22 de octubre del 2020

Logiseed incorpora servicio de logística urbana

 |   22 de octubre del 2020

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Como consecuencia de los requerimientos de transporte durante el confinamiento en nuestro país, la compañía especialista en logística para el agro, comenzó a ofrecer servicios de transporte y distribución urbana.

 

Lo que comenzó inicialmente como respaldo para un cliente del área de informática, se expandió luego a otras compañías y servicios que requieren transporte y distribución en la Ciudad de Buenos Aires.

De esa manera, y al igual que muchas compañías que en este tiempo adaptaron sus servicios a las necesidades del contexto, Logiseed implementó el de logística urbana.

Para tal fin, la firma puso a disposición vehículos pequeños, en general camionetas de bajo porte, que resultan ideales para el transporte de paquetería. Y capitalizó, a tal fin, su conocimiento y práctica en los diferentes protocolos necesarios para evitar contagios.

En paralelo, mediante nuevas soluciones, y acciones específicas para resolver las diferentes limitaciones implementadas por cada provincia, la compañía siguió y sigue acompañando al agro, resolviendo necesidades de transporte y logística en épocas de pandemia.

“Si bien durante la pandemia seguimos brindando fuertemente servicios al agro, las nuevas demandas, asociadas al confinamiento, nos llevaron a ampliar y dar soluciones novedosas, adaptadas a lo que requieren las compañías en este contexto. Así es como acompañamos, también ahora, con logística urbana”, señaló Rodrigo Otero, Director en Logiseed.

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14 de marzo del 2025

Representantes del Congreso de Distribuidores del Agro (CDA) dijeron presente en Expoagro, la megamuestra que se realiza desde el 11 al 14 de marzo en el Predio ferial y autódromo de San Nicolás (Buenos Aires).

Una de las participaciones destacadas del evento estuvo a cargo del Lic. Claudio Zuchovicki, quien consideró que «si Argentina logra crecer un 5% en 2025, como se prevé, es muy probable que la recaudación suba y el Gobierno esté cómodo para bajar impuestos”.

Al mismo tiempo, el disertante subrayó que “ahora el esfuerzo lo tienen que hacer los privados, porque el Estado ya se achicó”, y planteó que es necesario profundizar la baja de impuestos para que el PBI crezca.

Para cerrar, el economista pronosticó: “Viene un ambiente donde no podremos competir por precios, donde tendremos que ser muy eficientes y productivos. El 2024 fue un año financiero, y no creo que se repita en 2025. El 2025 es un año de economía real, pero de decisiones y adquisiciones porque tengo que crecer en escala y tengo que medir tranqueras para adentro cómo administro los costos. Es el momento de tomar decisiones: si esto es permanente, si por lo menos dura tres años, debo ver si tengo capital para resistir tres años con una inflación donde la macro esté ordenada”.

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Javier Milei: «Queremos eliminar el cepo y las retenciones para siempre»

En el día de hoy el presidente Javier Milei fue el encargado de cerrar el evento. El tono de su discurso fue celebratorio y aprovechó el contacto con el sector para elogiar las medidas tomadas por el Gobierno. Toda la atención la centró sobre el aspecto económico y ratificó que el Gobierno se propuso “sacarle el pie de la cabeza al campo”. Fue lo mismo que dijo Luis Caputo al visitar la muestra.

“Quiero agradecer a todos los productores que sirven a la Patria cultivando el suelo argentino”, expresó y, en un gesto de alineamiento con el sector, aseguró que “cuando le fue bien al campo, le fue bien al país”.

En un discurso plagado de referencias a los hitos de su gestión y con la mirada puesta en el vínculo con el agro, Milei resaltó el orden de las cuentas públicas, y los resultados que tuvieron las medidas tomadas por la cartera de Caputo. “Nuestro plan de estabilización está funcionando, estamos yendo para arriba”, celebró.

Y agregó: “No hay ninguna contradicción entre campo e industria. Expoagro es una prueba cabal de que la industrialización y la innovación son una consecuencia natural del éxito de la actividad primaria”.

