17 de diciembre del 2020

Se reglamentó la ley de Góndolas

 |   17 de diciembre del 2020

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Asi lo indica el decreto 991/2020 publicado el martes último en el Boletín Oficial. La Secretaría de Comercio Interior del Ministerio de Desarrollo Productivo será la autoridad de aplicación de la norma.

El gobierno nacional oficializó la reglametación de la Ley de Góndolas (27.545). Se busca propiciar una mayor oferta de productos en las grandes cadenas de supermercados, tanto física como virtualmente y posibilitar que las PyMEs, cooperativas y emprendimientos de la agricultura familiar tengan un «trato equitativo en el espacio que ocupen en las góndolas».

La Secretaría de Comercio Interior del Ministerio de Desarrollo Productivo será la autoridad de aplicación de la ley. Se determina que en un plazo máximo de 90 días elabore las resoluciones complementarias.

Dicha cartera deberá elaborar un listado actualizado con la totalidad de los productos alcanzados por la ley. Seberan ser agrupados por categorías de acuerdo a los diversos formatos de espacios de ventas. El listado será publicado y actualizado en la web de la Secretaría de Comercio para que pueda ser consultado libremente.

La Secretaría también dispondrá los requisitos de señalización de los congeladores exclusivos o los exhibidores patrocinados para que estén claramente identificados y diferenciados de las góndolas o locaciones virtuales, para prevenir la confusión de las y los consumidores. Además, podrá fijar un porcentaje máximo de ese tipo de exhibidores en relación con las góndolas para evitar una sobre presentación de algunos productos.

LETRA CHICA

La Ley de Góndolas, sancionada por el Congreso el 28 de febrero de 2020, establece un máximo del 30% del espacio de venta físico o virtual para una categoría de producto por proveedor; y exige que haya al menos cinco proveedores de distintos grupos empresarios.

También que las micro y pequeñas empresas cuenten al menos un 25% del espacio de venta por cada categoría de productos; y que las cooperativas, mutuales, empresas de la agricultura familiar y economía popular tengan al menos un 5% de espacio. La Secretaría de Comercio Interior podrá fijar un porcentaje máximo de espacio de venta para los productos importados por cada categoría.

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23 de octubre del 2025

*Por: Lucas Martínez y Marizú Olivera Orquera.

Durante 2025, Vaca Muerta produjo dos de cada tres barriles de petróleo del país, alcanzando un récord histórico de 821.851 barriles diarios, el nivel más alto en 25 años, según indica un informe elaborado por el consultor elaborado por Ing. Marcelo Hirschfeldt. Este salto productivo posicionó a la región como el epicentro de la actividad petrolera y gasífera, desplazando a las cuencas tradicionales como la del Golfo San Jorge y la Austral. Este volumen de producción exige una logística cada vez más sofisticada.

La cadena logística vinculada a Vaca Muerta incluye el transporte de maquinaria pesada, insumos como arena y agua para la fractura hidráulica, productos químicos, residuos industriales y, por supuesto, el traslado del petróleo y gas extraído. La necesidad de conectar estos recursos con centros de consumo y exportación ha impulsado obras de infraestructura clave. Uno de los proyectos más relevantes es el Oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS), que conectará Neuquén con Punta Colorada, en Río Negro. Con una inversión estimada de USD 3.000 millones, esta obra busca duplicar la capacidad de transporte de crudo y facilitar su exportación desde puertos patagónicos.

El VMOS ya tiene un tercio de obra ejecutada y avanza en sus cuatro frentes: tendido de ductos, cabecera en Allen, estaciones intermedias y terminal marítimas, según detalla una nota periodística publicada por el medio Adnsur. Además del crudo, Vaca Muerta es clave en la producción de gas natural. En el primer trimestre de 2025, la producción de gas creció un 16% interanual, alcanzando 2.1 billones de pies cúbicos por día, lo que posiciona a Argentina como potencial exportador de GNL.

De hecho, Petrobras realizó en octubre su primera compra de gas no convencional desde Vaca Muerta, transportado por gasoducto desde Argentina a Brasil. Este auge exportador también se refleja en los números. Entre enero y abril de 2025, Argentina exportó en promedio 245.000 barriles de petróleo por día, un 42% más que en el mismo período de 2024. De ese total, 192.000 barriles diarios provinieron de Vaca Muerta, lo que representa el 78% de las exportaciones nacionales. A pesar de la caída del precio internacional del crudo, el aumento de volumen permitió una recaudación de USD 2.159 millones en ese período, según publicó la Secretaría de Energía y el Indec. Sin embargo, este crecimiento logístico no está exento de desafíos.

