22 de octubre del 2020

Logiseed incorpora servicio de logística urbana

 |   22 de octubre del 2020

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Como consecuencia de los requerimientos de transporte durante el confinamiento en nuestro país, la compañía especialista en logística para el agro, comenzó a ofrecer servicios de transporte y distribución urbana.

 

Lo que comenzó inicialmente como respaldo para un cliente del área de informática, se expandió luego a otras compañías y servicios que requieren transporte y distribución en la Ciudad de Buenos Aires.

De esa manera, y al igual que muchas compañías que en este tiempo adaptaron sus servicios a las necesidades del contexto, Logiseed implementó el de logística urbana.

Para tal fin, la firma puso a disposición vehículos pequeños, en general camionetas de bajo porte, que resultan ideales para el transporte de paquetería. Y capitalizó, a tal fin, su conocimiento y práctica en los diferentes protocolos necesarios para evitar contagios.

En paralelo, mediante nuevas soluciones, y acciones específicas para resolver las diferentes limitaciones implementadas por cada provincia, la compañía siguió y sigue acompañando al agro, resolviendo necesidades de transporte y logística en épocas de pandemia.

“Si bien durante la pandemia seguimos brindando fuertemente servicios al agro, las nuevas demandas, asociadas al confinamiento, nos llevaron a ampliar y dar soluciones novedosas, adaptadas a lo que requieren las compañías en este contexto. Así es como acompañamos, también ahora, con logística urbana”, señaló Rodrigo Otero, Director en Logiseed.

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9 de febrero del 2026

La reputación corporativa atraviesa un cambio estructural. En un ecosistema dominado por buscadores con inteligencia artificial, feeds personalizados y asistentes generativos, la percepción pública ya no se construye únicamente a partir de lo que comunican las organizaciones, sino de cómo los algoritmos interpretan y amplifican esos mensajes.

En Latinoamérica, la polarización, la velocidad de circulación del contenido y la fragmentación del ecosistema mediático profundizan este desafío.

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Algoritmos como coproductores de reputación

“Los algoritmos no solo distribuyen contenido, también condicionan la percepción que el público desarrolla de una marca”, explica Roger Darashah, socio y cofundador de Latam Intersect. Comunicados y declaraciones pueden ser resumidos o reinterpretados por la IA, priorizando lo emocional y fijando narrativas que luego resultan difíciles de revertir.

Nuevos riesgos reputacionales impulsados por IA

Deepfakes, campañas automatizadas y desinformación cada vez más sofisticada generan nuevos riesgos para las organizaciones. “Hoy no se trata de rumores espontáneos, sino de campañas planificadas que utilizan tecnología y segmentación para parecer legítimas”, advierte Claudia Daré, fundadora de Latam Intersect.

Coherencia y ética como activos estratégicos

En este contexto, las organizaciones mejor preparadas son aquellas que cuentan con narrativas claras, coherentes y verificables antes de que ocurra una crisis. La ética, la transparencia y la consistencia ya no son solo valores, sino señales que los algoritmos reconocen y priorizan.

En la era de la inteligencia artificial, la reputación no se improvisa. Se construye todos los días a partir de mensajes claros, coherencia narrativa y una estrategia de comunicación pensada tanto para las personas como para los algoritmos.

20 de febrero del 2026

En numerosos entornos corporativos, la exigencia constante continúa asociándose con compromiso y ambición. Sin embargo, la evidencia acumulada muestra que la intensidad permanente no garantiza resultados sostenidos. Cuando la agenda se convierte en una sucesión ininterrumpida de urgencias y la disponibilidad total se instala como norma implícita, el desempeño puede mantenerse por un tiempo, pero luego comienzan a aparecer señales de deterioro: decisiones apresuradas, fallas en la ejecución y equipos que, aunque siguen operativos, pierden claridad y energía. En este contexto, el burnout no puede analizarse como una fragilidad individual, sino como una consecuencia de cómo está diseñado el sistema de trabajo.

La Organización Mundial de la Salud incorporó el burnout en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) y lo define como un fenómeno ocupacional resultante del “estrés crónico en el lugar de trabajo que no se ha gestionado con éxito”, caracterizado por tres dimensiones: “sentimientos de agotamiento o falta de energía; aumento de la distancia mental con respecto al trabajo, o sentimientos de negativismo o cinismo relacionados con el trabajo; y eficacia profesional reducida”. Desde una perspectiva organizacional, esta descripción trasciende el plano emocional y remite a una merma concreta en la capacidad operativa. No se trata solo de malestar subjetivo: implica menor calidad en el juicio, en la resolución de problemas y en la consistencia de los resultados.

¿Que se hace frente al bournout?

Frente a este diagnóstico, diversas corrientes de liderazgo plantean un cambio de enfoque: cuidar al equipo no supone disminuir la exigencia, sino rediseñar las condiciones en que esa exigencia se ejerce. La premisa central es que el rendimiento sostenible no depende de esfuerzos extraordinarios permanentes, sino de estructuras claras. Prioridades explícitas, cargas de trabajo razonables, autonomía efectiva y ritmos de entrega compatibles con ciclos saludables son componentes de una arquitectura que protege la energía sin resignar ambición. Bajo esta lógica, el cuidado deja de ser un beneficio accesorio y pasa a formar parte de la infraestructura organizacional.

