5 de octubre del 2020

Presentan nueva tecnología para desinfección de aviones

 |   5 de octubre del 2020

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El nuevo dispositivo de aplicación, certificado por el ANLIS Malbrán, será utilizado en aeronaves de Aerolíneas Argentinas. Permite una mayor efectividad del producto desinfectante con el que se viene trabajando para combatir el Covid-19 en la industria aerocomercial.

 

El ministro de Transporte de la Nación, Mario Meoni, estuvo junto al titular de Aerolíneas Argentinas, Pablo Ceriani, en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza en la presentación del nuevo dispositivo.

Tras la recorrida, el ministro Meoni declaró: “Estuvimos probando cómo funciona la nueva colocación del producto que veníamos utilizando. De acuerdo a la recomendación del Instituto Malbrán, se aplica una gota mucho más fina, que brinda una mayor cobertura al utilizar este nuevo dispositivo. Esto nos va a permitir garantizar no solamente la eliminación del Covid-19 sobre las superficies, sino de todos los virus y bacterias que habitualmente circulan en los ambientes. Hemos logrado tener un mayor grado de calidad de aplicación.”

Por su parte, Ceriani sostuvo: “En un trabajo conjunto con el Ministerio de Transporte y con el Instituto Malbrán logramos aplicar tecnología y poder hacer de los vuelos realmente un ámbito seguro de covid, con una metodología y una tecnología de desinfección muy efectiva, con un efecto residual muy potente para poder desinfectar los aviones. El titular de Aerolíneas Argentinas agregó: “Son medidas de seguridad que hacen que realmente la aeronave sea el medio de transporte más seguro, en términos de Covid, para poder transportarse en un país tan grande como el nuestro. Ya estamos preparados para iniciar la operación cuando las condiciones estén dadas”.

Nueva Tecnología

El nuevo dispositivo de aplicación implementado por Aerolíneas Argentinas para desinfectar los aviones antes de cada viaje tiene un pico que despide gotas del producto desinfectante bactericida y virucida de eficacia demostrada contra el Covid-19, de un tamaño menor al que se venía utilizando.

Esto permite que la micropartícula del producto rociado, al caer sobre las superficies, se inserte en cualquier microporo, incluyendo los tapizados de los asientos y haciendo mucho más efectiva la desinfección. Además, al contar con un dispositivo interno que genera estática positiva, permite que la gota del producto se adhiera a todas las superficies.

Otra ventaja del nuevo dispositivo de aplicación que ya está siendo utilizado en los aviones de Aerolíneas Argentinas, es que funciona con batería y permite generar un 65 % de ahorro del producto desinfectante, cuyo principio activo es el amonio cuaternario. Luego de la aplicación, se deja actuar durante 10 minutos para que la desinfección sea completa.

Desinfección de trenes

Como desde comienzo del aislamiento social, preventivo y obligatorio, en el marco de la pandemia causada por el COVID-19, el Ministerio de Transporte continúa trabajando para evitar que el transporte público sea un foco de contagio y propagación. El Ministerio de Transporte de la Nación y el Ministerio de Salud, junto al Instituto ANLIS-Malbrán, validaron una nueva sustancia de limpieza para ser utilizada en el transporte público y garantizar el cuidado de quienes brindan y utilizan estos servicios. Se trata del Poli Hexa Metilén Guanidina (PHMG), y la validación se realizó sobre la base de un reporte en relación a agentes químicos y estrategias para disminuir el impacto del virus SARS-CoV-2.

El trabajo para la ratificación del nuevo producto fue realizado conjuntamente por ambas carteras ministeriales, personal de Trenes Argentinos Operaciones y profesionales del Instituto ANLIS-Malbrán. Se estudiaron 4 fórmulas y fue seleccionado el PHMG debido a que fue el que mejores resultados arrojó y principalmente por tratarse de un producto que tiene fabricación nacional.

Más noticias
7 de enero del 2026

CampoLimpio es el único sistema formal y federal de gestión de envases vacíos de fitosanitarios en Argentina. Un artículo publicado en el newsletter de Expo Agro, indica que dicho sistema, integrado por más de 110 empresas del sector agroquímico, recupera más de 6 millones de kilos de plástico por año y ya superó los 22 millones de kilos reciclados desde 2019.