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El contexto macroeconómico argentino, marcado por la volatilidad cambiaria y las restricciones financieras, obliga a las empresas a recalibrar sus estrategias. Las pymes proveedoras enfrentan altos niveles de capacidad ociosa —más del 75% opera con al menos un 25% sin usar— y dificultades para acceder al crédito. Además, la fragmentación tecnológica sigue siendo un obstáculo. La integración de sistemas logísticos en entornos híbridos y multicloud requiere nuevas habilidades y una arquitectura robusta.

La logística moderna demanda trazabilidad digital, automatización inteligente y análisis predictivo, especialmente en un ecosistema donde cada decisión impacta en la eficiencia operativa. En este contexto, la logística nacional se adapta y evoluciona. Empresas como YPF, Shell, Chevron y Tecpetrol lideran el desarrollo, pero también se observa una creciente participación de operadores logísticos especializados, que aportan soluciones en transporte, almacenamiento, gestión de residuos y servicios complementarios.

Lea la nota completa en la Revista de Énfasis Logística (pag. 10).

10 de diciembre del 2025

La última edición de la “Encuesta de Indicadores Industriales” de la Unión Industrial Argentina mostró un escenario en el que la operatoria logística empieza a ganar fluidez mientras la actividad fabril continúa con niveles reducidos. Los datos permiten observar que algunos procesos vinculados al abastecimiento recuperan normalidad, aunque esta mejora convive con un retroceso en el volumen de producción, lo que condiciona la intensidad del movimiento de cargas y la demanda de servicios conexos.

Uno de los resultados más notorios es la disminución de los tiempos de entrega por parte de proveedores, que alcanzaron su marca más baja en dos años. Solo una porción mínima de compañías informó nuevos retrasos, lo que sugiere una mayor estabilidad en la reposición de insumos y un entorno operativo más previsible. Esta mejora se traduce en una planificación más ordenada dentro de las cadenas de suministro, aun cuando la actividad económica general continúa retraída.

En paralelo, varias firmas señalaron incrementos en la disponibilidad de insumos almacenados. Este comportamiento suele asociarse a una estrategia de anticipación ante eventuales fluctuaciones del mercado o a la necesidad de recomponer inventarios luego de meses de cautela productiva. Si bien esta práctica contribuye a evitar interrupciones, también refleja que la utilización de stock interno funciona como amortiguador en un contexto de menor dinamismo industrial.

La encuesta también evidencia un retroceso en la producción. Una proporción significativa de empresas informó menores volúmenes fabriles, mientras que solo un grupo acotado registró subas. Las ventas destinadas al mercado interno acompañaron esta tendencia, reforzando un cuadro de contracción que impacta directamente en la circulación física de bienes y en la contratación de servicios logísticos. En exportaciones se detectó un comportamiento similar, aunque con una brecha menos pronunciada.

Los ajustes en la organización del trabajo constituyen otro de los elementos analizados. Algunas industrias redujeron turnos y un número menor implementó suspensiones, decisiones que tienden a disminuir la actividad en plantas y depósitos. La aplicación heterogénea de estas medidas no reduce su efecto en la capacidad operativa, especialmente en períodos donde la demanda puede variar de manera imprevista.

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A nivel territorial, el Área Metropolitana de Buenos Aires exhibe las caídas más marcadas tanto en producción como en ventas. Como principal nodo de transporte y distribución del país, este comportamiento regional sugiere un menor desplazamiento de bienes en una zona central para el funcionamiento logístico. La reducción de flujos en ese ámbito tiene efectos que luego se redistribuyen hacia otras regiones.

El uso de la capacidad instalada se ubicó por debajo de lo que la mayoría de las empresas considera adecuado. Las proyecciones de recuperación plena recién avanzan hacia 2026 o incluso más adelante, lo que anticipa una etapa de presión moderada sobre la infraestructura logística. Este entorno puede derivar en condiciones más competitivas para la contratación de servicios y en márgenes operativos más ajustados para transportistas y operadores.

