12 de octubre del 2020

CEDOL: paritaria y combustible impulsan los costos logísticos

 |   12 de octubre del 2020

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La Cámara Empresaria de Operadores Logísticos (CEDOL), dio a conocer la evolución del Índice de Costos Logísticos Nacionales correspondiente a septiembre del 2020.

 

De acuerdo con el informe elaborado en conjunto con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) a través de su Centro Tecnológico de Transporte, Tránsito y Seguridad Vial (C3T), la variación del mes para los indicadores ha sido la siguiente:

CEDOL Con Costos de Transporte: 3,22%

CEDOL Sin Costos de Transporte: 0,94%

Distribución Con Acompañante: 1,45%

Distribución Sin Acompañante: 2.05%

En consecuencia, los valores acumulados durante los primeros 9 meses del año (enero-septiembre), muestran los siguientes incrementos:

CEDOL Con Costos de Transporte: 23,49%

CEDOL Sin Costos de Transporte: 27,70%

Distribución Con Acompañante: 25.53%

Distribución Sin Acompañante: 25,52%

Específicamente, las variaciones en los costos logísticos corresponden a la suba del combustible durante el mes (alrededor de 4,21%). Se trata del segundo aumento en el rubro para lo que va del año. Además, se registraron incrementos en todos los gastos relacionados con equipos e insumos, por ejemplo, seguros, material rodante, neumáticos y reparaciones. Así como también impactó la paritaria del segmento de Seguridad que, durante septiembre, representó un alza del 9,18%.

Por otro lado, se realizó un anticipo para octubre de la incidencia que tendrá la segunda cuota de la paritaria 40-89 que, para ese mes, será del 7%. Su impacto en los dos principales indicadores del índice UTN-CEDOL sería el siguiente:

Con costos de Transporte:.1,97% (mínimo).

Sin costos de Transporte: 4,5 % (mínimo).

Comportamiento de costos logísticos en pandemia

Es clave remarcar que los ítems correspondientes al Índice de Costos Logísticos son medibles, verificables y calculados por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), pero no están afectados por productividad o variaciones significativas puntuales, como las que ocurren durante este período de pandemia. Desde marzo hasta la fecha, los costos se vieron distorsionados por factores ajenos a los medidos por el Índice, como mayor cantidad de personal asignado a operaciones para reemplazo del personal de riesgo o desdoblamientos de turnos, según los protocolos definidos. Éstas y otras acciones generan una pérdida significativa de la productividad en las empresas del sector, a la cual se suma la disminución en los volúmenes operadores, que provocan una importante distorsión en las tarifas variables, excluidas también en la elaboración del Índice.

Esta sucesión de factores provoca gran preocupación en las organizaciones del sector logístico debido a que los tiempos de la pandemia se extienden y, probablemente, lo harán las medidas de seguridad excepcionales. Todo esto desencadena nuevas operaciones en las que cada nivel de servicio tendrá que calcular un nuevo costo operativo.

En definitiva, resulta fundamental señalar que -aún en las actividades permitidas y cumpliendo con los mismos niveles de servicio para un mismo volumen-, se ha verificado que se requiere mayor cantidad de recursos que los proyectados. ¿Por qué? Porque se tuvieron que modificar las operaciones y se volvieron más costosas.

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2 de octubre del 2026

Río Negro prepara una licitación internacional para poner en marcha la Zona Franca de Punta Colorada, en Sierra Grande, con el objetivo de sumar actividades industriales, logísticas y de servicios vinculadas al comercio exterior a la infraestructura energética que avanza sobre la costa atlántica provincial.

El anuncio fue realizado por el gobernador Alberto Weretilneck durante la Argentina Week 2026, que se desarrolla en París, en un panel dedicado al desarrollo del gas argentino en los mercados internacionales. Según adelantó el mandatario, el llamado se realizará antes de fin de año y contemplará una concesión inicial de 30 años, con posibilidad de extenderla por otros 10.

El proceso establece además una inversión mínima inicial de u$s10 millones. La licitación definirá quién tendrá a su cargo el desarrollo y la operación de la Zona Franca, así como las condiciones bajo las cuales se ejecutará esa inversión.

