La prórroga de la concesión de Ferroexpreso Pampeano en el corredor Rosario–Bahía Blanca asegura, al menos por ahora, que uno de los principales circuitos de cargas del país siga funcionando sin sobresaltos. La medida extiende la operación hasta el 30 de abril de 2027 y evita un freno en un sistema clave para el traslado de granos y otros productos con destino exportador.
No se trata de un corredor más. Esta traza conecta zonas productivas centrales de Buenos Aires, Santa Fe y La Pampa con los puertos del Gran Rosario y Bahía Blanca, dos puntos neurálgicos para la salida de mercadería al exterior. En términos logísticos, su continuidad es fundamental para sostener el ritmo de la cadena agroindustrial.
Hoy, Ferroexpreso opera una red de más de 5.100 kilómetros de vías, aunque poco menos de la mitad está en uso efectivo. Sobre esos ramales activos circula un parque de 54 locomotoras y más de 2.100 vagones, que permiten mover grandes volúmenes de carga a menor costo que otros medios. Esa escala explica por qué el ferrocarril sigue siendo una pieza importante dentro del esquema de transporte.
La extensión que se definió tiene un carácter provisorio. En paralelo, se abre una etapa de análisis para rediseñar cómo se va a operar el corredor en el futuro. La idea es avanzar hacia un nuevo esquema contractual que ordene la relación con el sector privado y, sobre todo, mejore el funcionamiento del sistema.
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Detrás de esa discusión aparece un punto clave: la necesidad de invertir. Los informes técnicos coinciden en que la red requiere mejoras para ganar capacidad, reducir cuellos de botella y hacer más ágil el movimiento de cargas. Sin ese salto, el ferrocarril corre el riesgo de quedarse corto frente a una demanda que viene en aumento.
A eso se suma un cambio en el tipo de cargas que empiezan a ganar protagonismo. El desarrollo de Vaca Muerta empuja un mayor movimiento de arena, equipos e insumos, lo que suma presión sobre la infraestructura existente. En ese contexto, el corredor no solo cumple un rol para el agro, sino que empieza a consolidarse como soporte logístico para la actividad energética.
Con este escenario, la prórroga funciona como un puente, permitiendo que se sostengan los trenes en marcha mientras se define un esquema más estable y de largo plazo. El desafío, hacia adelante, será lograr un modelo que combine inversiones, eficiencia y coordinación con el resto de la red, para que el ferrocarril gane peso dentro de la logística de cargas en Argentina.

