La privatización de la Vía Navegable Troncal entró en una etapa decisiva. El Ministerio de Economía abrió los sobres con las propuestas económicas de las dos compañías internacionales que compiten por quedarse con la concesión de la principal ruta fluvial del país, en un proceso que apunta a redefinir el funcionamiento de una infraestructura clave para el comercio exterior argentino.
La apertura estuvo a cargo de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN), que confirmó que las empresas Jan de Nul y DEME presentaron exactamente la misma oferta económica: una tarifa de US$ 3,80 por tonelada de registro neto. El dato no pasó desapercibido dentro del Gobierno, ya que representa una reducción de 50 centavos frente al esquema actual y, según cálculos oficiales, implicaría un ahorro del 13,5% en los costos de peaje.
Desde el Ministerio de Economía remarcaron que el proceso avanza hacia la “etapa definitoria” de la privatización y sostuvieron que el objetivo es modernizar y profundizar la Vía Navegable Troncal. En otras palabras, el Ejecutivo busca combinar menores costos logísticos con nuevas obras de infraestructura en uno de los corredores más sensibles para la economía argentina.
¿Cómo sigue la licitación?
Ahora comenzará la evaluación técnica y económica final para definir cuál de las dos compañías se quedará con la concesión. Según explicaron fuentes oficiales, la decisión no dependerá únicamente de la tarifa ofrecida, sino también del puntaje técnico obtenido por cada firma en el análisis de sus respectivas propuestas.
El proyecto contempla inversiones privadas estimadas en unos US$ 10.000 millones a lo largo del contrato de concesión. Se trata de una cifra de gran magnitud que apunta a mejorar la operatividad, profundizar el dragado y aumentar la previsibilidad en la navegación comercial. En el sector reconocen que la Hidrovía necesita obras de escala para sostener el crecimiento de las exportaciones y evitar cuellos de botella logísticos.
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Otro punto que destacó el Gobierno fue la ausencia de impugnaciones durante todo el proceso licitatorio. Ninguna de las empresas cuestionó las condiciones del pliego ni presentó objeciones formales en las etapas previas, algo que en Economía interpretaron como una señal de solidez jurídica y transparencia administrativa. Puertas adentro del sector, ese detalle también fue leído como un dato importante para darle estabilidad al proceso.
La licitación además cosechó respaldo de distintos actores vinculados al comercio y la producción. Entre ellos aparecen entidades como la Unión Industrial Argentina, la Bolsa de Comercio de Rosario y cámaras exportadoras ligadas al complejo agroindustrial. Según el comunicado oficial, el proceso fue “validado por todo el sector privado y productivo del país”, una definición con la que el Ejecutivo buscó mostrar consenso alrededor de la iniciativa.
La Vía Navegable Troncal Paraná-Paraguay ocupa un lugar central dentro del esquema logístico argentino. Por allí circula cerca del 80% del comercio exterior nacional y buena parte de las exportaciones agroindustriales que salen hacia distintos mercados del mundo. Por eso, más allá de quién resulte adjudicatario, en el sector ya dan por hecho que la definición de esta concesión marcará el rumbo de la infraestructura fluvial argentina durante las próximas décadas.

