2 de octubre del 2020

DHL brinda apoyo a 4000 metros sobre el nivel del mar

 |   2 de octubre del 2020

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La unidad de Proyectos Industriales de DHL provee a Livent los servicios logísticos para expandir sus instalaciones. La operación para esta colaboración considera transporte internacional, flete marítimo de módulos prefabricados, carga aérea, almacenamiento y transporte dentro de la Argentina.

 

La compañía logística está asistiendo a Livent en la expansión de su planta de producción en El Salar del Hombre Muerto, en la provincia de Catamarca, Argentina. El Proyecto es manejado en conjunto con la oficina de Argentina, Estados Unidos y Chile donde se encuentra la torre de control que monitorea los servicios logísticos bajo la modalidad Puerta a Puerta.

La operación para esta colaboración considera transporte internacional, flete marítimo de módulos prefabricados, carga aérea, almacenamiento y transporte dentro de la Argentina para uno de los mayores productores de litio y líder en la extracción de este metal. Los módulos prefabricados y otros materiales se transportan desde Asia, Norteamérica y diversos puntos de Europa. DHL fue seleccionado como socio para este proyecto debido a su experiencia en proyectos de alta complejidad en América Latina.

“En el campo de la logística, sobre todo en condiciones difíciles, la clave está en la experiencia, la flexibilidad y la confiabilidad. Y esos elementos forman parte de nuestro ADN,” afirma Eduardo Rodrigues, gerente general de DHL Global Forwarding Argentina. “Para este proyecto resultó fundamental implementar medidas especiales de seguridad e higiene para todas las personas involucradas, y también colaborar estrechamente con los equipos locales. Expandimos nuestros servicios efectuando los transportes al personal del proyecto. DHL Proyectos Industriales demostró una vez más ser el proveedor idóneo para esta tarea”.

Las condiciones meteorológicas extremas y la escasa cobertura telefónica, entre otros factores, hicieron necesaria la implementación de estándares máximos de HSE (Health, Safety & Environment), así como medidas de seguridad adicionales para el personal.

Los miembros del equipo de DHL In House, basados en las instalaciones de Livent, se aseguran de mantener la conectividad a lo largo de toda la cadena de transporte y a cumplir los estándares de seguridad del proyecto. Como para Livent es prioritario emplear a residentes y desarrollar a los proveedores locales, DHL apoya esta iniciativa utilizando los servicios de varios proveedores locales.

Livent es uno de los mayores proveedores de compuestos de litio, además de ser uno de los líderes en la extracción de este material y en la tecnología de purificación. Esta materia prima tiene toda una serie de usos, por ejemplo, en baterías para e-mobility, propulsando la próxima generación de movilidad y la tendencia hacia fuentes de energía ecológicas.

“Queremos seguir cooperando en el futuro con DHL Proyectos Industriales. Esta empresa aporta precisamente los conocimientos expertos que necesitamos para nuestros proyectos más difíciles y complejos, y dispone de la flexibilidad y la red de socios necesarias para apoyarnos de manera fiable en nuestras actividades”, declara Karen Flynn, directora de compras en Livent.

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18 de mayo del 2026

*Por Milena Antonov Panaiotov. Consultor – Di Capua Associates – Supply Chain Consulting

Cada kilómetro innecesario, cada espacio desaprovechado o cada reproceso dentro de un depósito no solo incrementan costos, sino también el impacto ambiental. En este sentido, la sustentabilidad deja de ser un objetivo abstracto y pasa a ser parte de la gestión operativa.

¿Dónde se genera el impacto?

En transporte, la baja ocupación de unidades, los desvíos en ruta y los viajes urgentes generan un uso intensivo de recursos. 

En inventarios, el sobrestock, la obsolescencia y las mermas implican no solo capital inmovilizado, sino también desperdicio de materiales y energía. 

Por último, en la operación, los movimientos innecesarios, layouts poco eficientes o reprocesos agregan consumo energético y tiempo sin generar valor.

El doble costo de la ineficiencia

Uno de los principales desafíos es que este impacto suele estar “oculto”. No siempre se mide ni se visibiliza, pero está presente en la estructura de costos.

Un camión que viaja al 60% de su capacidad implica más viajes para mover el mismo volumen. Una planificación deficiente genera urgencias que derivan en fletes más caros. La falta de coordinación con proveedores puede duplicar movimientos o tiempos muertos.