En conjunto, el informe describe un momento en el que la cadena de suministro demuestra señales de normalización mientras la actividad industrial se retrae. Para el sector logístico, este contraste configura un panorama marcado por menor volumen de carga, procesos operativos más estables y un rediseño de estrategias basado en eficiencia, control de costos y administración de capacidad ociosa.

13 de enero del 2026

La apertura del comercio exterior y el crecimiento sostenido de las importaciones desde China están generando nuevos desafíos logísticos para las pymes argentinas. Según el último Maersk Global Market Update, la demanda de productos chinos desde Latinoamérica creció un 17% interanual en el segundo trimestre de 2025, impulsada principalmente por los sectores de tecnología y maquinaria.

Este escenario consolida a China como uno de los principales motores del comercio global y posiciona a América Latina como un mercado estratégico. Sin embargo, el aumento del volumen exportado comenzó a generar cuellos de botella en los principales puertos chinos, con impacto directo en los tiempos de despacho, la disponibilidad de contenedores y la previsibilidad de los embarques.

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Cambios en la dinámica de importación

A nivel local, la normalización del esquema de importaciones modificó el comportamiento de las empresas. Con menos restricciones, los importadores redujeron el sobrestock y hoy trabajan con horizontes de planificación más cortos, en promedio de cuatro meses, con mercadería ya disponible en el país.

No obstante, de cara a 2026, distintos indicadores anticipan una mayor presión sobre la logística internacional. En ese contexto, los especialistas advierten sobre la importancia de no subestimar los tiempos reales de la cadena global, especialmente en origen.

Importar mejor, no solo importar más

Para las pymes argentinas, el desafío pasa por integrar la logística a la estrategia de negocio. “Anticiparse a la logística deja de ser una ventaja y pasa a ser una necesidad”, señaló Tomás Palomeque, co-founder de 3PL. Ajustar calendarios de compra, asegurar espacios con mayor antelación, diversificar proveedores y trabajar con operadores con presencia en origen son decisiones clave para reducir riesgos.

La planificación de espacios y capacidades también se vuelve estratégica. Muchas empresas calculan plazos como si se tratara de operaciones locales, sin contemplar demoras portuarias, aduaneras o logísticas en los países de origen.

Última milla, estacionalidad y packaging: factores críticos

Otro aspecto relevante es la estacionalidad, que puede concentrar ingresos de mercadería en períodos cortos y generar cuellos de botella operativos. A esto se suma la importancia de la última milla, que suele transformarse en el principal obstáculo una vez liberada la carga.

El modo en que llega la mercadería también resulta determinante. El uso de códigos de barras, embalajes adecuados y criterios unificados por caja facilita el control de stock, mejora la trazabilidad, optimiza tiempos operativos y reduce errores durante la manipulación y el almacenaje.

Trazabilidad, documentación y tecnología logística

En un escenario de mayor apertura, la información y la visibilidad se consolidan como estándares esperados. La falta de herramientas de seguimiento online puede generar incertidumbre, impactar en la experiencia del cliente y aumentar los costos operativos.

Asimismo, evitar errores en la gestión documental y aduanera es clave. “Inconsistencias en facturas, clasificaciones arancelarias o certificados pueden derivar en costos extra, multas y retenciones innecesarias”, advirtió Palomeque.

Tecnología y procesos adaptados a la pyme

La tecnología logística resulta efectiva cuando está alineada con las necesidades reales de la pyme argentina. Sistemas que integren ubicación, códigos de barras y control de stock permiten reducir errores, agilizar la preparación de pedidos y mejorar la trazabilidad.

Sin embargo, la tecnología debe estar acompañada por procesos bien definidos y un trabajo coordinado entre el cliente y el operador logístico. Cuando la planificación es conjunta, la logística deja de ser un cuello de botella y se transforma en un aliado estratégico para el negocio.

30 de septiembre del 2025

Con foco en el cliente, tecnología e integración operativa, Frávega encaró una transformación logística profunda para fortalecer su propuesta de valor omnicanal y responder con agilidad a las nuevas demandas del mercado. De la mano de Miebach Consulting Argentina, rediseñó procesos, incorporó tecnología y consolidó una estructura más eficiente y flexible. Un caso con valiosas lecciones sobre liderazgo del cambio, colaboración estratégica y evolución digital.

Frávega es una de las compañías más emblemáticas del retail argentino, con más de 100 años de trayectoria y una red omnicanal en plena evolución. En un contexto de aceleración digital y cambios en los hábitos de consumo, la empresa emprendió una profunda transformación logística para acompañar el crecimiento del e-commerce, optimizar su operación y mejorar la experiencia del cliente.

