*fuente: Grupo Gestión
La irrupción de la inteligencia artificial y la aceleración de los ciclos tecnológicos están obligando a las empresas a replantear sus estrategias de formación. Los modelos tradicionales de capacitación pierden efectividad frente a un entorno donde las herramientas, los procesos y las habilidades cambian con rapidez. En este escenario, la actualización profesional deja de ser un evento puntual y pasa a concebirse como un proceso continuo, integrado a la dinámica cotidiana del trabajo.
Especialistas de Grupo Gestión sostienen que el desafío actual no se limita a incorporar conocimientos técnicos, sino a desarrollar la capacidad de adaptarse y aplicar habilidades en contextos reales. La formación adquiere así un carácter más estratégico, enfocado en la integración de nuevas tecnologías y en la toma de decisiones informadas dentro de organizaciones cada vez más atravesadas por sistemas digitales.
Los desafíos de la “nueva” formación laboral
Los datos muestran, sin embargo, que la transición no está exenta de tensiones. El informe Udemy 2026 Global Learning & Skills Trends Report indica que la mitad de los empleados considera que sus líderes todavía no están preparados para conducir procesos de transformación impulsados por inteligencia artificial. Al mismo tiempo, la demanda de capacitación en herramientas concretas se dispara: el interés por GitHub Copilot creció un 13.500% interanual, reflejando el rápido avance de soluciones basadas en IA dentro de las empresas.
Esta expansión tecnológica convive con una paradoja. A pesar del volumen de inversión destinado a soluciones digitales, apenas el 15% de los usuarios de IA generativa afirma percibir beneficios significativos en su trabajo. La brecha entre adopción y resultados expone la necesidad de fortalecer los programas de aprendizaje y desarrollo, con un enfoque que priorice el criterio profesional, la comprensión de las herramientas y su aplicación efectiva.
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En paralelo, las denominadas habilidades humanas vuelven a ocupar un lugar central en la agenda corporativa. Según datos de Absorb LMS, el pensamiento estratégico y crítico encabeza las prioridades de desarrollo para 2026 con el 56% de las menciones. Detrás se ubican la fluidez digital, con un 44%, y las capacidades de liderazgo, que alcanzan el 42%. La tendencia sugiere que el valor diferencial no radica únicamente en dominar tecnologías, sino en saber interpretarlas y utilizarlas con criterio.
El tiempo disponible para capacitarse aparece como otro obstáculo relevante. El estudio TalentLMS 2026 L&D Report revela que el 53% de los empleados afirma que su carga laboral deja poco margen en la agenda para participar en instancias de formación, aun cuando reconocen su importancia. Frente a esta limitación, las empresas comenzaron a priorizar formatos más ágiles de aprendizaje digital, que ya son ofrecidos por el 90% de las organizaciones y requieren entre un 40% y un 60% menos de tiempo que las capacitaciones presenciales.
Otra manera de capacitar
Dentro de esta transformación ganan terreno enfoques como el microlearning y la personalización de contenidos. Se trata de módulos breves, accesibles desde dispositivos móviles y diseñados para integrarse al flujo de trabajo diario, lo que permite sostener procesos de aprendizaje continuo sin interrumpir la operación. La lógica apunta a incorporar conocimiento de manera gradual y aplicada, en lugar de concentrarlo en cursos extensos y aislados de la práctica laboral.
El impacto de estos programas también se refleja en los resultados organizacionales. Según datos de AIHR, las compañías con estrategias sólidas de desarrollo profesional tienen un 42% más de probabilidades de posicionarse como pioneras en la adopción de inteligencia artificial. Además, registran mejores indicadores de retención de talento: un 67% frente al 50% observado en organizaciones con menor inversión en capacitación.
Para Cecilia Montes, gerente de Capital Humano de Grupo Gestión, el cambio redefine la relación entre formación y desempeño empresarial. “Este escenario redefine el vínculo entre capacitación, empleabilidad y resultados: en un mercado donde los tiempos de aprendizaje se acortan y las habilidades se vuelven más dinámicas que los cargos, contar con esquemas de talento flexibles y alineados a las necesidades reales del negocio se vuelve clave”, señaló. A su juicio, la combinación entre aprendizaje integrado al trabajo y modelos de contratación más adaptables permite a las organizaciones responder con mayor agilidad sin afectar la productividad ni la calidad de los procesos.