“Entendemos la necesidad imperante de sacar las retenciones, pero no le sirve a nadie que las bajemos para sacar rédito político y después el modelo reviente, como ha pasado en otros gobiernos”, explicó. Pero, para no dejar lugar a dudas, reafirmó: “Queremos eliminar el cepo y las retenciones para siempre, para que el país se sostenga sin saquear a su sector productivo”.

Fuente: EXPOAGRO

23 de diciembre del 2024

Verra, especialista en el establecimiento de normas para la acción climática y el desarrollo sostenible, se unió formalmente a la Mesa Argentina de Carbono. La mesa está formada por más de 45 empresas, instituciones y particulares de los mercados de carbono de Argentina. Su objetivo es desarrollar estrategias efectivas para promover y fortalecer los mercados de carbono en Argentina y la región, para colaborar y discutir políticas, iniciativas y proyectos que promuevan la posición de Argentina como líder global en los mercados de carbono. La participación de Verra subraya su compromiso de apoyar los mercados regionales y fortalecer su transparencia e integridad.

«Tenemos el agrado de sumarnos a la Mesa de Carbono Argentina, donde compartiremos nuestra experiencia en la gestión del Programa Verified Carbon Standard (VCS), para la emisión de Unidades Verificadas de Carbono (VCUs) asociadas a proyectos de reducción y/o remoción de GEI en base a requisitos orientados a garantizar la calidad de los mismos. Adicionalmente, deseamos contribuir al desarrollo y vinculación de las entidades del país con los mercados de carbono tanto voluntarios como de cumplimiento a nivel nacional e internacional, lo cual ha sido parte de nuestro trabajo desde hace varios años, participando en este tipo de asociaciones en varios países del mundo» declaró Angelo Sartori, Director Senior de Relacionamiento Gubernamental y Políticas de Verra.

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Avances para la seguridad jurídica de los mercados de carbono

El principal objetivo de la Mesa Argentina de Carbono es fortalecer el mercado de carbono del país a través de diversas acciones, como:

  • la promoción de marcos regulatorios e instrumentos de política pública,
  • la creación y fortalecimiento de capacidades,
  • la certificación de mecanismos de medición, reporte y verificación (MRV),
  • y la comunicación y difusión de información relevante.

La Mesa Argentina de Carbono ha elaborado un anteproyecto de ley para dar seguridad jurídica y transparencia internacional a los mercados de carbono en Argentina. Están trabajando con el gobierno nacional para que el país participe en acuerdos de transferencias internacionales de reducción de emisiones en el marco del artículo 6 del Acuerdo de París. También, están participando activamente en diversas iniciativas subnacionales para promover los mercados de carbono en las distintas regiones del país.

Mercados de carbono en el mundo y en la región

América Latina es una región con un gran potencial para el desarrollo y comercialización de proyectos y créditos de carbono, principalmente de Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN), es decir, del sector de la Agricultura, Silvicultura y Uso de la Tierra (AFOLU).

La Mesa Argentina de Carbono, junto con ASOCARBONO de Colombia, la NBS Aliança Brasil, la Asociación Ecuatoriana de Carbono, la Plataforma de Carbono de Ecuador, y la reciente Carbono Chile AG, ha creado la Red Latinoamericana de Asociaciones de Mercados de Carbono con el objetivo principal de intercambiar experiencias y lecciones aprendidas de diferentes países, así como apoyar acciones y posiciones comunes para promover mejores condiciones para los mercados de carbono en la región.

A nivel mundial, existen más de 12.000 proyectos certificados de captura y reducción de emisiones registrados con arreglo a normas internacionales. Aunque solo el 6% de estos proyectos son proyectos SBN, en 2021 y 2022, este sector comercializó el 46% de todo el volumen de transacciones del mercado voluntario. Impulsado por los proyectos SBN, el valor de los mercados casi se cuadruplicó en 2021 y 2022.

En los últimos cinco años, América Latina emitió el 22% de los créditos de carbono emitidos en todo el mundo a partir de un total de 457 proyectos, lo que la convierte en el segundo mayor proveedor de reducciones de emisiones certificadas de la región. Sin embargo, si se consideran únicamente los proyectos de SBN, el 50% de los créditos se generaron en esta región.

