La licitación por el Belgrano Cargas es un paso muy esperado para mejorar el traslado de bienes y mercancías en zonas puntuales del país. Asimismo, hay expectativas en que fortalezca el sistema multimodal conectando con los puertos exportadores. Si bien el proceso no comenzó de manera oficial, el debate a su alrededor crece y desde la provincia de Salta llegaron algunas advertencias.
La preocupación del distrito del norte gira en torno a la obligatoriedad de realizar obras de infraestructura ferroviaria. Desde la gobernación resaltan que el deterioro vial encarece entre 30% y 40% el traslado de la producción hacia el Gran Rosario. En concreto, la inclusión de los ramales que conectan con Chile y Bolivia (C-14 y C-15) en el pliego, es el eje principal del reclamo.
El planteo apunta a evitar que las mejoras en esos corredores ferroviarios queden sujetas a la decisión de las empresas que asuman la operación del sistema. El gobernador Gustavo Sáenz sostuvo que ambos ramales fueron incluidos como optativos en los pliegos, una condición que, según advirtió, pone en riesgo inversiones necesarias para mejorar la conectividad del norte argentino.
El reclamo se suma a las gestiones que, de acuerdo con la Gobernación, mantiene desde hace más de un mes ante la Jefatura de Gabinete, el Ministerio de Economía y la Secretaría de Transporte. En ese marco, Sáenz se reunió con representantes de las siete cámaras que integran la Mesa Productiva y Empresarial de Salta para coordinar una posición común.
El costo logístico, en el centro del reclamo
Uno de los argumentos de la provincia es la desventaja que enfrenta su producción por la distancia a los principales puertos de exportación y la disponibilidad de infraestructura. Sáenz afirmó que trasladar mercadería desde Salta hasta el puerto de Rosario puede costar entre un 30% y un 40% más que en otras regiones del país.
“Cuesta mucho más caro llevar nuestros productos al puerto de Rosario que de Rosario a Ámsterdam. No nos podemos dar el lujo de esperar 50 años más y de que una, dos o tres empresas tengan la voluntad de hacer estas obras”, sostuvo el gobernador.
La comparación expone una de las dificultades estructurales de las economías alejadas de los principales centros portuarios: los costos de traslado pueden reducir la competitividad de sus productos antes de llegar al mercado. En ese contexto, la infraestructura ferroviaria aparece como una alternativa para ampliar las opciones de transporte, aunque su impacto efectivo dependerá de las obras que se ejecuten, la capacidad operativa de los corredores y su articulación con otros modos.
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La provincia busca que la realización de los trabajos no quede librada a la rentabilidad que las empresas encuentren en cada tramo. Para Sáenz, las obras deben formar parte de las obligaciones establecidas desde el inicio, en lugar de depender de decisiones posteriores del operador.
Conexión ferroviaria con Chile y Bolivia
Los ramales C-14 y C-15 tienen una función estratégica para la integración regional. El primero se vincula con Chile, mientras que el segundo conecta con Bolivia. Su desarrollo podría fortalecer las alternativas de transporte de cargas y los vínculos comerciales transfronterizos, aunque la concreción de esos beneficios requiere infraestructura operativa y una articulación efectiva con los sistemas ferroviarios y logísticos de los países vecinos.
“El ramal C-14 termina en Chile, el ramal C-15 termina en Bolivia. Es la integración que necesitamos para el progreso de nuestra provincia. Es con infraestructura, transporte y tecnología como vamos a desarrollarnos, y no con más impuestos a la distancia”, expresó Sáenz.
El gobernador también pidió el acompañamiento de legisladores nacionales y representantes del Norte Grande para sostener el reclamo. La definición sobre el carácter obligatorio u optativo de las obras será relevante para establecer qué compromisos asumirá el futuro concesionario y qué mejoras podrán concretarse en esos corredores.

