rápidamente en los precios. El Brent llegó a rozar los 120 dólares por barril y el WTI también registró fuertes subas en las primeras horas de la reacción del mercado, aunque posteriormente retrocedieron parcialmente. Esta volatilidad refleja la sensibilidad de los inversores frente a cualquier señal sobre la duración o la posible escalada del conflicto.

Te puede interesar: Nefab abre centro de ingeniería de embalaje en México

El petróleo y el riesgo inflacionario

Más allá del salto inicial en los precios, el factor clave para los mercados es cuánto tiempo podría sostenerse el encarecimiento del crudo. Si el repunte se prolonga, podría trasladarse a la economía global a través de mayores costos de combustibles, transporte e insumos, generando presiones inflacionarias.

Por el momento, los mercados financieros continúan evaluando si se trata de un shock transitorio o de un cambio más estructural en los precios de la energía.

En las bolsas internacionales la reacción ha sido moderada. Aunque los índices estadounidenses registraron una apertura débil por el impacto del petróleo y los temores inflacionarios, posteriormente aparecieron compras selectivas, lo que sugiere que el mercado todavía no descuenta un escenario de crisis mayor.

El papel dual de México

En este contexto, México ocupa una posición particular. Por un lado, el aumento del precio del petróleo puede beneficiar a la economía al mejorar los ingresos por exportación de crudo y aliviar la situación financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex).

La petrolera estatal ha priorizado en los últimos meses el abastecimiento de refinerías locales y ha reducido exportaciones, mientras mantiene su producción total —incluyendo socios— en torno a 1,65 millones de barriles diarios.

Sin embargo, México no es un ganador neto de un shock petrolero prolongado. El país sigue dependiendo de combustibles importados y de una cadena energética en la que los precios internacionales pueden trasladarse rápidamente a la inflación interna.

Además, un petróleo caro podría aumentar el costo fiscal si el gobierno decide implementar subsidios para contener el impacto en los precios de los combustibles.

Expectativa en los mercados

El balance para México es, por lo tanto, dual: mayores ingresos por exportaciones energéticas, pero también riesgos para la inflación, el tipo de cambio y el crecimiento económico si el episodio se prolonga.

En el caso de los mercados emergentes, los analistas señalan que una corrección adicional en los activos financieros podría abrir oportunidades de inversión, aunque recomiendan cautela.

La estrategia más prudente, sostienen, es esperar una mayor estabilidad en el frente geopolítico y en el precio del petróleo antes de retomar posiciones con mayor convicción en los mercados emergentes.

Foto: BNamericas

23 de marzo del 2026

Por el Ing. Fabián Chafir, Socio de IFC Consulting (2° entrega).

Leé la primera entrega de este artículo, aquí: Conflicto con Irán: impacto en transporte, rutas logísticas y costos globales

El transporte es una industria de márgenes ajustados: un cambio en el combustible impacta directamente en tarifas, recargos, contratos y decisiones de inventario. Oxford Economics proyecta que, en el segundo trimestre de 2026, el Brent podría promediar 79 USD por barril, es decir, 15 USD por encima de su previsión base, en un escenario de disrupción de corta duración.

Incluso si el impacto fuera transitorio, la volatilidad obliga a renegociar mecanismos de fuel surcharge, revisar presupuestos y replantear el mix modal: qué cargas se trasladan por vía marítima, aérea o terrestre.

El informe también señala que las reservas estratégicas de petróleo —equivalentes a 90 días— aportan un margen para gestionar interrupciones temporales sin escasez, aunque no descartan un conflicto prolongado.

En términos logísticos, esto implica una doble exigencia: planificar la continuidad operativa y, al mismo tiempo, preparar escenarios de estrés.

Impactos regionales que se convierten en disrupciones logísticas

Un error frecuente es considerar que los conflictos regionales tienen efectos acotados. En realidad, el transporte global conecta regiones a través de rutas, costos y disponibilidad de capacidad.

Los impactos geopolíticos suelen concentrarse en las zonas afectadas, pero en un contexto de mayor incertidumbre, el shock puede amplificarse. Para la logística, el canal más inmediato de transmisión es el precio de los commodities —especialmente la energía—, seguido por eventuales tensiones financieras.

En Oriente Medio, los países del Consejo de Cooperación del Golfo presentan mayor exposición. Las proyecciones de crecimiento para 2026 fueron ajustadas a la baja, con impactos más marcados en Qatar y Emiratos Árabes Unidos. En este último, además, se suma el efecto de una fuerte caída del turismo.

Menos turismo implica menos vuelos, menor consumo en destino y una reconfiguración de las redes de transporte: cambian frecuencias, conectividad, flujos y precios.

¿Qué deberían hacer las empresas?: 5 líneas de acción

No existe una solución única para este tipo de crisis, pero sí prácticas clave que permiten gestionar la incertidumbre:

  1. Diversificar rutas y modos. Combinar transporte marítimo, ferroviario y aéreo según el nivel de criticidad. Separar lo urgente de lo importante reduce el uso innecesario de capacidad premium.
  2. Rediseñar buffers de inventario. Si los tiempos de tránsito se vuelven inciertos, el stock de seguridad y el stock en tránsito deben recalibrarse. El objetivo no es tener más inventario, sino tenerlo mejor ubicado.
  3. Revisar contratos. Incorporar cláusulas claras de recargo por riesgo (war risk), condiciones de re-routing y acuerdos de capacidad mínima. Donde sea posible, negociar bandas de ajuste por combustible.
  4. Fortalecer la inteligencia operativa. En aviación, las operaciones dependen de condiciones dinámicas del espacio aéreo. El monitoreo continuo —estado de vuelos, comunicaciones y alertas— se vuelve crítico tanto para pasajeros como para carga.
  5. Gestionar seguros y cumplimiento. Revisar coberturas, exclusiones y requisitos de ruta. Una póliza mal alineada puede transformar un atraso en una pérdida total.

Escenarios logísticos: del desvío al rediseño de redes

Si la disrupción se limita a semanas, el sistema tenderá a absorber el impacto mediante reservas, reprogramación de vuelos y ajustes temporales en seguros, con un aumento de costos pero sin ruptura estructural.

Sin embargo, si el conflicto se prolonga, el transporte entra en una fase de rediseño: rutas alternativas más permanentes, contratos de mayor plazo, relocalización de inventarios y una presión sostenida sobre las tarifas.

En este contexto:

  • Aviación: redes más fragmentadas, hubs operando por debajo de su capacidad y mayor dependencia de conexiones indirectas.
  • Marítimo: incremento en el uso de rutas más largas y riesgo de congestión en puertos alternativos.
  • Terrestre y regional: saturación de pasos fronterizos y nodos intermodales por cambios bruscos en la demanda.

El conflicto vinculado a Irán pone en evidencia que el transporte no solo es un sector afectado, sino también el canal a través del cual una crisis se vuelve global. Cuando se interrumpen envíos por el estrecho de Ormuz o se cancelan vuelos por restricciones del espacio aéreo, no solo se compromete la movilidad: se ve afectada la fluidez de las cadenas de suministro y la capacidad de las economías de operar con normalidad.