Más información sobre la MESA ARGENTINA DE CARBONO en https://mesacarbono.org.ar/ 

15 de agosto del 2024

Pero una vez recibidas las órdenes comienza otro proceso igualmente complejo y desafiante: atender esa demanda en los plazos convenidos y hacerlo económicamente para servir al interés de la empresa y sus partes interesadas (propietarios/accionistas, empleados, estado, comunidad, proveedores).

Todo comienza con un buen plan. El aprovisionamiento, la producción, la distribución son actividades que requieren de anticipación en relación con el momento de servicio a la demanda, incluso anticipación a la efectiva recepción de las órdenes. Inventarios de insumos, materiales, y producto en proceso y terminado deben desplegarse en previsión de una demanda incierta. Equipos, mano de obra, energía y servicios deben disponibilizarse hasta que un programa los convoca a la efectiva ejecución de una tarea específica e irreversible, que si está alineada con los objetivos de servicio a la demanda y eficiencia económica nos acercará al éxito empresario y si no frustrará el esfuerzo comercial y/o el rendimiento financiero.

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Un buen plan proveerá a los decisores de la visibilidad necesaria para comprometer los recursos operativos y servir tan altos intereses. Pero lograrlo con clientes segmentados por sus necesidades específicas, con decenas o centenares de productos, que compiten por los mismos recursos productivos, espacio de almacenamiento y transporte (y capital de trabajo!) demanda habilidades complejas, herramientas avanzadas y conocimientos específicos, que no están al alcance de todas las empresas.

Hasta hace poco cada empresa debía procurarse esas habilidades en casa. Invertir en sistemas avanzados (o contentarse con los límites de un libro en Excel), modelizar su particular solución de compromiso servicio a la demanda – inversión en inventarios – costo operativo, y entrenar recursos internos para recurrentemente cada año, mes, semana y día producir planes y programas y adecuarlos sobre la marcha – acelerar / frenar – para contener novedades de demanda o supply.

Este enfoque tenía sus riesgos inherentes, distraía recursos económicos del negocio, y se enfrentaba a la frustración por la natural variabilidad de todos los componentes del problema – incertidumbre en la demanda, en los abastecimientos, en la respuesta del piso de operaciones, en la información disponible, en la adaptación de los planeadores y programadores a la resolución de los múltiples trade-off’s implícitos.

En el pasado reciente ha aparecido un enfoque alternativo que está ganando adeptos a gran velocidad: la planeación como servicio (PaaS por su acrónimo en inglés).

Si uno ingresa “Planning as a Service” (encomillado para más precisión) en el buscador de Google recibirá más de 600 mil hallazgos, con decenas de oferentes que atienden centenares de clientes grandes y no grandes, en todos los sectores de actividad, en una modalidad donde la generación de los planes y programas y su presentación a los decisores para aprobación o enmienda se terceriza en una empresa especialista en planear.

Estas empresas poseen la tecnología y el conocimiento para conectarse con los sistemas transaccionales de sus comitentes, y producir con soluciones propietarias y expertos en planeación, los planes y programas que sus comitentes necesitan en los plazos y frecuencias propios de cada industria.

Los resultados que informan sus comitentes en aumento de la calidad de servicio, rotación de inventarios, disminución de write-off’s y descuentos para evitarlos, y otros indicadores de desempeño en relación con el modelo precedente, son altamente destacados.

Los proveedores PaaS reparten la inversión en sistemas avanzados, middle software e infraestructura en la nube entre muchos comitentes – en lugar de la inversión local que cada uno afrontaría en la solución “in-house”- y el tiempo de los planeadores y programadores se aprovecha en un porcentual muy difícil de lograr en el enfoque clásico.

En definitiva, como casi siempre en el outsourcing, la solución tercerizada es más económica que la interna. Pero las ventajas no terminan allí.

Un párrafo final sobre los riesgos que ya anticipo están rondando en la cabeza del lector. Toda innovación “asusta” y puede inmovilizar, impidiendo considerar una alternativa por sus reales méritos.

En la tabla abajo recogemos los más habituales en la discusión que rodea a la adopción del PaaS y los mecanismos que proveedores del servicio y comitentes adoptan para su mitigación:

Nota  completa publicada en RevistA Énfasis edición agosto 2024. Ingresá aqui.

