¿Cuántos movimientos cuesta capturar un dato?

La modernización de un almacén no siempre empieza incorporando más tecnología. A veces empieza observando algo mucho más simple: cuántos movimientos necesita una persona para completar una tarea.

 |   29 de septiembre del 2026
¿Cuántos movimientos cuesta capturar un dato?

*Por Alejandro Scalesi, Business Development Manager | ID Systems Argentina 

Durante muchos años, digitalizar una operación significó reemplazar el papel por una terminal móvil. Y fue un cambio enorme. El operario pudo recibir instrucciones, consultar ubicaciones, identificar productos y confirmar movimientos en tiempo real. La captura de datos pasó a formar parte natural de procesos como recepción, almacenamiento, preparación de pedidos, inventario o despacho. 

Pero hoy vale la pena hacerse una pregunta diferente.  ¿Cuánto esfuerzo operativo requiere capturar cada uno de esos datos? 

Pensemos en una situación cotidiana dentro de un centro de distribución. Un operario toma una caja, necesita confirmar el producto, deja momentáneamente lo que está haciendo, toma el lector, apunta al código de barras, realiza la lectura, confirma la operación y continúa. Visto de manera aislada, son apenas unos segundos. 

Cuando esa misma acción se repite cientos o miles de veces durante una jornada, esos segundos dejan de ser insignificantes. También lo hacen los movimientos de las manos, los cambios de postura, los desplazamientos y las interrupciones que necesita realizar la persona para interactuar con la tecnología. Ahí aparece una de las preguntas más interesantes de la modernización de los almacenes: ¿Estamos digitalizando una tarea o realmente estamos mejorando la forma de realizarla? 

De capturar mejor a intervenir menos 

La discusión no pasa por eliminar el código de barras ni por reemplazar una tecnología por otra simplemente porque apareció algo más nuevo. Un lector de mano puede ser exactamente la herramienta adecuada para un proceso y resultar poco eficiente para otro. Lo mismo sucede con un ring scanner, un dispositivo vestible, RFID, un lector fijo o un sistema de visión. La diferencia está en el proceso. 

Si una persona necesita tener ambas manos disponibles mientras prepara pedidos, una solución manos libres puede eliminar movimientos innecesarios. Si deben identificarse simultáneamente muchos productos o activos, quizá tenga sentido analizar RFID. Si un producto atraviesa siempre un punto determinado del proceso, puede evaluarse si esa captura necesita seguir dependiendo de una acción del operario o puede realizarse mediante lectura fija. 

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Y cuando además de identificar algo necesitamos reconocer características, validar condiciones o detectar anomalías, la visión artificial empieza a abrir otras posibilidades. La tecnología cambia. La pregunta debería mantenerse: ¿qué fricción de la operación estoy intentando eliminar? 

Los datos muestran hacia dónde se mueve el almacén 

Esta evolución ya aparece en las prioridades de inversión de las organizaciones. El Estudio sobre el futuro de los almacenes encargado por Zebra Technologies —realizado por Azure Knowledge Corporation con información de más de 1.700 empleados y tomadores de decisiones de manufactura, comercio minorista, transporte, logística y distribución mayorista— muestra que las inversiones previstas no se concentran en una única tecnología. 

Para los próximos cinco años aparecen, entre otras alternativas, visión inteligente (65%), sensores móviles en montacargas y robots (65%), etiquetas y sensores RFID pasivos (59%) y escáneres fijos industriales (57%). Pero quizá sea más interesante mirar por qué se está buscando modernizar. 

Los relevamientos sobre el futuro de los almacenes muestran que la precisión de los pedidos, los tiempos de preparación, la administración de devoluciones, el inventario y los procesos de entrada y salida continúan entre los desafíos de las operaciones. Es decir, la conversación no debería empezar por RFID, visión, inteligencia artificial o automatización. Debería empezar por el problema. 

La tecnología también debería adaptarse a la persona 

Hay otra variable que durante mucho tiempo quedó en segundo plano: la experiencia del trabajador. No toda mejora de productividad consiste en hacer una tarea más rápido. También puede consistir en eliminar una tarea repetitiva, reducir un desplazamiento, evitar que una persona tenga que tomar y dejar constantemente un dispositivo o disminuir la cantidad de interacciones necesarias para completar un proceso. 

En uno de los estudios analizados, el 74% de los trabajadores consultados manifestó preocupación por dedicar demasiado tiempo a tareas que podrían automatizarse. Esto ayuda a explicar por qué tecnologías como dispositivos vestibles, computadoras móviles, automatización y robótica empiezan a analizarse no solamente desde la productividad, sino también desde la ergonomía y la experiencia de quien ejecuta el proceso. Automatizar no necesariamente significa sacar a una persona del proceso. Muchas veces significa sacar del proceso aquellos movimientos que no agregan valor. 

Antes del dispositivo, observar el proceso 

Cuando analizamos una operación, es tentador empezar preguntando qué tecnología podría incorporarse. Tal vez convenga invertir el orden. 

¿Cuántas veces se realiza esta tarea por turno? ¿Cuántos pasos necesita? ¿Cuántas veces el operario tiene que dejar lo que está haciendo para interactuar con un dispositivo? ¿Dónde se producen los errores? ¿Qué información necesita realmente en ese momento? ¿La captura del dato necesita una acción humana? ¿Y qué pasaría si esa acción dejara de ser necesaria? 

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Recién después aparecen las alternativas tecnológicas. Porque un depósito moderno no necesariamente es aquel que tiene más dispositivos, más sensores o más automatización. Es aquel que logra que personas, procesos y tecnología interactúen con la menor fricción posible. Y quizá ahí esté una parte importante de la próxima mejora de productividad en los almacenes: no pedirle al operario que haga cada vez más rápido lo mismo, sino diseñar una operación en la que tenga que hacer menos cosas innecesarias. 

Fuentes de referencia 

  • Zebra Technologies. Estudio sobre el futuro de los almacenes (2024), investigación realizada por Azure Knowledge Corporation. • Zebra Technologies. Modernización de los almacenes – Estudio sobre el futuro de los almacenes 2023.

*Alejandro Scalesi es Business Development Manager en ID Systems Argentina. Trabaja en proyectos de tecnología aplicada a operaciones, analizando cómo movilidad, identificación automática, RFID, visión y automatización pueden integrarse a procesos logísticos y productivos. 

https://www.skynde.com/

Redacción Énfasis Logística

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