Énfasis Logística: ¿Qué los motivó a encarar un plan tan ambicioso de reconversión y transformación? ¿Cómo empezó todo?

Ramiro Serra: Frávega es una empresa con más de 100 años en el país, muy asociada a la Familia y el Hogar, donde uno de los grandes diferenciales es el liderazgo del Management y el compromiso de los accionistas, que siempre apuestan al crecimiento de la compañía. 

Complementando lo antes expuesto, tenemos a través de nuestros más de 100 años un inicio en canal físico con más de 115 sucursales a lo largo y ancho de todo el país, donde la primer gran decisión respecto a la digitalización fue, en el 2012, desarrollar nuestro e-commerce. Al principio era apenas un catálogo online, pero que a paso firme y sostenido fue tomando mayor preponderancia hasta convertirse en un canal con mayores ventas, con todos los desafíos y aprendizajes que eso implica.

En un momento, nos encontramos con una disyuntiva de cómo afrontar los desafíos operativos: ¿hacíamos una logística exclusiva para el canal digital o integrábamos ambos mundos? Finalmente optamos por la segunda opción, y eso dio pie a una transformación profunda. En principio de nuestros sistemas, de nuestra cultura y de nuestra forma de operar. El canal online empezó a crecer con fuerza, al punto que nuestra “sucursal digital” pasó a liderar los reportes de ventas. Eso naturalmente aceleró el desarrollo de proyectos vinculados al e-commerce.

É.L.: ¿Cómo afectó esto a la operación tradicional?

R.S.: Antes de la masificación del e-commerce, el 90% de nuestra distribución estaba dirigida hacia nuestras tiendas físicas ya que la conversión y entrega sucedía desde allí, con servicio de home delivery muy acotado, principalmente a productos Bigger. Con la explosión del canal digital, esa ecuación comenzó a cambiar: aumentó notablemente el peso del home delivery, lo cual transformó por completo nuestra logística, tanto puertas adentro como en tiendas. Para aprovechar nuestra red de locales físicos sumamos la opción de retiro en sucursal, lo cual agregaba conveniencia para el cliente por comodidad y servicio. Esa cercanía, ese diferencial físico que no tienen todos, nosotros pudimos usarlo a favor para desarrollar una propuesta 100% omnicanal. 

É.L.:¿Cuándo empezaron a integrar el Marketplace?

R.S.: Luego del crecimiento exponencial que nos dio el canal digital de nuestro propio e-commerce en 2017 sumamos la vertical de Marketplace a nuestro sitio. Eso implicó otro gran desafío logístico: cómo incorporar a los sellers, cómo gestionar la recolección, cross dock y entrega de última milla, para lo cual en esta primera instancia nos apoyamos en un partner logístico externo para poder escalar rápidamente. 

Fuimos pioneros en el rubro del retail tradicional en implementar un modelo de e-commerce robusto con integración de Marketplace, y enfrentamos varios desafíos. Sintetizando un poco: migramos un modelo donde despachábamos camiones sólo a nuestras sucursales, a una operación mucho más diversificada. Fue un cambio cultural importante, sobre todo para priorizar lo digital al mismo nivel que lo físico. Hubo que adaptar sistemas, procesos, y -sobre todo- mentalidades.

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Y en este punto llegó un suceso que marcó un antes y después: la pandemia. La pandemia nos encontró con desarrollos y procesos ya maduros para sostener una operación por varios meses 100% digital. Ya teníamos un e-commerce consolidado, el Marketplace en marcha, stock online visible por tienda y una propuesta de valor fuerte: retiro inmediato o diferido en tienda, y entregas en 24 horas en AMBA y 48/72 horas en las principales plazas del país. En un contexto con el canal físico 100% cerrado al público pudimos seguir operando para el canal online con los inventarios que teníamos al momento del lockdown. Y en paralelo pudimos, por medio de los permisos otorgados, volver a operar nuestro warehouse escalonadamente con protocolos estrictos. Pasamos de un modelo 80% físico – 20% digital a uno que fue 100% digital de un día para el otro. Y lo hicimos sin mayores sobresaltos.

É.L.:¿Qué aprendizajes les dejó esa etapa?