8 de noviembre del 2024

Por: Gabriel Perez Gerente de desempeño Ambiental en Andreani Grupo Logístico y Miembro de la Comision de Sustentabilidad de CACE,  y Romina Verstraete BD y Marketing Manager en Quintino Material Handling Solutions, Subdirectora de la Comisión Logística de CACE

Cuando hablamos de logística, como parte de un sector más amplio, podemos decir que existe un consenso en las estadísticas globales acerca de que el transporte (en todas sus formas) es responsable de aproximadamente el 24% del total de las emisiones globales de carbono.  (1)

A su vez, aquellos que estamos inmersos en la industria logística también coincidimos en que existe cada vez más conciencia sobre el impacto que produce nuestra actividad y la necesidad de gestionarlo.

Es central y relevante, porque para llevar adelante nuestro trabajo demandamos energía en diversas formas: energía eléctrica para la gestión de procesos en almacenes y combustible para el transporte de larga distancia y última milla. También generamos scrap y utilizamos packing, que terminan repercutiendo en otros recursos naturales.

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Es por esto que, al momento de armar una estrategia de descarbonización, lo primero que debemos pensar es en medir de dónde partimos. Conocer las distintas fuentes de origen que generan las emisiones redundará en una estrategia más clara y focalizada para su reducción. Dependiendo del tipo de empresa, el foco estará puesto en reducir el consumo de combustible en el transporte, la energía eléctrica en los almacenes, etc.

Sin embargo, a medida que las empresas incrementan su ambición climática y maduran en la contabilización de sus propias emisiones, comprenden que gran parte de la huella de sus productos y sus servicios sucede fuera de la frontera de sus operaciones, a lo largo de la cadena de valor, dónde la logística es central y relevante.

Si hablamos de energía, por ejemplo, cuyo principal origen es de fuentes fósiles y cuya quema es una de las principales causantes del calentamiento global, los inventarios de emisiones consistirán en un listado integral de fuentes y emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) cuantificadas (GEI), resultante de las actividades y/o servicios de una organización, expresado en equivalentes de dióxido de carbono (CO2).

Al hablar de este tipo de energía, debemos hablar de 3 alcances para su gestión en una empresa (2):

  1. Emisiones directas de fuentes controladas por la empresa.
  2. Emisiones generadas fuera de la organización pero consumidas dentro de esta, por ejemplo la energía eléctrica adquirida de la red.
  3. Las emisiones que suceden en la cadena de valor, aguas arriba y aguas abajo, con menor control por parte de la empresa, o no asociadas al proceso directo. Son las más difíciles de contabilizar y gestionar, y existen más de 15 categorías (gestión de viajes de colaboradores, emisiones del ciclo de vida de los insumos, logística tercerizada, etc.).

Dicho de otro modo, la logística en todos sus procesos es generadora de emisiones del tercer tipo de alcance para quienes nos confían sus productos y, justamente, es este tipo de alcance  el verdadero desafío, ya sea en su dimensionamiento, en su medición o en su gestión.

Si a los dadores de carga le sumamos los destinatarios, clientes de nuestros clientes, la sustentabilidad (o la ausencia de ella), impacta no sólo en la reputación sino también en la experiencia de marca. El tipo de vehículo que se usa, el tipo de packing asociado, la posibilidad de ofrecer compensación de las emisiones, son atributos que empiezan a formar parte de dicha experiencia.

Particularmente para quienes gestionamos la sustentabilidad en nuestras organizaciones entendemos que se trata de gestionar el contexto, los riesgos y las oportunidades. Es la gestión de  aquellos temas que pueden poner en riesgo al negocio en caso de ser desatendidos.