En todos estos casos, la organización paga dos veces: una en términos económicos y otra en impacto ambiental.

¿Qué se puede hacer?

Abordar este problema no necesariamente requiere grandes inversiones iniciales. Existen mejoras operativas que pueden implementarse sin demasiado esfuerzo y generan impacto rápidamente:

  • Mejorar la consolidación de cargas
  • Ajustar frecuencias de entrega en función de la demanda real
  • Medir y gestionar indicadores básicos como ocupación, kilómetros y nivel de servicio
  • Revisar políticas de stock para reducir sobrestock
  • Evitar reprocesos operativos mediante estandarización de tareas

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¿Barreras y contexto local?

Avanzar en esta agenda no es sencillo, especialmente en contextos como el de Argentina. La infraestructura limitada, las grandes distancias y la variabilidad en la demanda dificultan la planificación y muchas veces empujan a resolver en el corto plazo, aun cuando eso implique mayores costos e impacto.

A esto se suman barreras culturales. En operaciones donde predomina la lógica de “resolver en el momento”, incorporar estas prácticas implica no solo cambiar la forma de trabajar, sino también la dinámica de interacción con proveedores.

Frente a este escenario, el enfoque más efectivo suele ser incremental. En lugar de esperar condiciones ideales, avanzar a partir de lo disponible. “La sustentabilidad no es un objetivo adicional: es el resultado de eliminar ineficiencias y operar mejor” afirma Gustavo Di Capua, Socio de la firma Di Capua Associates.

15 de septiembre del 2026

México se acerca a los 135 millones de habitantes y una parte cada vez más importante de esa población se concentra en grandes áreas metropolitanas. Guadalajara, Monterrey y la Zona Metropolitana del Valle de México reúnen casi 32 millones de personas, una escala que plantea un desafío que suele quedar fuera de la conversación sobre el abastecimiento: cómo trasladar diariamente enormes volúmenes de alimentos desde las regiones productoras hasta los principales centros de consumo sin perder calidad, seguridad ni continuidad. 

Detrás de cada carne, pescado, lácteo, fruta, verdura, alimento preparado o producto congelado que llega a un supermercado, restaurante o comercio existe una infraestructura que resulta prácticamente invisible para el consumidor. Almacenes, cámaras de temperatura controlada, transporte refrigerado, centros de distribución y sistemas de monitoreo tienen que funcionar de manera coordinada para que el producto conserve las condiciones necesarias durante todo el recorrido. 

La dificultad aumenta cuando la mercadería entra en las ciudades. La distribución urbana obliga a trabajar con ventanas de entrega cada vez más precisas y con una serie de restricciones que no dependen exclusivamente de la operación logística. Tránsito intenso, limitaciones para los vehículos de carga, escasez de espacios para carga y descarga y mayores distancias entre los almacenes y los puntos de consumo pueden incrementar los costos y, al mismo tiempo, elevar el riesgo de demoras que afectan especialmente a los productos perecederos. 

“Alimentar a una ciudad no termina cuando el producto sale del campo o de una planta de procesamiento. El reto es mantener su calidad y sus condiciones de conservación durante cada etapa del recorrido, desde el origen hasta el consumidor final”, explica Adrián Madero, director comercial de Emergent Cold LatAm en México. 

Una red que tiene que ganar flexibilidad 

El desafío no se limita a disponer de más metros cuadrados refrigerados. La transformación de los hábitos de consumo también está modificando la forma en que se planifica el abastecimiento.  “Las nuevas preferencias del consumidor están modificando la forma en que se planea el abasto. Hay una mayor demanda de productos listos para preparar, presentaciones individuales y alimentos disponibles durante todo el año. Eso exige que la cadena de frío sea flexible y pueda responder a diferentes volúmenes, categorías y temperaturas”, señala Madero. 

En este escenario aparece el concepto de Cold Economics, utilizado por Emergent Cold LatAm para describir una visión integrada de la economía del frío. La idea parte de considerar que el almacenamiento, el transporte refrigerado, la automatización y el monitoreo no son eslabones independientes, sino componentes de una misma red. Cuanto mejor conectados estén, mayor capacidad tendrá la cadena para sostener el abastecimiento y responder ante interrupciones o cambios en la demanda. 