Un marco legal que impulsa la gestión ambiental

El sistema se desarrolla a partir de la Ley 27.279, que establece la responsabilidad extendida de toda la cadena de valor y prohíbe prácticas como el abandono, la quema o el enterramiento de envases. A partir de esta normativa, la industria se organizó para crear un modelo de gestión ambiental con alcance nacional.

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Una red logística federal en todo el país

CampoLimpio opera una red de 94 Centros de Almacenamiento Transitorio (CAT) distribuidos en 22 provincias, complementados con campañas itinerantes. Este despliegue logístico facilita la devolución de envases por parte de los productores y garantiza la trazabilidad del material recuperado.

Reciclado, trazabilidad y economía circular

Los envases que reciben triple lavado se destinan al reciclado industrial, mientras que los residuos contaminados son tratados como residuos peligrosos. El plástico recuperado tiene 22 usos autorizados por ley, como caños, envases tricapa, autopartes y materiales para la construcción, consolidando un modelo de economía circular aplicada al agro.

Un modelo financiado por la industria

El sistema es financiado íntegramente por las empresas del sector, sin costo para los productores, y se posiciona como una referencia en logística sustentable y gestión ambiental, reduciendo el impacto de los envases fitosanitarios y aportando valor a la cadena agroindustrial.

Fuente: Expoagro

10 de abril del 2026

A un año del denominado “Liberation Day”, la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) presentó un diagnóstico sobre el escenario competitivo global. El informe analiza cómo cambiaron las condiciones para el país a partir de nuevos acuerdos comerciales y detalla qué medidas serían necesarias para mejorar la competitividad exportadora, con foco en reducir la intervención estatal.

Durante la exposición, el presidente de la entidad, Fernando Landa, señaló que el contexto internacional atraviesa un fuerte aumento de la incertidumbre. En particular, remarcó que las políticas impulsadas por Donald Trump bajo la estrategia “America First Trade Policy” marcaron un quiebre en el sistema multilateral de comercio vigente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, al poner en tensión principios clave como el de Nación Más Favorecida.

A su vez, destacó que los cambios geopolíticos, tecnológicos y climáticos, junto con los recientes shocks en las cadenas de suministro, impulsan una mayor intervención estatal a nivel global. En ese marco, el comercio y la inversión dejan de regirse exclusivamente por criterios de eficiencia y pasan a priorizar la seguridad.

Un comercio global más restrictivo

Según CERA, los principales actores del comercio internacional avanzan en tres líneas de acción:

  • Incrementan los programas de apoyo a sus sectores productivos para atraer inversiones.
  • Refuerzan las medidas de defensa comercial —antidumping, compensatorias y salvaguardias—, que en 2025 elevaron en un 10% el valor del comercio afectado.
  • Imponen nuevas barreras de acceso, como aranceles y cuotas, que se duplicaron en 2025.

Como resultado, el comercio afectado por nuevas restricciones pasó del 2,45% al 11,8% de las importaciones globales, alcanzando un total acumulado del 19,7%.

En términos agregados, uno de cada cinco dólares del comercio internacional está alcanzado por medidas restrictivas. Ese volumen equivale a 54 veces las exportaciones anuales de la Argentina, lo que configura un escenario de competencia intensificada y desvíos de comercio.

La competitividad como eje central

Frente a este contexto, la entidad plantea que la clave pasa por mejorar la competitividad sistémica. Para ello, Argentina debería recuperar condiciones de normalidad macroeconómica y converger hacia estándares similares a los de sus competidores, especialmente en materia fiscal.

Sin embargo, los exportadores enfrentan demoras en la devolución de IVA y reintegros, además de restricciones para disponer de sus divisas. Esta situación limita la previsibilidad de ingresos y encarece decisiones de inversión, como la compra anticipada de equipos, que muchas veces debe financiarse a tasas elevadas.

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Las principales distorsiones señaladas

Liquidación obligatoria de divisas

La obligatoriedad de liquidar el 100% de las divisas de exportación constituye, según CERA, una intervención estatal sin equivalentes a nivel internacional. Argentina es el único país con este esquema, con casos parcialmente comparables como Pakistán y Libia.

Además, se considera una desigualdad ante la ley: otros actores económicos con ingresos en dólares dentro del país no enfrentan esta exigencia, ni tampoco quienes exportan servicios.

Derechos de exportación

Una parte significativa de las exportaciones argentinas continúa alcanzada por derechos de exportación, un tributo poco extendido a nivel global. Solo siete países recaudan más del 5% por este concepto y apenas cuatro presentan una carga superior a la argentina: Costa de Marfil, Kazajistán, Guinea Bissau y Bahamas.