En relación a cómo mapear los riesgos y oportunidades, destacamos una de las metodologías y plataformas de rendición de cuentas más aceptada, que es la que propone CDP (Carbon Disclosure Project) (3). Resulta muy práctica pues distingue principalmente dos tipos de riesgos (que pueden dar lugar a oportunidades si se gestionan en forma temprana). Ellos son:

  1.  Los riesgos físicos,aquellos que ¨se sienten en la piel¨. Es decir los riesgos del impacto del clima sobre nuestras operaciones, como temperaturas extremas y olas de calor prolongadas con impacto sobre almacenes con temperatura controlada, inundaciones que provocan cortes o anegamientos de rutas y caminos, y otros eventos extremos.
  2. Los riesgos de transición, que se relacionan con nuevas regulaciones ambientales que impliquen restricciones, multas, impacto en la reputación de marca por no gestionar, pérdida de clientes por no estar a la altura de sus propias estrategias ambientales, entre otras.

Ambos son importantes y deben ser gestionados.

Teniendo todo esto en cuenta, concluimos que la logística es parte del problema y de la solución, que debe medir sus impactos y que forma parte de una cadena de valor dónde múltiples actores ya comienzan a medir, gestionar y definir estrategias de reducción y necesitan que la logística acompañe.

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¿Cómo pasar a la acción?

Lo primero es entender que podemos tomar dos posturas: esperar sentados que llegue la tecnología o solución ideal, o entender que ya existen muchas soluciones al alcance de la mano para ser más eficientes. Más eficientes significa menor uso de recursos. Menor uso de recursos es cuidar los costos, y ser más sustentables. La ecuación comienza a cerrar. Vamos a los ejemplos.

Cuando gestionamos sustentabilidad en la actividad logística, vemos 3 pilares o campos de actuación, todos complementarios entre sí, donde las iniciativas no compiten, se potencian dinámicamente. Esto nos recuerda que en logística la constante es el cambio; por eso la importancia de sostener la acción en el tiempo, aceptando cambios de mejora para adaptarse y reflejar realidades y aprendizajes que performan constantemente el plan original.

  1. Infraestructura y procesos: revisando la contracción de las cadenas de valor y la importancia de la trazabilidad estandarizada, como medio de optimización de materias, y sobre procesos a mejorar. A través de toda la cadena de valor, todo lo que implique disminuir consumibles, inkless, paper less, cartón less, plastic less, es una gran ganancia para el planeta, y sostenibilidad económica para las empresas, y optimización de tareas para los colaboradores. Trabajar en el flujo ininterrumpido de los ID y sus trackeos puede aportar enormes mejoras.

Una de las grandes deudas de nuestro rubro es la logística inversa, que hoy conlleva procesos muy improductivos desde todos los puntos de vista. Desde la distribución, hasta la intralogística de regresar a ser un sku  nuevamente, más allá de la solución para el buyer.

En lo que hace al transporte, también hay que considerar la oferta disponible de alternativas, siempre considerando un mix de soluciones de acuerdo a la matriz energética con la que contamos como país. Existen soluciones locales de biocombustibles con cortes superiores a los que se comercializan, y ya hay casos probados de éxito en su funcionamiento.

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Fomentar el uso de GNC, sumar telemetría para monitoreo de hábitos de conducción, suplementos aerodinámicos para reducir el uso de combustible.

  1. Tecnología: en plena cuarta revolución industrial, la visión artificial, la IA para reconocimiento de contenidos, o incluso adelantarse a la etapa de packing para fusionarla con la operación de picking genera grandes ganancias en tiempos y resultados, pero hay que planearlo y acomodar procesos rompiendo tradiciones, con tecnologías como el autopacking. Los ejemplos son infinitos. A través de la computer visión, podemos aprovechar la infraestructura de cámaras y enseñar a partir de imágenes a detectar ineficiencias que pueden dar lugar a decisiones sobre ahorro de energía, de insumos y otros recursos.

La cultura de la transformación digital es el inicio de un cambio genuino y consciente de las organizaciones, para que no solo sean campañas de green marketing. Quienes gestionan la sustentabilidad deben encontrar en los equipos de tecnología socios para dinamizar las soluciones que hacen más eficientes el uso de los recursos naturales (menos combustible, energía, insumos, etc). A su vez, los equipos de IT deben incorporar en sus casos de negocio las ¨ganancias¨ ambientales para incorporar en los repagos de un proyecto.

