La IA ya llegó a la logística, pero el mundo todavía discute hasta dónde llevarla

Mientras las compañías buscan convertir la inteligencia artificial en soluciones concretas para sus operaciones, los principales desarrolladores de la tecnología protagonizan un inesperado llamado a reducir el ritmo de avance.

 |   15 de septiembre del 2026
La IA ya llegó a la logística, pero el mundo todavía discute hasta dónde llevarla

La inteligencia artificial empieza a ser considerada la invención del siglo. Entre fantasía y realidad, los discursos a su alrededor hablan tanto de la destrucción de la sociedad como su evolución. Lo que no puede negarse es su carácter transformador, y aunque no sea claro hacia donde va este cambio, no hay dudas de que es y será trascendental. 

En la logística, la IA encontró un ecosistema provechoso. La automatización, el monitoreo, el control de cargas, la interacción con los clientes, entre otras áreas propias del rubro, son un terreno fértil para esta tecnología y la mayoría de las empresas del sector ya la incorporaron o tienen en sus planes hacerlo en mayor o menor medida. 

En ese marco, el Management Logístico 2026 prestará mucha atención a este tema desde un lugar práctico y dialogamos con Sebastián Galanzino, director de Soporte Logístico al respecto. “Hoy todos hablamos de la IA, pero la realidad es que el desafío real es poder encontrar un nicho de aplicación concreto que de valor a las operaciones. Desde nuestra experiencia, desarrollando soluciones de software vemos una oportunidad muy importante en la digitalización de los procesos, de la documentación para poder brindar una transparencia de información en tiempo real a los dadores de cargas”, señaló Galazino. 

En lo que respecta al uso que le dio Soporte Logístico a esta herramienta, el directivo dijo: “Durante años hemos acumulado un montón de información estructurada en los sistemas que manejamos en crossover en toda la compañía. Creemos que una aplicación real de la IA es poder explotar dicha información por especialistas que puedan llevar adelante un análisis en profundidad con un costo relativamente bajo. Estamos llevando estas capacidades de la analítica a la práctica. Los invitamos a acompañarnos en el Management Logístico para conocer las soluciones que estamos implementando el día de hoy”. 

Los que desarrollan la IA piden cautela, los gobiernos quieren acelerar

El lugar de la IA en sectores como el logístico es claro: Una herramienta para mejorar procesos. Pero a gran escala, esta tecnología está atravesada por discusiones mucho más pesadas y para entender realmente su impacto, es imposible no al menos mencionar los contrapuntos que existen actualmente.  

En las últimas semanas, la proliferación de la IA encendió alarmas en sus propios diseñadores. La alerta más reciente llegó de Dario Amodei, CEO de Anthropic, quien el 12 de septiembre publicó un ensayo en el que pidió a las principales compañías de IA “reducir el ritmo” de desarrollo de los modelos de frontera. Su planteo no apunta a detener la tecnología, sino a evitar que las capacidades de los sistemas avancen más rápido que las herramientas para controlarlos.  

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Amodei propuso evaluadores de seguridad independientes dentro de las compañías, estándares comunes entre los desarrolladores y una mayor cooperación internacional. La advertencia se produjo después de una serie de incidentes en los que sistemas de IA fueron utilizados para actividades como ataques informáticos, vigilancia y fraude. 

El llamado tuvo una respuesta poco habitual dentro de una industria marcada por una intensa competencia. Sam Altman, CEO de OpenAI, respaldó públicamente la propuesta de Amodei y afirmó: “I agree with Dario that we need to pace the frontier” (“Coincido con Dario en que necesitamos ralentizar el desarrollo de la frontera”). Elon Musk, CEO de xAI, fue todavía más breve: “Dario is right” (“Dario tiene razón”).  A ellos se sumó Demis Hassabis, responsable de Google DeepMind, quien sostuvo que el planteo de Amodei apunta en “el camino correcto”, aunque consideró que todavía deben definirse sus detalles. 

El planteo de los ejecutivos de las grandes compañías de IA encontró rápidamente un contrapunto político en las esferas más altas a nivel mundial. Donald Trump rechazó la idea de frenar el desarrollo de la inteligencia artificial y su administración viene defendiendo que el país mantenga el liderazgo tecnológico frente a China. En la misma línea, David Sacks, referente de la política tecnológica de la Casa Blanca, cuestionó el pedido de desaceleración de Dario Amodei y advirtió sobre el riesgo de que las empresas estadounidenses reduzcan voluntariamente su ritmo mientras China continúa avanzando. Desde esta perspectiva, ceder velocidad podría significar ceder la ventaja estratégica en una carrera que Washington considera clave para su economía y su seguridad nacional. 

La discusión también expone una división política más amplia sobre cómo enfrentar los riesgos de la IA. Mientras el gobierno de Trump prioriza la innovación y la competencia con China, figuras como Bernie Sanders reclaman controles mucho más fuertes sobre los sistemas avanzados y han planteado incluso pausas para determinados desarrollos. Desde el gigante asiático la posición no es tan explícita, pero si clara y espejada a la norteamericana. El gobierno de Xi Jinping no tiene ninguna intención de bajar el ritmo de sus avances en IA y la carrera entre las dos potencias solo parece acelerarse. 

Este escenario es casi paradójico. Que sean los desarrolladores y líderes de las propias tecnológicas quienes señalan el riesgo de avanzar con esta tecnología, mientras que la órbita pública solo quiere profundizar y desestima los panoramas distópicos. Que sucederá en los próximos años solo se sabrá con el tiempo, para entender su rol en un área concreta, como la logística argentina, se analizará en el ML2026. 

 

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Lucas Facundo Martínez

Redactor, periodista y Community Manager para Énfasis Logística Sudamérica desde 2019. Estudiante avanzado de la carrera de Ciencias de la Comunicación, en Facultad de Ciencias Sociales (UBA). Experiencia como asistente de marketing en ConkerU Consulting, organización de asesoría en comunicación.

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