La tecnología también está cambiando la forma de robar vehículos

Las camionetas son cada vez más buscadas por el mercado ilegal, mientras las bandas incorporan herramientas para vulnerar sus sistemas de seguridad sin recurrir necesariamente a la violencia.

 |   8 de septiembre del 2026
La tecnología también está cambiando la forma de robar vehículos

El robo de camionetas 4×4 atraviesa una transformación que obliga a revisar las estrategias tradicionales de seguridad. Entre enero y agosto de 2026, la sustracción de este tipo de vehículos aumentó 6,4% frente al mismo período de 2025 y ya representa el 13,10% del total de robos de vehículos. Pero el dato que más llama la atención no está solamente en cuánto roban, sino en cómo lo hacen: el 63% de las 4×4 fueron sustraídas bajo la modalidad de hurto.

El dato surge del Informe de Movilidad de Strix y muestra una tendencia que empieza a ganar peso dentro del delito automotor argentino. A diferencia del robo con violencia, el hurto supone la sustracción del vehículo sin intimidación directa sobre la víctima. En otras palabras, el delincuente no necesita necesariamente enfrentarse con quien está al volante: puede esperar, estudiar el blanco y actuar cuando encuentra una oportunidad.

La tecnología juega un papel cada vez más importante en esa ecuación. Según el informe, las bandas utilizan herramientas específicas para vulnerar los sistemas de seguridad de los vehículos sin recurrir a la fuerza física. Mientras las camionetas incorporan cada vez más tecnología para mejorar su seguridad y prestaciones, también aparecen nuevos dispositivos capaces de explotar esas mismas funciones.

Las 4×4 tienen un atractivo particular para el mercado ilegal por su valor, demanda y disponibilidad de piezas. Una camioneta robada puede terminar en el mercado de reventa, ser desarmada para comercializar sus autopartes o incluso salir del país mediante circuitos de contrabando hacia mercados limítrofes. El negocio potencial es suficiente para que las organizaciones criminales inviertan en conocimiento y equipamiento.

La noche se convirtió en una nueva ventana

El informe también detectó un cambio significativo en los horarios de mayor ocurrencia. Durante 2025, los hurtos de 4×4 se concentraban principalmente entre las 8 y las 9 de la mañana. En 2026, en cambio, el pico se desplazó hacia la noche, entre las 21 y las 22. El cambio puede parecer una cuestión estadística, pero tiene una lectura operativa concreta. La menor circulación de personas y vehículos y las condiciones de oscuridad generan un escenario con menos exposición para quienes cometen el delito.

“Los delincuentes han encontrado una nueva ventana de vulnerabilidad diaria en lo que va del año, acompañada de la oscuridad y disminución de circulación ciudadana del horario señalado”, analiza Martín Py, gerente de Alianzas Estratégicas de Strix. El movimiento de los horarios vuelve a poner en evidencia una característica cada vez más marcada del delito automotor: las bandas no solamente eligen qué vehículo robar, también estudian cuándo hacerlo. La información, la observación previa y la tecnología pasan a formar parte de la operación.

Y esto tiene una consecuencia directa para quienes administran vehículos como parte de una operación logística. La seguridad deja de ser exclusivamente una cuestión vinculada con el momento del traslado. También involucra dónde queda estacionada una unidad, durante cuánto tiempo, en qué horario, bajo qué condiciones de iluminación y qué mecanismos de monitoreo existen ante una situación anómala.

Una preocupación que llega a la logística

Para el sector logístico, el problema tiene una dimensión adicional. Una camioneta o vehículo utilitario no es solamente un activo patrimonial: puede ser una herramienta de trabajo, transportar mercadería, prestar servicios técnicos o formar parte de una operación de distribución.

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Por eso, cuando aumenta el riesgo de sustracción, también aumenta el costo potencial de operar. Seguros, dispositivos de monitoreo, recuperación de unidades, tiempos improductivos y reemplazo de vehículos terminan formando parte de una ecuación que muchas veces queda fuera del cálculo tradicional del costo logístico.

El fenómeno plantea además una discusión sobre la seguridad de las flotas. La prevención ya no puede limitarse a reaccionar después de que ocurre el robo. La información sobre patrones horarios, zonas de riesgo, comportamiento de las unidades y alertas en tiempo real puede convertirse en una herramienta para anticiparse al delito.

El dato más importante del informe, entonces, quizás no sea solamente que los robos de 4×4 crecieron 6,4%. Es que el delito está cambiando su manera de operar. Hay menos necesidad de violencia en una parte significativa de los casos, más tecnología y una mayor capacidad para identificar momentos de menor exposición.

Para los propietarios particulares, las empresas y las flotas logísticas, la señal es clara: proteger un vehículo ya no consiste solamente en dificultar que alguien lo abra o lo ponga en marcha. También implica conocer cómo se mueve, dónde permanece, cuándo queda más expuesto y contar con mecanismos capaces de detectar rápidamente una situación irregular.

Porque mientras las 4×4 se vuelven vehículos cada vez más conectados y sofisticados, el delito también aprende. Y en esa carrera, la prevención tendrá que correr al menos a la misma velocidad.

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Redacción Énfasis Logística

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