  1. Personas: detrás de la tecnología y los procesos hay personas que toman decisiones, que conducen vehículos, que utilizan de forma más o menos eficiente la energía. La clave es trabajar sobre los hábitos en base a datos. De nuevo, los equipos de data analytics son clave y deben interactuar con los equipos de sustentabilidad. No hay tecnología o infraestructura que sea eficiente si por detrás no hay personas y líderes convencidos acerca de que gestionar con impacto, con un propósito más allá del beneficio económico.

Ahora bien, no todas las organizaciones cuentan con los recursos, ni equipos y deben priorizar. Cuando gestionamos esta agenda también consideramos el tamaño y maduración de cada organización, su realidad económica y su capacidad de incorporar las mejores prácticas. Desde la Comisión de Logística y el Grupo de Proyecto Estratégico de Sustentabilidad de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), así lo entendemos. La CACE promueve el crecimiento de la economía digital en emprendedores, PyMES y empresas; impulsando el desarrollo sostenido del país y todas sus regiones. En estos dos Grupos de Trabajo articulamos para crear contenidos para todos sus socios entendiendo que la logística sustentable es un valor transversal a todas las actividades económicas.

Uno de los primeros pasos a dar es entender cómo, desde lo cotidiano, administrar mejor los recursos, entendiendo por ejemplo cómo gestionar la factura de luz para ser un consumidor consciente. Si bien no todas las organizaciones pueden empezar con grandes planes para gestionar la sustentabilidad, siempre puede darse el primer paso de forma gradual. Quizás no sea económicamente viable para una pequeña empresa colocar paneles fotovoltáicos o el repago sea demasiado extenso. Pero si está al alcance comenzar a gestionar la energía desde los hábitos, pequeños automatismos, y un tema no menor, cómo medir y controlar las tarifas de energía.

Nota  completa publicada en Revista Énfasis edición noviembre 2024. Ingresá aqui.

6 de noviembre del 2024

Por: Eutivio Toledo (*)

La acción táctica ocupa un gran espacio en el quehacer de las organizaciones y es pertinente que así sea, pues es allí, en dichos procesos, donde se brinda la directriz para la operación. Sin lugar a dudas, dichas tácticas vienen de planteamientos y esquemas estratégicos previamente establecidos y consensuados. Pero puede ocurrir que, al fragor de la necesidad de solventar situaciones sobrevenidas, muy comunes hoy día, la empresa intente accionar sin un guion y la improvisación puede aparecer.

Martin Christopher (1999) menciona la necesidad de tener una gestión ágil con flexibilidad garantizada. Chopra y Meindl (2003) plantean, en mi opinión muy acertadamente, que toda administración ha de sustentarse en estrategia, planificación y operación. Por ello la aplicación de la misma no puede ser diferente a la realidad que se verifica en la gestión de la cadena de abastecimiento. Ante lo mencionado, la expresión de Sun Tzu se refrenda. Cuando se genera un ruido táctico, sin sentido de aplicación u oportunidad de mejora, éste no permite a la organización ubicar y solventar el problema estratégico. Hasta el mejor equipo deportivo de conjunto necesita una estrategia que guíe a la táctica y la operación, para evitar la desviación de la ruta al objetivo y como consecuencia la derrota. Ahora bien, la gestión de la cadena de suministro es un proceso que tiene que ser flexible y ágil, para que la estrategia corrija la táctica en el momento correcto y no de manera extemporánea.

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Tomando como referencia el planteamiento de Christopher y la experiencia propia, se presentan siete aspectos que resultan clave para lograr la flexibilidad y agilidad necesarias.

  1. Sincronizar las actividades a través de información compartida

La sincronización, per se, es una acción táctica, nos permite hacer una secuencia de actividades para ejecutar el proceso según la estrategia establecida. Pero cada paso debe efectuarse en base a información compartida, diáfana y contemplada – formalmente – en la estrategia. Por ejemplo, productos de alta rotación necesitan conectividad expedita al punto de entrega, una fuente de suministro que accione muy cercano al tiempo real de solicitud y soporte tecnológico robusto y confiable. Todo en momentos sincronizados; primero lo primero, luego lo segundo y así sucesivamente.

