La inteligencia artificial ya está presente en las organizaciones. El desafío ahora no pasa por acceder a la tecnología, sino por transformar la manera de trabajar para capturar valor real. Aunque el 88% de las compañías globales declara utilizar inteligencia artificial en sus operaciones, la mayoría todavía no logra convertir ese despliegue en resultados concretos de negocio: el 95% de los pilotos de IA generativa no impacta el estado de resultados (P&L) de las empresas.
Así lo plantea el ebook «Transformación IA-Driven: Hoy todas las áreas abren puertas con IA. La diferencia entre probar y generar valor está en el mindset y la cultura», elaborado por Olivia y disponible en https://www.olivia-global.com/lp-ebook-transformacion-ia-driven-olivia, que propone una mirada integral sobre uno de los principales desafíos que enfrentan hoy las organizaciones: cómo pasar de la experimentación aislada a una transformación sostenible de la forma de trabajar.
«La inteligencia artificial está hackeando las organizaciones, pero la tecnología sola no transforma. El verdadero reto ya no es técnico, sino humano: la IA solo genera valor cuando los líderes logran transformar el mindset y la cultura interna para que las personas abracen el cambio sin miedo«, afirma Romina Marasco, Directora de Olivia.
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El 45% de los empleados globales ya utiliza IA en su trabajo
El informe advierte que la adopción tecnológica avanza más rápido que el desarrollo de capacidades. Actualmente, el 45% de los empleados globales ya utiliza IA en su trabajo cotidiano, pero la confianza para operar estas herramientas cayó un 18%. Además, más de la mitad de la fuerza laboral reconoce no haber recibido capacitación reciente (56%) ni acceso a mentoría (57%).
A nivel individual, también persiste una importante brecha de aprovechamiento. Según datos citados en el ebook, el 49% de los usos de ChatGPT corresponde a consultas simples; el 77% de las personas lo utiliza como si fuera un buscador tradicional y el 80% del uso total se concentra en apenas tres actividades: preguntar, pedir consejo y editar textos.
«La inteligencia artificial no corrige un proceso roto, lo amplifica»
«Tenemos acceso a una de las tecnologías más poderosas de la historia y la estamos utilizando apenas en una fracción de su potencial. No se trata de sumar una herramienta más, sino de rediseñar la forma en que trabajamos», señala Ezequiel Kieczkier, CEO de Olivia.
Entre los principales obstáculos para capturar valor, Olivia identifica cuatro patrones recurrentes: tratar la IA como un proyecto exclusivamente tecnológico, instalar una cultura del miedo asociada al reemplazo laboral, automatizar procesos que ya son ineficientes y desarrollar pilotos sin criterios claros para medir el éxito.
»La inteligencia artificial no corrige un proceso roto; lo amplifica. Antes de incorporar IA, las organizaciones deberían preguntarse si ese proceso funciona bien sin tecnología. Si la respuesta es no, el problema no se resuelve automatizándolo», agrega Kieczkier.
Entre las organizaciones que implementaron inteligencia artificial con objetivos definidos, los equipos de operaciones gestionan un 6% más de cuentas por empleado, los costos por fraude disminuyen un 11% y la productividad de los ingenieros de software aumenta un 10%.
«Las organizaciones que capturen el valor real de la IA serán aquellas que entiendan que esto no es un proyecto de IT. Es una transformación de la forma de trabajar. Deben empezar por el mindset antes que por la herramienta, medir antes de escalar e invertir en el desarrollo de las personas, no solo en licencias de software», concluyen desde Olivia.