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La compañía cuenta actualmente con 37 almacenes en México, de los cuales 11 son de almacenamiento seco y 26 trabajan con temperatura controlada. Su red se extiende por mercados como Monterrey, Ciudad de México, Guadalajara, el Bajío y Tijuana, además de ubicaciones relacionadas con puertos, fronteras y corredores de producción y consumo. Más allá de las cifras de una empresa, el mapa muestra también dónde se concentra buena parte de la infraestructura necesaria para conectar las zonas productivas con las grandes ciudades. 

El crecimiento urbano plantea así un problema que excede la capacidad de producir alimentos. Una ciudad puede contar con oferta suficiente en origen y, sin embargo, enfrentar dificultades para abastecerse si no dispone de una red capaz de almacenar, conservar y distribuir los productos con la velocidad y las condiciones requeridas. En productos perecederos, una falla en cualquiera de esos puntos puede traducirse rápidamente en pérdidas económicas y desperdicio de alimentos. 

8 de julio del 2026

Mientras Chile se destaca por la eficiencia de sus puertos, Brasil por la escala de su infraestructura y Uruguay y Paraguay por sus ventajas operativas y fiscales, Argentina acelera inversiones en tecnología, automatización y centros logísticos para reducir la brecha competitiva y consolidarse como uno de los mercados logísticos con mayor potencial de crecimiento de América Latina.

La logística dejó de ser únicamente una función operativa para convertirse en uno de los principales factores de competitividad empresarial. En un contexto regional donde la velocidad de respuesta, la eficiencia y la capacidad de adaptación son determinantes, Argentina atraviesa un proceso de transformación que comienza a acercar al país a los estándares de los mercados logísticos más desarrollados de América Latina.

Si bien persisten desafíos vinculados a infraestructura, costos operativos y una fuerte dependencia del transporte automotor, el sector muestra señales concretas de evolución impulsadas por inversiones en tecnología, modernización de procesos y expansión de centros de distribución estratégicamente ubicados en distintos corredores productivos del país.

En el plano regional, Chile mantiene una posición destacada gracias a la eficiencia de su sistema portuario y su integración con el comercio internacional. Brasil continúa liderando por la magnitud de su mercado interno, la diversidad de sus modos de transporte y la escala de su infraestructura logística. Por su parte, Uruguay y Paraguay han fortalecido su atractivo mediante regímenes fiscales competitivos, zonas francas y facilidades orientadas al comercio exterior.

Frente a este escenario, Argentina busca capitalizar algunas de sus fortalezas diferenciales: un mercado de consumo relevante, una importante base industrial, recursos humanos especializados y una creciente adopción de herramientas tecnológicas aplicadas a la gestión de la cadena de suministro.

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La incorporación de soluciones de automatización, sistemas de trazabilidad en tiempo real, inteligencia artificial, analítica avanzada y herramientas de optimización operativa está permitiendo mejorar niveles de productividad, visibilidad y servicio en múltiples industrias.

El crecimiento sostenido del comercio electrónico, junto con la necesidad de reducir tiempos de entrega y aumentar la flexibilidad operativa, está impulsando a muchas compañías a rediseñar sus redes logísticas, acercando inventarios a los principales centros urbanos y fortaleciendo su presencia en corredores estratégicos para la distribución nacional.

“Hoy la competitividad logística ya no depende exclusivamente del costo del transporte. Las empresas necesitan cadenas de abastecimiento más inteligentes, resilientes y conectadas, capaces de responder rápidamente a cambios en la demanda, interrupciones operativas o nuevas exigencias de los clientes. La tecnología se ha convertido en un factor central para alcanzar esos objetivos”, señala Gabriel García Polignano, Director Ejecutivo de Celsur.

Especialistas del sector coinciden en que América Latina atraviesa una etapa de profunda transformación logística. En este contexto, la capacidad de integrar infraestructura física con tecnología, automatización y gestión basada en datos será uno de los principales factores que determinarán la competitividad de cada país en los próximos años.

“Argentina cuenta con capacidades logísticas que muchas veces son subestimadas. La combinación de experiencia operativa, talento técnico y adopción tecnológica está permitiendo que numerosas compañías alcancen niveles de desempeño comparables con los de los mercados más avanzados de la región. El desafío ahora es sostener las inversiones y continuar desarrollando infraestructura que acompañe ese crecimiento”, agregan desde Celsur.