Desde la perspectiva de política pública, CERA sostiene que este esquema resulta inconsistente con impuestos progresivos como Ganancias. También cuestiona su aplicación en sectores específicos, como la pesca, y la interrupción de reducciones previstas para industrias como el aluminio y el acero.

Deuda del Estado con exportadores

Otro punto crítico es el retraso en la devolución de fondos impositivos. Desde 2024, se observa una creciente dilación en el pago de IVA y reintegros, que, según la entidad, funciona como un mecanismo de financiamiento del Estado.

El impacto es mayor en sectores de alto valor agregado y en empresas con fuerte perfil exportador, que no pueden compensar estos retrasos con ventas en el mercado interno.

Los datos reflejan esta tendencia: entre abril y diciembre de 2024 y el mismo período de 2025, las exportaciones crecieron un 10%, mientras que las devoluciones de IVA y reintegros cayeron un 28%. En febrero de 2026, los pagos fueron nulos, aunque en marzo se retomaron.

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Acuerdos internacionales: oportunidades e incertidumbres

En cuanto a la inserción internacional, CERA plantea que los acuerdos con la Unión Europea y Estados Unidos deben evaluarse como plataformas para atraer inversiones y promover asociaciones empresariales.

Respecto del vínculo con Estados Unidos, persisten dudas técnicas tras el fallo de la Corte Suprema que declaró ilegales los aranceles recíprocos, que constituían el principal beneficio para Argentina.

En relación con el acuerdo MERCOSUR–Unión Europea, que comenzaría a regir de forma provisoria desde el 1° de mayo a través de un esquema interino, se lo considera un avance en acceso al mercado europeo, especialmente para el agro. No obstante, aún quedan definiciones internas en el bloque sobre la asignación de cuotas y persisten riesgos vinculados a exigencias técnicas, sanitarias y ambientales que podrían operar como nuevas barreras.

19 de noviembre del 2025

La Casa Blanca publicó una declaración conjunta que establece el marco para un futuro Acuerdo de Comercio e Inversión entre Argentina y Estados Unidos, un paso significativo dentro de la America First Trade Policy del segundo mandato de Trump. Este entendimiento inicial abre una etapa de negociaciones que podría redefinir el acceso a mercados y la estructura arancelaria entre ambos países.

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5 puntos clave a seguir de cerca

1. Impacto en Mercosur y OMC

El texto no aclara cómo se compatibilizarán los compromisos con las reglas del Mercosur ni con el principio de Nación Más Favorecida de la OMC. Esto será central para evaluar efectos en el comercio agropecuario regional.

2. Acceso al mercado argentino para productos de EE.UU.

Argentina otorgará acceso preferencial a bienes estadounidenses, incluyendo:

  • Productos agrícolas

  • Insumos químicos

  • Maquinaria y tecnología

  • Medicamentos y dispositivos médicos

Resta definir si estas preferencias se alinean con las excepciones ya vigentes del arancel externo del Mercosur o si implican nuevas rebajas arancelarias.

3. Concesiones arancelarias de EE.UU.

Estados Unidos anticipa:

  • Eliminación de aranceles recíprocos para ciertos recursos naturales y productos argentinos de uso farmacéutico (lista aún no publicada).

  • Evaluación del acuerdo en la aplicación de medidas de la Sección 232, que hoy afectan a acero, aluminio, autopartes y derivados. No está claro si podría revisarse lo ya aplicado.

4. Compromisos sanitarios y no arancelarios (clave para el agro)

Los compromisos explícitos recaen sobre Argentina:

  • Apertura inmediata a ganado vivo estadounidense.

  • Ingreso de carne aviar de EE.UU. en un plazo de 12 meses.

  • No restringir productos por el uso de términos vinculados a quesos y carnes (tema sensible para denominaciones de origen y etiquetado).

  • Simplificación de registros para carnes bovinas, porcinas, menudencias y lácteos de EE.UU.

  • Eliminación de formalidades consulares y reducción gradual de la tasa de estadística.

No se mencionan avances para productos argentinos con antidumping, cupos o trabas sanitarias vigentes en EE.UU. (miel, mosto, carne bovina, maní, azúcar, etc.).

5. Estándares y certificaciones

Argentina aceptará productos estadounidenses que cumplan normas de EE.UU. o internacionales, sin evaluaciones adicionales.
No hubo reciprocidad explícita sobre estándares argentinos.