La iniciativa apunta a aprovechar el proceso de transformación que atraviesa Punta Colorada y su entorno a partir de los proyectos vinculados con el transporte y la exportación de hidrocarburos. La provincia busca que esa infraestructura no quede circunscripta al movimiento de petróleo y gas, sino que genere un entramado de actividades alrededor.

“Antes de que termine el año, Río Negro va a llamar a una licitación internacional para la puesta en marcha de una Zona Franca en las inmediaciones de todos estos proyectos”, anunció Weretilneck durante el panel, que compartió con Marcos Bulgheroni, CEO de Pan American Energy; Egber Laege, CEO de SEFE Group; y el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa.

Una plataforma para proveedores y nuevas inversiones

La ubicación de la Zona Franca busca aprovechar la proximidad con la infraestructura que se está construyendo en Punta Colorada, donde avanzan proyectos relacionados con el transporte y la exportación de la producción de Vaca Muerta hacia el Atlántico.

En ese contexto, el Gobierno rionegrino plantea una segunda etapa: utilizar ese nuevo corredor de infraestructura como punto de partida para atraer otras inversiones. La idea incluye actividades industriales, empresas de servicios, proveedores y pymes que puedan integrarse a las cadenas que se desarrollen alrededor del polo energético.

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“Tenemos que empezar a pensar en la petroquímica y en otros proyectos asociados que se puedan desarrollar alrededor de estas inversiones. Estamos pensando también en la próxima etapa”, sostuvo el gobernador.

Weretilneck vinculó además el proyecto con la generación de empleo y el desarrollo de proveedores locales. “Estos proyectos son tan importantes y generan un impacto tan fuerte que también necesitan un componente social: empleo local y desarrollo de proveedores locales. Queremos que los rionegrinos no vean simplemente pasar un caño o cargar un barco, sino que se sientan parte del proceso”, afirmó.

La licitación prevista para los próximos meses será, en ese sentido, un primer paso para determinar cuánto de esa expectativa puede convertirse en actividad concreta. La inversión mínima de u$s10 millones establece un piso para el desarrollo, pero el alcance definitivo dependerá del proyecto que resulte seleccionado y de las empresas que finalmente se radiquen en el área.

La Zona Franca se incorpora así a una transformación más amplia de la costa rionegrina, impulsada por las obras necesarias para convertir a Punta Colorada en un punto de salida para los hidrocarburos de Vaca Muerta. El desafío para la provincia será pasar de una infraestructura pensada principalmente para exportar commodities a un polo capaz de generar también industria, servicios y proveedores alrededor de ese flujo.

18 de agosto del 2026

El Paso Internacional Cristo Redentor volvió a habilitarse este martes 18 de agosto después de 34 días consecutivos de cierre por las condiciones meteorológicas y la acumulación de nieve en la cordillera. La reapertura comenzó de manera gradual y está enfocada, en esta primera etapa, en el transporte internacional de cargas, con el objetivo de comenzar a descomprimir el stock de camiones acumulado durante más de un mes. 

La interrupción generó un fuerte impacto sobre la logística entre Argentina y Chile. Las estimaciones difundidas en las últimas horas ubican en más de 2.000 los camiones que permanecen a la espera de cruzar. La magnitud del acumulado explica por qué las autoridades de ambos países definieron una apertura escalonada en lugar de retomar inmediatamente la circulación habitual en ambos sentidos. 

La factura del cierre fronterizo

La dimensión económica del cierre puede medirse en distintos niveles. La estimación más amplia conocida hasta ahora corresponde al director de la Cámara Aduanera de Chile, Javier León, quien calculó en aproximadamente US$200 millones las pérdidas generadas por la interrupción del tránsito comercial. El cálculo contempla los gastos logísticos, la permanencia de los camiones y los cobros asociados a los contenedores. La estimación había sido difundida cuando el paso llevaba 33 días cerrado y, por lo tanto, corresponde al impacto acumulado durante prácticamente todo el período de interrupción.