Aunque la mejora de costos y eficiencia continúa siendo una asignatura pendiente, existe consenso en que la logística argentina está atravesando uno de los procesos de modernización más significativos de las últimas décadas. Para muchas empresas, esa evolución ya representa una ventaja competitiva clave tanto para fortalecer su posición en el mercado interno como para potenciar su inserción en cadenas de valor regionales e internacionales.

Fuente: webpicking.com

26 de octubre del 2026

Mercado Libre amplía su infraestructura logística en Mendoza con la apertura de un nuevo centro de última milla en Luján de Cuyo y la incorporación de envíos aéreos a la provincia. Las iniciativas apuntan a aumentar la capacidad de procesamiento de paquetes y reducir los tiempos de entrega en una operación que también busca acompañar el crecimiento del comercio electrónico regional.

La compañía presentó las nuevas instalaciones el viernes, durante una visita del gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, y del intendente de Luján de Cuyo, Esteban Allasino. El proyecto demandó una inversión de u$s 8 millones y se suma a la operación que Mercado Libre ya tenía en Godoy Cruz.

El centro cuenta con una superficie de 11.000 metros cuadrados, más de dos veces y media el tamaño de la operación anterior en Godoy Cruz. Según la empresa, podrá procesar hasta 96.000 paquetes por día y generará 1.050 empleos directos e indirectos. La ampliación incrementa la capacidad disponible para gestionar el volumen de pedidos y distribuir mercadería en la provincia.

A la expansión de la infraestructura terrestre se suma la incorporación de Mendoza a la red de envíos aéreos de Mercado Libre. El servicio operará con cinco frecuencias semanales mediante el espacio de carga de vuelos comerciales de Aerolíneas Argentinas. La conexión busca acortar los plazos de entrega, un factor relevante para las operaciones de comercio electrónico que deben cubrir grandes distancias dentro del país.

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“Seguimos invirtiendo en Mendoza porque creemos en el potencial de crecimiento del comercio electrónico y en la importancia de conectar cada vez mejor a las distintas provincias del país”, señaló Juan Martín de la Serna, presidente de Mercado Libre Argentina. El directivo vinculó la ampliación de la infraestructura con la intención de mejorar el servicio y generar oportunidades para pequeñas y medianas empresas (PyMEs) y emprendedores.

Nuevas oficinas para la operación en Mendoza

La expansión también incluyó la inauguración de oficinas en Workplace Palmares, en un espacio de 1.100 metros cuadrados que requirió una inversión de u$s 1,7 millones. Las instalaciones funcionan bajo una modalidad de trabajo híbrida y acompañan a los 200 empleados que la compañía tiene en la provincia.

Adrián Ecker, Country Manager de Mercado Libre Argentina, destacó el impacto que la ampliación puede tener tanto para los compradores como para los vendedores locales. “Los envíos por avión y un centro de última milla casi tres veces más grande nos permiten mejorar los tiempos de entrega para quienes compran en la provincia y abrir nuevas oportunidades para quienes venden desde acá”, afirmó.

Las obras forman parte del plan de inversiones que Mercado Libre desarrolla durante 2026 para ampliar su infraestructura y sostener el crecimiento de su operación en el país. En Mendoza, el desafío será transformar la mayor capacidad de procesamiento y las nuevas conexiones de transporte en entregas más rápidas y una cobertura eficiente para los vendedores que utilizan la plataforma.

7 de mayo del 2026

El Gobierno de Santa Fe avanzará desde mediados de mayo con una nueva etapa del sistema STOP 5.0, un esquema que busca reorganizar el ingreso de camiones a los puertos y centros de acopio del Gran Rosario mediante controles horarios más estrictos, fiscalización provincial y sanciones para los transportistas que circulen fuera de la franja permitida.

El anuncio fue realizado por el secretario de Cooperación provincial, Cristian Cunha, durante un encuentro organizado por la Cámara de Puertos Privados Comerciales en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, con participación de referentes del sector portuario nacional. Con un enviado de Énfasis Logística presente en el evento, este medio pudo sumar detalles de la implementación del sistema.