R.S.: Primero, que el canal digital no era más una alternativa sino el eje del negocio en dicho contexto. Segundo, que necesitábamos una logística escalable. Tercero, que no podíamos depender de depósitos alquilados o de otros actores para cubrir los picos de demanda.

Fue entonces cuando, luego de varios meses de operar en modo “pandemia”, retomamos proyectos que habíamos dejado “on hold” y empezamos a diseñar una nueva etapa de crecimiento, con foco en eficiencia logística, tecnología y previsión de capacidad futura. La decisión fue ampliar nuestro centro de distribución, incorporar automatización y desarrollar un WMS propio.

E.L.: ¿Cómo fue ese proceso?

R.S.: El grupo Frávega entendió, por el crecimiento del negocio, que el foco de los proyectos para poder escalar estarían dados por Logistica y Tecnología. De forma tal que se incorporó al grupo una nueva compañía: “FravegaTech”, para el desarrollo y soporte de todos los sistemas del grupo, principalmente los que potenciarían nuestro sitio web y eficientizara nuestra forma de operar (WMS). También forman parte del grupo Frávega, la planta industrial en Tierra del Fuego, un banco (Banco Sáenz) y una unidad de Real State (ELERRE).

J.M.; Frávega convocó al equipo de Miebach Consulting Argentina para que juntos evaluáramos necesidades de espacio, eficiencia en la preparación de pedidos y la proyección de crecimiento. En ese momento (2020), contaban con 32.000 m² y sumaron 12.000 m² más. Hoy operan sobre más de 44.000 m², con tecnología y sistemas propios.

E.L.: ¿Cómo está estructurada hoy la operación logística?

R.S.: Decidimos transformar gran parte de nuestro modelo operativo donde operábamos por rubro/familias de productos para migrar a un modelo de segmentación por morfología de los productos. Los clasificamos en cuatro categorías: MINI (celulares, auriculares, etc.), MIDI (cafeteras, microondas), Maxi (televisores, cocinas) y Bigger bultos de gran volumen (línea blanca). Cada uno tiene un tratamiento logístico diferenciado, con procesos y almacenamientos específicos, pero que confluyen en una operación unificada gracias al sistema.

El centro de distribución funciona como múltiples depósitos dentro de uno. Es decir, tratamos cada segmento con una lógica específica para eficientizar los tiempos de toda la cadena de inbound y outbound tanto de Fullfilment como de Cross Docking, donde todo el flujo de MINI/MIDI que es apto para procesarlo por el Sorter es mixeado luego con todo el flujo de MAXI/BIG en cada uno de los camiones que salen del CD. Esa fue una decisión clave: apostar por la especialización sin perder integración.

Desde 2020 triplicamos el número de referencias que administramos, y estamos proyectando un nuevo salto para crecer 5x. Seguimos expandiendo categorías: hogar, herramientas, jardín, fitness, muebles, accesorios para bebés, incluso productos que antes ni imaginábamos vender, como barriletes. Ante ese crecimiento de surtido y diversidad, la operación logística no puede ser el cuello de botella para el negocio. Y por eso, la planificación siempre contempla lo que está por venir, no sólo el presente.

E.L.: Cuando iniciaron este proyecto, ¿qué etapas imaginaban? ¿hicieron modificaciones?

R.S.: El proceso fue bastante ordenado y hemos contado con el soporte de Miebach, a mediados de 2020 junto el equipo Comercial hemos proyectado los niveles de actividad y crecimiento de las categorías que comercializamos, más las que íbamos a incorporar con vistas a 4 años. Luego de varias jornadas de análisis y búsqueda de las mejores alternativas operativas presentamos al directorio y a los accionistas el proyecto de ampliación y tecnificación del WH el cual fue aprobado. Y para el primer trimestre del 2021 empezamos a ejecutarlo

Dentro del periodo de ejecución tuvimos instancias de revisión y revalidación de las proyecciones comerciales establecidas inicialmente y agregando años vistas a los nuevos planes que íbamos revisando. En 2022 hicimos una parada estratégica y fue ahí cuando vimos que había que modificar ciertas cosas del plan original dado que algunas proyecciones de crecimiento por rubro no se dieron como imaginábamos o bien otras categorías (nuevas) tenían un comportamiento distinto al que habíamos diseñado lo cual nos hizo repensar y modificar el layout para ajustarlo a la nueva demanda, y como todo proyecto, una vez que estás en la ruta, vas viendo qué tan cerca o lejos estás del objetivo, y vas reacomodando. Recién terminamos de implementar hacia fines de 2023, durante 2024 transitamos la curva de aprendizaje del nuevo modelo con ajustes, y estabilización, mientras que en paralelo implementamos el WMS.

