Con el cierre de la temporada navideña, la industria logística enfrenta un nuevo pico operativo: la gestión de devoluciones. Aunque los volúmenes de envíos disminuyen tras las fiestas, la presión sobre la cadena de suministro se mantiene elevada y se traslada a la logística inversa, que debe absorber grandes volúmenes de productos devueltos con alta complejidad operativa.
En rubros como indumentaria, electrónica y artículos para el hogar, se estima que entre el 20% y el 30% de las compras realizadas durante las fiestas regresan al vendedor, generando flujos inversos difíciles de predecir y gestionar.
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Tecnología e inteligencia artificial para optimizar devoluciones
La tecnología se consolida como un aliado clave para gestionar este escenario. Herramientas de analítica avanzada e inteligencia artificial permiten anticipar volúmenes de devolución, optimizar la asignación de recursos y definir en tiempo casi real el destino de cada producto devuelto, protegiendo los márgenes y mejorando la eficiencia operativa.
Visibilidad, centros de distribución y experiencia del cliente
La visibilidad end-to-end es otro factor crítico. Tecnologías de seguimiento y monitoreo por eventos permiten conocer el estado y la ubicación de los productos devueltos, reduciendo demoras y cuellos de botella.
En paralelo, los centros de distribución deben adaptarse con procesos de inspección, clasificación y reintegración, apoyados en automatización, flujos guiados y robots móviles. Para el consumidor, una devolución ágil y transparente es hoy tan importante como una entrega rápida y se convierte en un factor clave de fidelización.
Las devoluciones dejaron de ser un proceso secundario para convertirse en una capacidad estratégica. En un contexto de crecimiento sostenido del comercio electrónico, dominar la logística inversa se posiciona como una ventaja competitiva central para la cadena de suministro moderna.

