A un año del denominado “Liberation Day”, la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) presentó un diagnóstico sobre el escenario competitivo global. El informe analiza cómo cambiaron las condiciones para el país a partir de nuevos acuerdos comerciales y detalla qué medidas serían necesarias para mejorar la competitividad exportadora, con foco en reducir la intervención estatal.
Durante la exposición, el presidente de la entidad, Fernando Landa, señaló que el contexto internacional atraviesa un fuerte aumento de la incertidumbre. En particular, remarcó que las políticas impulsadas por Donald Trump bajo la estrategia “America First Trade Policy” marcaron un quiebre en el sistema multilateral de comercio vigente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, al poner en tensión principios clave como el de Nación Más Favorecida.
A su vez, destacó que los cambios geopolíticos, tecnológicos y climáticos, junto con los recientes shocks en las cadenas de suministro, impulsan una mayor intervención estatal a nivel global. En ese marco, el comercio y la inversión dejan de regirse exclusivamente por criterios de eficiencia y pasan a priorizar la seguridad.
Un comercio global más restrictivo
Según CERA, los principales actores del comercio internacional avanzan en tres líneas de acción:
- Incrementan los programas de apoyo a sus sectores productivos para atraer inversiones.
- Refuerzan las medidas de defensa comercial —antidumping, compensatorias y salvaguardias—, que en 2025 elevaron en un 10% el valor del comercio afectado.
- Imponen nuevas barreras de acceso, como aranceles y cuotas, que se duplicaron en 2025.
Como resultado, el comercio afectado por nuevas restricciones pasó del 2,45% al 11,8% de las importaciones globales, alcanzando un total acumulado del 19,7%.
En términos agregados, uno de cada cinco dólares del comercio internacional está alcanzado por medidas restrictivas. Ese volumen equivale a 54 veces las exportaciones anuales de la Argentina, lo que configura un escenario de competencia intensificada y desvíos de comercio.
La competitividad como eje central
Frente a este contexto, la entidad plantea que la clave pasa por mejorar la competitividad sistémica. Para ello, Argentina debería recuperar condiciones de normalidad macroeconómica y converger hacia estándares similares a los de sus competidores, especialmente en materia fiscal.
Sin embargo, los exportadores enfrentan demoras en la devolución de IVA y reintegros, además de restricciones para disponer de sus divisas. Esta situación limita la previsibilidad de ingresos y encarece decisiones de inversión, como la compra anticipada de equipos, que muchas veces debe financiarse a tasas elevadas.
Te podría interesar: Cambiar en vez de devolver
Las principales distorsiones señaladas
Liquidación obligatoria de divisas
La obligatoriedad de liquidar el 100% de las divisas de exportación constituye, según CERA, una intervención estatal sin equivalentes a nivel internacional. Argentina es el único país con este esquema, con casos parcialmente comparables como Pakistán y Libia.
Además, se considera una desigualdad ante la ley: otros actores económicos con ingresos en dólares dentro del país no enfrentan esta exigencia, ni tampoco quienes exportan servicios.
Derechos de exportación
Una parte significativa de las exportaciones argentinas continúa alcanzada por derechos de exportación, un tributo poco extendido a nivel global. Solo siete países recaudan más del 5% por este concepto y apenas cuatro presentan una carga superior a la argentina: Costa de Marfil, Kazajistán, Guinea Bissau y Bahamas.
Desde la perspectiva de política pública, CERA sostiene que este esquema resulta inconsistente con impuestos progresivos como Ganancias. También cuestiona su aplicación en sectores específicos, como la pesca, y la interrupción de reducciones previstas para industrias como el aluminio y el acero.
Deuda del Estado con exportadores
Otro punto crítico es el retraso en la devolución de fondos impositivos. Desde 2024, se observa una creciente dilación en el pago de IVA y reintegros, que, según la entidad, funciona como un mecanismo de financiamiento del Estado.
El impacto es mayor en sectores de alto valor agregado y en empresas con fuerte perfil exportador, que no pueden compensar estos retrasos con ventas en el mercado interno.
Los datos reflejan esta tendencia: entre abril y diciembre de 2024 y el mismo período de 2025, las exportaciones crecieron un 10%, mientras que las devoluciones de IVA y reintegros cayeron un 28%. En febrero de 2026, los pagos fueron nulos, aunque en marzo se retomaron.
Te podría interesar: El nuevo escenario del ecommerce: tensiones regulatorias y concentración logística
Acuerdos internacionales: oportunidades e incertidumbres
En cuanto a la inserción internacional, CERA plantea que los acuerdos con la Unión Europea y Estados Unidos deben evaluarse como plataformas para atraer inversiones y promover asociaciones empresariales.
Respecto del vínculo con Estados Unidos, persisten dudas técnicas tras el fallo de la Corte Suprema que declaró ilegales los aranceles recíprocos, que constituían el principal beneficio para Argentina.
En relación con el acuerdo MERCOSUR–Unión Europea, que comenzaría a regir de forma provisoria desde el 1° de mayo a través de un esquema interino, se lo considera un avance en acceso al mercado europeo, especialmente para el agro. No obstante, aún quedan definiciones internas en el bloque sobre la asignación de cuotas y persisten riesgos vinculados a exigencias técnicas, sanitarias y ambientales que podrían operar como nuevas barreras.