¿Por qué esto importa para el sector agropecuario?

  • Se abriría mayor competencia interna por productos agroalimentarios y cárnicos estadounidenses, con menores trabas de ingreso.

  • No hay por ahora señales de mejoras concretas en el acceso de productos agroargentinos al mercado de EE.UU.

  • El impacto final dependerá del texto del acuerdo y de su articulación con el Mercosur.

20 de marzo del 2026

Por el Ing. Fabián Chafir, Socio de IFC Consulting (1° entrega).

Leé la segunda entrega de este artículo aquí: Conflicto en Irán: cómo planificar la logística en crisis

El transporte —marítimo, aéreo y terrestre— suele ser el primer termómetro de una crisis geopolítica. Cuando sube el riesgo, no solo se encarecen los combustibles: se encarece la incertidumbre. El conflicto vinculado a Irán, junto con cierres de espacio aéreo y restricciones operativas, está mostrando con claridad cómo un shock regional puede multiplicarse a escala global a través de los flujos de movilidad y de mercancías.

Oxford Economics describió, en un webinar del 5 de marzo de 2026, la detención completa de los embarques de petróleo y gas por el Estrecho de Ormuz debido a riesgos de seguridad y al alza de los seguros marítimos. En términos prácticos, esto implica pausar aproximadamente el 20% del petróleo y del GNL mundial, con un impacto inmediato sobre el “sistema circulatorio” energético que sostiene a todo el transporte.

En paralelo, múltiples aerolíneas han cancelado o reducido operaciones hacia/desde Oriente Medio por cierres de espacio aéreo y aeropuertos, con tasas de cancelación elevadas en hubs clave y suspensión total de operaciones en ciertos casos.

Este artículo aborda el problema desde la óptica del transporte: por qué un cuello de botella marítimo puede redibujar rutas aéreas, cómo la volatilidad del combustible altera la planificación logística, qué ocurre con los seguros, la capacidad y la confiabilidad, y qué estrategias concretas pueden adoptar empresas y viajeros para reducir su exposición.

El Estrecho de Ormuz como “punto único de falla” del transporte energético

En logística, un single point of failure (SPOF) es un componente cuya interrupción paraliza un sistema entero. El Estrecho de Ormuz es un ejemplo clásico: al detenerse por completo los embarques de petróleo y gas por riesgo y por el aumento del costo del seguro para navieras, el shock no se queda en la energía; se traslada a todo el transporte que depende de ella.

Que se pause la salida de aproximadamente el 20% del petróleo y del GNL mundial significa que la variable “combustible” deja de ser un costo relativamente estable y pasa a convertirse en un factor estratégico para la continuidad operativa.

La primera consecuencia para el transporte marítimo es evidente: menos buques, buques desviados, mayores tiempos de tránsito y una caída abrupta en la previsibilidad. Pero el segundo efecto es más sutil: cuando el mercado percibe que la interrupción podría extenderse, la expectativa de precios y la gestión de inventarios empiezan a modificar decisiones en cadena. Oxford Economics sostiene que, para escalar el precio del Brent hacia 100 USD/barril, el mercado debería temer una extensión material de la disrupción; la clave no es solo el evento, sino la duración percibida.

En términos operativos, cada día adicional de incertidumbre obliga a las empresas de transporte a recalcular:

  • Costos directos (fuel, peajes, tasas portuarias y aeroportuarias).
  • Costos financieros (capital de trabajo por stock en tránsito más largo).
  • Costos de riesgo (seguro, war risk premium, cláusulas de fuerza mayor).

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Seguros: el costo invisible que decide rutas y capacidad

Una crisis no “cierra” un corredor solo con amenazas. Lo cierra, muchas veces, con un precio. El reporte destaca que el freno total de embarques por Ormuz se explica en parte por el aumento drástico de los costos de seguro para navieras.

En la práctica, el seguro funciona como un semáforo: si el precio del riesgo se vuelve prohibitivo, la oferta de transporte se contrae aunque técnicamente sea posible navegar.

Para operadores logísticos, esto genera un dilema recurrente: mantener rutas de alto riesgo con recargos (y potenciales demoras) o reconfigurar itinerarios con desvíos que aumentan distancia y tiempo. El resultado típico es una combinación de ambos: capacidad más cara y menor confiabilidad, justo cuando clientes exigen entregas estables (y penalizan los atrasos).