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Florencia Ribes, Directora y líder en ONT TRUST, sintetiza este enfoque con una afirmación orientada a la gestión: “El desempeño sostenible no se logra apretando más, sino diseñando mejor, prioridades claras, reglas del juego consistentes y equipos con energía para decidir bien todos los días”. La declaración subraya que el problema no radica en la intensidad en sí misma, sino en la ausencia de un marco que ordene y delimite. Cuando el sistema obliga a operar en estado de urgencia continua, la organización puede mantener movimiento, pero compromete la calidad de su pensamiento estratégico.

Uno de los factores que más incide en el desgaste es la ambigüedad sostenida. Cuando todo se presenta como prioritario o las directrices cambian sin criterios transparentes, el equipo entra en una dinámica defensiva. Esa dinámica consume recursos cognitivos que deberían destinarse a la creación de valor. La literatura en gestión del riesgo organizacional coincide en que la incertidumbre mal administrada eleva la probabilidad de errores y conflictos internos. En este escenario, la dupla alto desempeño y cuidado por diseño no implica reducir metas, sino establecer límites y reglas que permitan sostenerlas en el tiempo.

En términos prácticos, este tipo de liderazgo se expresa en decisiones concretas. La primera consiste en fijar prioridades con renuncias visibles: definir qué proyectos avanzan, cuáles se postergan y cuáles quedan fuera. La segunda implica revisar los sistemas de medición para evitar que premien la disponibilidad permanente como si fuera sinónimo de valor. Si las métricas recompensan la urgencia constante, el agotamiento no es una anomalía, sino un resultado previsible. La tercera decisión es integrar la recuperación al propio funcionamiento, incorporando pausas y descansos como parte del mantenimiento preventivo del desempeño, no como una concesión eventual.

Ribes advierte sobre el impacto directo en los resultados: “El burnout es un riesgo operativo, deteriora juicio, sube el error y encarece la rotación. Si el liderazgo no lo gestiona, termina pagando el costo en resultados”. Desde esta perspectiva, la gestión del desgaste se equipara a la gestión de cualquier otro riesgo empresarial. El desafío para quienes conducen equipos no es exigir más energía de manera indefinida, sino administrarla con criterio. En un entorno competitivo, la diferencia no estará en quién presione con mayor intensidad, sino en quién logre que su organización avance con velocidad sin comprometer su capacidad de pensar y decidir con calidad a lo largo del tiempo.

*Fuente: Isaac Bazán, director de RPBLC.

9 de septiembre del 2025

En la segunda jornada de Agrievolution Summit 2025, se llevó a cabo la charla “Desafíos de alcanzar la seguridad alimentaria” a cargo de referentes internacionales y nacionales que reflexionaron sobre cómo la mecanización, la innovación tecnológica y las prácticas sostenibles pueden contribuir a enfrentar el hambre y garantizar la provisión de alimentos en un mundo cada vez más desafiante.

El panel estuvo moderado por Alessandro Malavolti, CEO de AMA y presidente de Agrievolution, quien destacó que la seguridad alimentaria no es solo un objetivo, sino una responsabilidad compartida que exige innovación, cooperación y sostenibilidad.

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La visión argentina: prácticas sostenibles y potencial productivo

En representación del país anfitrión, Julio Calzada, director de Informaciones y Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), remarcó que “Argentina tiene una capacidad probada para crecer de manera sostenible, con la posibilidad de alcanzar los 250 millones de toneladas de producción de granos hacia 2035”.

Calzada destacó la adopción masiva de la siembra directa, que hoy alcanza al 90% de la superficie agrícola, como un hito mundial en prácticas sostenibles. “La agricultura argentina ha reducido en un tercio las emisiones de gases de efecto invernadero por unidad de producto desde 1990”, señaló. Agregó que “los suelos de nuestro país representan soluciones globales. Almacenan el 2% del carbono orgánico mundial y contribuir a mitigar el cambio climático”.

El aporte de la OCDE: productividad y regulaciones

Por su parte, Mario López Roldán, responsable para América Latina de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), hizo hincapié en los factores que hoy amenazan la seguridad alimentaria:

  • baja productividad agrícola,
  • acceso limitado a financiamiento y
  • disrupciones en las cadenas de suministro.

Según López Roldán, “la escasez de mano de obra agrícola exige con urgencia mejorar la productividad a través de la agricultura inteligente, basada en inteligencia artificial, robótica y digitalización”.

En ese sentido, agregó que es necesario incluir al sector privado, sino “nuestro asesoramiento carece del conocimiento especializado para mejorar las políticas”.