  1. Trabajar (Operar) más inteligentemente o no con más ahínco

Toda acción táctica debe ejecutarse empleando correctamente los recursos adecuados y disponibles. ¿La intención? Generar valor y no incrementar costos o peor aún, no cumplir con la generación de beneficios al cliente. Un ejemplo, el tiempo de proceso(táctica) tiene que mantener la correlación (estrategia) en el nivel de inventario y la demanda que dirige al proceso de reabastecimiento. Otra visual, también como ejemplo, el nivel histórico de demanda puede ser útil para conocer la tendencia de consumo, pero ello se ha de validar con la estrategia establecida, la cual, puede inducir a cambios en cantidad, canal de distribución, segmento atendido de clientes, entre otros.

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  1. Asociarse con los proveedores clave para reducir tiempos de entrega

Existe una enorme oportunidad de creación de valor al conjugar agilidad interna (proceso de compra) con la externa (responsividad del proveedor). La implementación de una relación colaborativa implica que el proveedor conozca las cantidades de consumo (estrategia) y que la liberación de surtido sea acorde con las necesidades operacionales (táctica). Esto incluye a toda la logística interna: almacén, operación, calidad, embarques, administración del inventario.

  1. Reducir la complejidad procesal

La complejidad se puede presentar en muchos aspectos de la cadena y la estrategia ha de tomar en cuenta su existencia, en especial, en aspectos de ejecución: tamaño del empaque, listado de componentes, rutas de fabricación, capacidad de almacenamiento, entre otros. De igual forma la complejidad de los procesos soporte (administración) pueden generar un atasco mayúsculo. No se puede obviar el diseño de productos y el enlace de información que representa conocer las tendencias de consumo. La estrategia de mercadeo o ingeniería puede ser muy buena, pero requiere alinearse e integrarse con la táctica.

  1. Posponer el ensamblaje final del producto casi hasta el momento de la entrega

La conversión de los almacenes en centros de adecuación (táctica) para ahorro de espacio y tiempo de respuesta (estrategia) se ha potenciado para hacer a la cadena más ágil y responsiva, es decir, poder acercar la respuesta al requerimiento del cliente lo más posible. La logística de operación se diseña estratégicamente para que el producto o servicio sea un semi – elaborado solo aguardando el requerimiento que los convertirá en terminado. También es importante que se tenga pleno conocimiento que esta operación, denominada en inglés postponement, no siempre será factible de emplear, pero no cabe duda que permite una adecuación flexible de los niveles de inventario y del uso de la capacidad de fabricación o almacenamiento.

  1. Gestionar procesos y no solo funciones

El aspecto central de todo enlace estrategia – táctica es ejecutar (acción) desde el pensamiento (plan). Para tales efectos, la logística operacional no debe poseer espacios vacíos que deriven en aislamiento entre las actividades del proceso. El establecimiento de un flujo procesal es indispensable para garantizar lo descrito. Por ello, la gestión por procesos es crítica para la cadena completa y la tecnología de información es la herramienta potenciadora de dicha ejecución.

  1. Emplear métricas de desempeño apropiadas

No existe duda que la medición del desempeño, configura el comportamiento de la organización. En el caso de la gestión de la cadena de abastecimiento, el aspecto diferenciador radica en que dichos indicadores se ajustan, con la regularidad necesaria, a la flexibilidad y agilidad que la demanda exige. Por ello, un magnifico incentivo para ser ágil deriva de enlazar los procesos logísticos con métricas de servicio al cliente. No podemos desestimar el hecho, que distintos clientes, requieren indicadores particulares o ajustes en los empleados por segmento o canal de distribución.

Estos siete elementos, colocados en la mesa de diseño, permiten a la organización y al profesional logístico, elaborar una adecuada hoja de ruta hacia el logro de la responsividad, aspecto cada vez más exigido por el mercado. Un negocio con dicha capacidad no solo se convierte en mucho más ágil, sino que genera la inducción de una mentalidad de tales características en sus integrantes y socios de interés. El poseer una hoja de ruta diáfana, permite a toda organización desarrollar la habilidad de la adaptación y adiciona un activo muy apreciado y necesario en tiempos de disrupción.

(*)Gerente general de ILETSA y master en administración de las operaciones (Colombia)

Nota  completa publicada en Revista Énfasis edición noviembre 2024. Ingresá aqui.