Gas natural licuado: un problema de transporte “sin plan B”

El GNL es, en muchos casos, más crítico para el transporte y la industria de lo que parece, porque su logística es menos flexible. Oxford Economics subraya que el riesgo del gas es más preocupante que el del petróleo: es un mercado más ajustado, con buffers menores.

Además, mientras el petróleo puede eludir Ormuz parcialmente mediante oleoductos saudíes, el gas catarí no tiene una alternativa comparable: solo puede exportarse por vía marítima.

Este punto es central para la problemática del transporte: cuando una mercancía energética no puede redireccionarse por otra infraestructura, la disrupción se transmite con mayor intensidad al precio y a la disponibilidad.

Europa aparece como la región más expuesta por su dependencia del GNL; y si Asia incrementa compras a EE. UU., la presión sobre los precios spot puede ser muy alta. Eso impacta no solo a hogares, sino a toda la cadena de transporte: terminales, almacenamiento criogénico, disponibilidad de energía para procesos industriales y, por extensión, demanda de carga y movimiento de bienes.

Aviación: cierres de espacio aéreo, cancelaciones y efecto dominó

Cuando el espacio aéreo se restringe, el transporte aéreo sufre una doble penalidad: menos operaciones y rutas más largas. El informe de impacto en horarios aéreos indica que cierres de espacio aéreo y aeropuertos forzaron a numerosas aerolíneas a cancelar servicios hacia/desde Oriente Medio, con tasas de cancelación muy elevadas en ciertos aeropuertos y suspensión total de operaciones en algunos casos.
También se registra que algunas aerolíneas reanudaron operaciones de forma limitada, con cronogramas reducidos y sujetos a aprobaciones operativas y condiciones regionales.

Desde la óptica del transporte, esto golpea tres capas a la vez:

  1. a) Pasajeros y turismo. La demanda se desplaza, se reprograma o se cancela. Si un hub permanece cerrado o muy restringido, se generan cuellos de botella en rutas alternativas y presión sobre aeropuertos periféricos.
  2. b) Carga aérea. Muchísimos envíos urgentes (pharma, repuestos, electrónica) dependen de las bodegas de aviones de pasajeros. Cuando se cancelan vuelos, esa capacidad “desaparece” y las tarifas suben.
  3. c) Operación y mantenimiento. Desvíos, esperas y cambios de rotación incrementan horas de tripulación, consumo y complejidad de programación.

El hecho de que ciertos destinos se operen “no todos los días” y que los cronogramas se ajusten según condiciones del espacio aéreo ilustra la pérdida de regularidad, que es el activo más valioso del transporte aéreo.

2 de febrero del 2026

Con el cierre de la temporada navideña, la industria logística enfrenta un nuevo pico operativo: la gestión de devoluciones. Aunque los volúmenes de envíos disminuyen tras las fiestas, la presión sobre la cadena de suministro se mantiene elevada y se traslada a la logística inversa, que debe absorber grandes volúmenes de productos devueltos con alta complejidad operativa.

En rubros como indumentaria, electrónica y artículos para el hogar, se estima que entre el 20% y el 30% de las compras realizadas durante las fiestas regresan al vendedor, generando flujos inversos difíciles de predecir y gestionar.

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Tecnología e inteligencia artificial para optimizar devoluciones

La tecnología se consolida como un aliado clave para gestionar este escenario. Herramientas de analítica avanzada e inteligencia artificial permiten anticipar volúmenes de devolución, optimizar la asignación de recursos y definir en tiempo casi real el destino de cada producto devuelto, protegiendo los márgenes y mejorando la eficiencia operativa.

Visibilidad, centros de distribución y experiencia del cliente

La visibilidad end-to-end es otro factor crítico. Tecnologías de seguimiento y monitoreo por eventos permiten conocer el estado y la ubicación de los productos devueltos, reduciendo demoras y cuellos de botella.

En paralelo, los centros de distribución deben adaptarse con procesos de inspección, clasificación y reintegración, apoyados en automatización, flujos guiados y robots móviles. Para el consumidor, una devolución ágil y transparente es hoy tan importante como una entrega rápida y se convierte en un factor clave de fidelización.

Las devoluciones dejaron de ser un proceso secundario para convertirse en una capacidad estratégica. En un contexto de crecimiento sostenido del comercio electrónico, dominar la logística inversa se posiciona como una ventaja competitiva central para la cadena de suministro moderna.