Fuente: Expoagro

14 de noviembre del 2025

El cierre de año trae consigo una prueba de resistencia para la logística urbana. Las calles se llenan de entregas, las plataformas en línea no se detienen y las empresas hacen malabares para mantener el ritmo.

Según la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), las ventas digitales crecerán cerca de 18% durante esta temporada, impulsadas por el Buen Fin y las compras decembrinas. Detrás de cada pedido hay una flota que se mueve sin pausa, intentando llegar a tiempo sin disparar costos ni sacrificar eficiencia.

Durante las últimas semanas, acercándose las festividades de fin de año, hemos notado un aumento constante en la demanda de unidades ligeras y medianas para reparto urbano. Las empresas de retail, paquetería y alimentos son las que más se están preparando. Necesitan vehículos que aguanten jornadas largas, recorridos  de corta y mediana distancia eficientes y operación continua”, comenta Julio César Romero, director comercial de ELAM-FAW Trucks México.

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Crecen las entregas de última milla

De acuerdo con Future Market Insights, el mercado global de entrega de última milla alcanzará los 197 mil millones de dólares en 2025 y superará los 352 mil millones en 2035.

“El cliente ya no mira solo el motor o la capacidad de carga. Pregunta por el rendimiento, la conectividad, la garantía. Valora cuánto le cuesta operar la unidad  a lo largo de su vida útil además de la seguridad y confort del conductor y sus acompañantes. Esa es la conversación que más escuchamos en el día a día”, apunta Romero.

La última milla se volvió terreno fértil para la innovación. Cada año más flotas incorporan herramientas de telemetría, mantenimiento preventivo y monitoreo en tiempo real. No se trata solo de tener información, sino de usarla para tomar decisiones rápidas: cambiar una ruta antes de un embotellamiento o detectar una falla antes de que el vehículo se detenga.

“La tecnología transformó por completo la operación. Hoy un operador puede saber desde su celular cuántos kilómetros lleva, cuándo debe parar o qué ruta le conviene más. Esa información, bien usada, se traduce en ahorro y en tiempo ganado”, explica el directivo.

Interés por vehículos eléctricos

La presión por reducir emisiones y aprovechar los beneficios fiscales asociados a la transición energética también está modificando las decisiones de compra. En México crece el interés por unidades eléctricas y por aquellas que usan gas natural vehicular (GNV) donde se aprecian sus ventajas. Además del impacto ambiental, las empresas descubren ventajas financieras y operativas al renovar sus flotas.

De acuerdo con el informe Electric Truck Market Size, Share & Industry Analysis 2023-2030 de Fortune Business Insights, el mercado mundial de camiones eléctricos crecerá a una tasa anual promedio de 36.4% hasta 2030, tendencia que ya está impulsando a los fabricantes a adaptar sus portafolios a nuevas tecnologías de movilidad.

“Las compañías que incorporan vehículos eléctricos descubren beneficios que van más allá del combustible. Pueden trabajar en horarios extendidos, circular en zonas restringidas, así como en días marcados por contingencias ambientales, y acceder a incentivos fiscales que mejoran su rentabilidad. No es solo una decisión técnica, también es estratégica”, menciona Romero.

El desafío no termina con entregar a tiempo. Las empresas que logren combinar rapidez, confiabilidad y sostenibilidad serán las que mantengan su ventaja. Planear rutas inteligentes, anticipar picos de demanda y renovar sus unidades ya no es una opción, sino una condición para seguir compitiendo.

 

22 de julio del 2025

El equipo de análisis de mercado de fyo analizó las relaciones insumo-producto y alerta que se acentúa el deterioro en el poder de compra de la soja, el maíz y el trigo.

Para el análisis de la relación insumo-producto se toman los precios actuales en dólares de los insumos y el precio promedio para las posiciones: Dic-25 para trigo, Abr-26 para maíz y May-26 para soja.

El informe muestra que, de cara a la siembra de maíz temprano, las relaciones insumo-producto se encuentran en una situación desfavorable en comparación con el promedio histórico, aunque son similares a las del año anterior.

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«El mercado de fertilizantes se vio afectado por el conflicto entre Israel e Irán, lo que impactó especialmente en los precios de la urea, cuyos valores no regresaron a los niveles previos al conflicto. Otro factor observado por el mercado fue una licitación en India para adquirir 2 millones de toneladas; inicialmente se esperaba que no lograran completar esa cantidad, pero finalmente recibieron ofertas por 3 millones de toneladas», indican.

 

A pesar de ello, la interpretación del mercado fue alcista, ya que se convalidaron precios superiores a los de hace un mes. «Esta volatilidad también se trasladó al mercado local», aclaran.

No obstante, se destaca que la escasez de gas interno durante el período más frío del año no afectó el suministro local. El volumen de negocios con fertilizantes para la siembra de trigo fue menor al esperado, debido a una menor superficie sembrada y a márgenes más ajustados.

«El mercado percibe que los precios han tocado fondo y que, en algún momento, comenzarán a recuperarse. El principal motor de los negocios es la financiación, más que los precios», concluyen.

Fuente: Agrofy News