Allí, el funcionario sostuvo que el crecimiento de la producción y del movimiento de cargas obliga a replantear el esquema logístico de acceso a las terminales del Gran Rosario, una región que cada año concentra muchísimos viajes de camiones vinculados a la agroexportación. “Lo que se viene es un volumen mucho más grande, ojalá que sea por tren, pero como mínimo sabemos que los camiones van a quedar iguales. Los dos millones de camiones que recibimos por año, más menos, van a seguir viniendo”, afirmó Cunha ante empresarios y operadores del sector.

El funcionario reconoció que la infraestructura vial sigue siendo uno de los principales problemas de la región portuaria. “Las rutas están cómo todos sabemos que están. Empezamos un programa de infraestructura muy importante que ya lleva 500 millones de dólares invertidos, pero no alcanzaba con obras”, señaló.

Más tecnología y más control

Según explicó, la provincia llegó a la conclusión de que el problema no podía resolverse únicamente ampliando caminos o sumando carriles en las rutas de acceso. “Hicimos el tercer carril de la autopista, pero teníamos que hacer cinco para poder cubrir los dos millones de camiones, y lo que había que implementar era tecnología”, indicó.

En ese marco, el Gobierno santafesino decidió avanzar con una profundización del sistema STOP, utilizado para asignar turnos obligatorios de descarga en terminales portuarias. El nuevo esquema incorporará controles más rígidos sobre los horarios de circulación y buscará evitar las históricas concentraciones de camiones en las inmediaciones de los puertos durante la cosecha gruesa.

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“Entendimos que esa era la manera de ordenar algo que hace 20 años no se ordena”, sostuvo Cunha. Y agregó que, aunque el sistema de cupos ya existía desde 2017 y 2018, en la práctica continuaban registrándose fuertes congestiones porque los vehículos terminaban arribando al mismo tiempo.

El funcionario describió incluso lo ocurrido días atrás durante el pico de actividad agrícola. “La semana pasada entre miércoles y jueves tuvimos unos 20 mil turnos dados, más cinco mil camiones extra que vinieron, porque cuando se emiten los cupos se pueden emitir las cartas de porte con hasta cuatro días de anticipación”, explicó.

Según detalló, las lluvias previas alteraron la dinámica habitual y generaron un cuello de botella inesperado. “La gente tenía dos semanas de lluvia, empezó a cosechar, cargó y envió. En vez de generar la espera en lugar de origen, se genera en lugar de destino. Por ende, pasa lo que pasa todos los años”, afirmó.

Multas para los infractores

El nuevo esquema comenzará a aplicarse plenamente en unos 10 días. “A partir del 15 de mayo, cada camión que venga a la zona de puertos va a tener un radio de 30 kilómetros que no va a poder acceder sino es dos horas antes de la descarga”, explicó Cunha. El funcionario aclaró además que el sistema ya no se limitará solamente a otorgar turnos, sino que controlará el horario efectivo de arribo.

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“Cada uno va a venir con su turno, pero con su horario de descarga. Se van a generar infracciones para aquel camión que pase por esa zona fuera de su horario”, indicó. La provincia también anticipó que aplicará sanciones crecientes para quienes incumplan el esquema. Según adelantó el funcionario, a la quinta infracción el transportista podría quedar imposibilitado de emitir nuevas cartas de porte, una medida que impactaría directamente sobre la operatoria comercial.

La implementación del STOP 5.0 se enmarca en la Resolución 0047-26 de la Agencia Provincial de Seguridad Vial y forma parte de una estrategia más amplia para ordenar la circulación en el cordón agroexportador del Gran Rosario, una de las zonas logísticas más complejas del país durante las campañas agrícolas.

Dentro del nuevo modelo, las terminales deberán informar su capacidad operativa diaria y distribuir los turnos de manera uniforme dentro de bandas horarias que no podrán superar las 12 horas.  La fiscalización comenzará inicialmente con controles presenciales, aunque el Gobierno provincial prevé incorporar progresivamente sistemas automáticos de lectura de patentes para verificar en tiempo real si cada unidad circula dentro de la franja autorizada.

Con este esquema, Santa Fe apuesta a reducir uno de los problemas históricos del complejo agroexportador argentino: las largas filas de camiones sobre rutas y accesos portuarios durante los momentos de mayor movimiento de granos. Sin embargo, el desafío seguirá siendo enorme en una región donde la infraestructura vial continúa corriendo detrás del crecimiento de la producción y del volumen transportado.