La energía dejó de ser solamente un costo operativo para convertirse en una variable estratégica para las empresas. En industrias, centros logísticos, depósitos, edificios corporativos y grandes superficies, saber cuánto se consume ya no alcanza: el desafío consiste en identificar dónde, cuándo y por qué se producen esos consumos.
En ese contexto cobran protagonismo los sistemas de monitoreo energético, que integran medidores, sensores, sistemas de adquisición de datos y plataformas digitales para registrar y analizar el comportamiento energético de instalaciones y equipos. Estas herramientas permiten establecer líneas de base, comparar períodos, identificar anomalías y evaluar si las acciones de eficiencia implementadas producen los resultados esperados.
Un informe del Lawrence Berkeley National Laboratory (LBNL) define los sistemas de información energética —Energy Information Systems (EIS)— como soluciones que combinan software, hardware para adquisición de datos y sistemas de comunicación para almacenar, analizar y visualizar información energética. Entre sus funciones se encuentran la construcción de líneas de base, el benchmarking, el análisis de perfiles de carga y la detección de anomalías.
De medir a encontrar oportunidades de ahorro
La diferencia entre disponer de una factura mensual y contar con información detallada puede ser significativa. Una factura indica el consumo total, pero difícilmente permite determinar si una máquina permaneció encendida fuera del horario productivo, si un sistema de climatización perdió eficiencia o si determinado proceso comenzó a demandar más energía.
El monitoreo permite aumentar esa visibilidad. Y existen investigaciones que muestran su impacto. La Smart Energy Analytics Campaign, iniciativa del Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE), analizó la utilización de sistemas de gestión e información energética en miles de edificios comerciales.
En uno de sus informes, elaborado a partir de información de 96 organizaciones y cerca de 6.000 edificios, se registraron ahorros medianos de energía del 4% para los sistemas de información energética (EIS) y del 9% para las herramientas de detección y diagnóstico de fallas (FDD) después de dos años. El estudio estimó, además, períodos simples de recuperación de la inversión de entre uno y dos años.
La campaña posteriormente amplió su alcance a 104 organizaciones y 6.500 edificios. Sus resultados finales volvieron a mostrar un ahorro mediano del 9% para tecnologías FDD y del 3% para EIS, con períodos simples de recuperación cercanos a los dos años.
Los datos necesitan gestión
Sin embargo, instalar sensores no garantiza automáticamente un menor consumo. El verdadero valor aparece cuando la información se transforma en decisiones y se incorpora a una estrategia de gestión.
Esta mirada está presente en ISO 50001, el estándar internacional para sistemas de gestión de la energía. ISO sostiene que el modelo permite establecer políticas y objetivos, recopilar datos para comprender mejor el uso energético, medir resultados y avanzar mediante un proceso de mejora continua basado en la metodología Planificar-Hacer-Verificar-Actuar.
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La evidencia académica también aporta resultados. Un estudio publicado en Energy Policy, realizado a partir del análisis de 72 casos de organizaciones certificadas bajo ISO 50001 de diferentes sectores, encontró que entre los beneficios mencionados con mayor frecuencia aparecen el ahorro de costos, la productividad y las mejoras operativas. La investigación también identificó obstáculos: la falta de una cultura enfocada en la gestión energética, la disponibilidad de datos y la falta de conocimiento interno pueden dificultar la implementación.
Otro trabajo, basado en datos verificados de 83 instalaciones manufactureras que implementaron ISO 50001, encontró mejoras promedio del desempeño energético de alrededor del 4,1% durante el primer año. Según los investigadores, las mejoras persistieron en el tiempo y se ubicaron en torno al 3,4% incluso doce años después de la implementación.
* Fuentes consultadas: Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) y su Smart Energy Analytics Campaign; Lawrence Berkeley National Laboratory (LBNL); International Organization for Standardization (ISO); Energy Policy; Economic Analysis and Policy. Entre los estudios citados se incluyen investigaciones sobre 72 organizaciones certificadas ISO 50001, 83 plantas manufactureras y evidencia empírica de empresas industriales de China.
Lea la nota completa en la Revista Énfasis Logística (pag. 104)