J.M.: Corrieron dos grandes proyectos al mismo tiempo: obra civil y transformación tecnológica, sin detenerse nunca la operación. Ese fue uno de los grandes desafíos: mantener la operación viva mientras tenían gente construyendo paredes, levantando racks y conectando tecnología.

R.S.: Fue una sincronización milimétrica entre ingeniería, obra y logística. Porque fue más que una ampliación, fue una reingeniería. No sumamos 12.000 metros más, se redistribuyeron completamente los 45.000 que terminamos teniendo al final de esta etapa. Levantamos paredes, reconvertimos sectores, y todo sin frenar un solo día la Operación.

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E.L.: ¿Qué rol jugó la inversión en tecnología?

R.S.: Fundamental. Además de ampliar físicamente, desarrollamos un nuevo WMS desde cero con nuestro equipo de Frávega Tech, si bien contábamos con uno, éste no era escalable para lo que venía, especialmente con el modelo de Marketplace, donde el inventario no es propio. 

Al mismo momento que tomábamos la decisión de ampliar y tecnificar, hemos incorporado un SORTER como parte del proyecto, para este nuevo modelo operativo y Warehouse sabíamos que debíamos tener un sistema que soportara la diversidad de operaciones que administramos a diario, necesitábamos una solución mucho más a medida.

E.L.: ¿Cómo integraron lo nuevo con el resto del ecosistema digital? 

R.S.: El WMS es el corazón de la operación logística, pero debe estar integrado con otras plataformas/sistemas, la de e-commerce, Contables (SAP), Stock´s, Seller Center, nuestros partners logísticos y de tecnologías (WSS Sorter) por ellos la decisión de la solución a medida para lograr que todo dialogue con todo. Por ejemplo, cuando alguien hace una compra en el sitio, el pedido entra directo al WMS, se prioriza según el tipo de entrega, se prepara, y el estado se actualiza en tiempo real para que el cliente pueda seguirlo. Y no solo eso: también tenemos reglas que nos permiten optimizar. Si detectamos que hay stock en una tienda más cercana al cliente, y que podemos cumplir la promesa desde ahí, se redirecciona automáticamente ofreciendo siempre la mejor propuesta de valor en función a la localización del cliente y la elección de entrega: pick up o domicilio.

J.M.: Uno de los grandes aciertos fue el enfoque modular: primero implementamos WMS en un sector, probamos, ajustamos, y después escalamos. Eso nos permitió detectar errores temprano y hacer mejoras sin afectar el funcionamiento general.

E.L.: Y todo esto sin perder el foco en el cliente.

R.S.: Si querés competir hoy, no alcanza con tener buen producto o precio. Tenés que ser excelente en la entrega, en la atención, en la postventa. Y eso solo se logra con tecnología y procesos bien integrados. 

Tenemos un proyecto que llamamos “Cliente 360”, donde el pilar principal es la experiencia de nuestros clientes. Estamos trabajando sobre eso desde varios ángulos: desde el enfoque Logistico principalmente en cumplimiento de promesas de entrega, devoluciones flexibles, seguimiento de los pedidos online y una atención rápida y amigable para la resolución de consultas/reclamos. El objetivo es claro: queremos estar entre los mejores en experiencia de cliente. Y para eso, cada segundo y experiencia cuenta. Cada segundo que mejoramos en la preparación o entrega es tiempo que el cliente al final del camino valorará y lograremos fidelizar dentro de nuestro ecosistema.

En cuanto a las devoluciones, consultas y/o reclamos, también estamos trabajando para que la experiencia sea amigable cuando algo sale como no lo esperábamos. Por ello es de gran importancia el proyecto de cliente 360 que nos ayuda y permite conocer más a nuestros clientes a partir de información y análisis de datos para entender tasa de reclamos, tiempo de resolución e impacto de políticas más flexibles para mejorar los procesos siempre con el foco del cliente en el centro de todo.

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E.L.: ¿Qué aprendizaje les dejó todo este proceso de transformación, que va a seguir evolucionando?

R.S.: Es un aprendizaje continuo. Nosotros veníamos más acostumbrados a proyectos con fecha de inicio y fin claros, pero con el enfoque digital, el trabajo nunca termina. Siempre estás revisando y mejorando. Aprendimos que los avances pueden ser más chicos, pero mucho más significativos. Lo importante es tener una hoja de ruta, medir todo y tomar decisiones en base a datos. Hoy trabajamos con tableros, con métricas claras, con equipos interdisciplinarios, y eso te cambia la cabeza. Te obliga a pensar en el negocio de otra manera. Ya no se trata solo de mover productos: se trata de construir una experiencia completa, de punta a punta.

Es relevante dentro de estos procesos armar y contar con buenos equipos de trabajo, rodearse de las personas que estén convencidas e impulsando el proyecto, que tengan en conocimiento y que estén con el compromiso requerido. 

Recorrer el camino junto al asesoramiento de una consultora internacional como Miebach, es de gran importancia ya que tienen gran experiencia y una visión más amplia de las soluciones logísticas existentes en el mercado y que se adaptan a las necesidades de nuestro negocio.

J.M.: Nos sentimos muy orgullosos de haber sido parte de este equipo. Creo que una de las claves del éxito fue que Frávega siempre nos hizo sentir integrados al proyecto, no simples proveedores. Hubo momentos de conversaciones difíciles -como en todo objetivo desafiante-, pero siempre con la claridad compartida de hacia dónde queríamos ir.

La transformación logística de Frávega no fue solo una apuesta por la eficiencia operativa, sino una decisión estratégica para fortalecer su propuesta de valor en todos los canales. Con foco en el cliente, integración tecnológica y equipos preparados para evolucionar, la compañía sentó las bases para una operación flexible, inteligente y preparada para el futuro.

17 de julio del 2025

Por: Ramón García, Director General del Centro Español de Logística (CEL).

Más allá de la colaboración se encuentran otras herramientas que pueden asegurar una mejor gestión de los recursos, como es el uso de tecnologías. Y es que, si en el ámbito de la logística la tecnología ya juega un papel crucial, cuando hablamos de emergencias su papel resulta imprescindible.

Algunas soluciones clave que permiten el uso de la tecnología junto a la digitalización incluyen: Plataformas TMS para optimizar rutas y garantizar la entrega eficiente de suministros; sistemas de gestión de inventarios en tiempo real, que facilitan la identificación de recursos disponibles y su distribución estratégica; Big Data e inteligencia artificial (IA), que ayudan a prever la magnitud del impacto de un desastre y permiten tomar decisiones más informadas; o plataformas de colaboración como Standtrack, que mejora la trazabilidad y transparencia en la distribución de la ayuda, evitando pérdidas o desvíos a través de un código único interoperable.

Prepararse hoy para responder mañana

La gestión logística es un pilar fundamental en la respuesta a emergencias y catástrofes. No se trata solo de reaccionar con rapidez cuando ocurre un desastre, sino de anticiparse, mitigar su impacto y garantizar que la ayuda llegue de forma eficiente a quienes más lo necesitan. En este contexto, el papel logístico es crucial, ya que permite movilizar recursos en tiempo récord y coordinar esfuerzos entre múltiples actores.

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Desde el Centro Español de Logística (CEL) llevamos décadas impulsando modelos de gestión más eficientes que mejoran la capacidad de respuesta ante situaciones críticas. A través de formación, estudios, proyectos y alianzas con empresas y administraciones, fomentamos la aplicación de nuevas tecnologías, la mejora de procesos y el desarrollo de planes de actuación que permitan una logística más ágil y eficaz en momentos de crisis.

Más allá de la logística humanitaria, la reciente oleada de incidentes críticos, como el apagón en España que afectó a miles de empresas el pasado mes de abril, ha puesto en evidencia una realidad común: muchas organizaciones aún no cuentan con planes de contingencia eficaces. Esta falta de preparación puede suponer pérdidas económicas graves y una ralentización en la entrega de ayuda en situaciones de emergencia.

Por eso es clave situar la resiliencia en el centro de la estrategia logística. No como una respuesta puntual, sino como un criterio transversal que guíe el diseño de nuestras operaciones. En este sentido, herramientas como la norma ISO 28000 ofrecen un marco de referencia claro para integrar la seguridad en la cadena de suministro, identificar riesgos, establecer protocolos y garantizar la continuidad del negocio.