El transporte de cargas tiene, además, su propio cálculo de pérdidas. Según la Asociación de Propietarios de Camiones de Mendoza (Aprocam), cada camión detenido representa un costo de entre US$450 y US$600 por día, dependiendo de las características de la unidad y de la carga. En este cálculo intervienen los costos que continúan corriendo mientras el vehículo está inmovilizado y la pérdida de actividad que genera la imposibilidad de completar los viajes previstos. Con entre 1.800 y 2.000 camiones que permanecían detenidos en Mendoza en los días previos a la reapertura, el costo diario para el sector podía ubicarse, como orden de magnitud, entre US$810.000 y US$1,2 millones.

Esa cuenta permite dimensionar cómo evolucionó el perjuicio durante el cierre. Cuando el paso llevaba 20 días inhabilitado, el cálculo publicado por La Voz ubicaba las pérdidas del transporte en alrededor de US$18 millones. A medida que la interrupción se prolongó y el número de unidades varadas se mantuvo elevado, el costo siguió acumulándose. Por eso, la cifra de US$18 millones debe ser entendida como una fotografía tomada al 3 de agosto y no como el resultado final del episodio.

La cantidad de vehículos afectados también fue cambiando a lo largo de la crisis. En los días previos a la reapertura se contabilizaban entre 1.800 y 2.000 camiones en territorio mendocino, distribuidos entre el Área de Control Integrado de Uspallata, estaciones de servicio y bases de empresas transportistas. La acumulación fue consecuencia directa de la imposibilidad de utilizar el principal corredor terrestre entre Argentina y Chile durante más de un mes.

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El cierre también puso en evidencia la dificultad de reemplazar rápidamente a Cristo Redentor cuando queda fuera de servicio. El corredor concentra una parte relevante del transporte terrestre entre ambos países y los desvíos hacia otros pasos implican mayores distancias, tiempos de tránsito y costos para las empresas. Por eso, la interrupción no afecta solamente a los camiones que quedan estacionados, también altera la planificación de los operadores logísticos y de las compañías que dependen del flujo fronterizo para abastecerse o exportar. 

Un corredor saturado 

En Mendoza, además, el episodio obligó a poner a prueba los mecanismos previstos para contener los vehículos durante interrupciones prolongadas. La acumulación de unidades llevó a organizar playas de estacionamiento y a coordinar el movimiento de los camiones antes de su ingreso al corredor internacional. El operativo de reapertura comenzó incluso antes de la habilitación formal, con el traslado ordenado de vehículos estacionados en distintos puntos de Uspallata hacia el área de control. 

Después de 34 días, el Cristo Redentor vuelve a funcionar, pero para el sector logístico el problema todavía no terminó. Ahora comienza la segunda etapa: sacar de circulación el enorme stock de camiones acumulado, recuperar los fletes demorados y recomponer el flujo de cargas entre Argentina y Chile. La experiencia dejó, además, una discusión abierta sobre la necesidad de contar con corredores alternativos y mecanismos más rápidos de respuesta frente a cierres prolongados de un paso que resulta estratégico para el comercio bilateral. 

23 de marzo del 2026

Por el Ing. Fabián Chafir, Socio de IFC Consulting (2° entrega).

Leé la primera entrega de este artículo, aquí: Conflicto con Irán: impacto en transporte, rutas logísticas y costos globales

El transporte es una industria de márgenes ajustados: un cambio en el combustible impacta directamente en tarifas, recargos, contratos y decisiones de inventario. Oxford Economics proyecta que, en el segundo trimestre de 2026, el Brent podría promediar 79 USD por barril, es decir, 15 USD por encima de su previsión base, en un escenario de disrupción de corta duración.

Incluso si el impacto fuera transitorio, la volatilidad obliga a renegociar mecanismos de fuel surcharge, revisar presupuestos y replantear el mix modal: qué cargas se trasladan por vía marítima, aérea o terrestre.

El informe también señala que las reservas estratégicas de petróleo —equivalentes a 90 días— aportan un margen para gestionar interrupciones temporales sin escasez, aunque no descartan un conflicto prolongado.

En términos logísticos, esto implica una doble exigencia: planificar la continuidad operativa y, al mismo tiempo, preparar escenarios de estrés.

Impactos regionales que se convierten en disrupciones logísticas

Un error frecuente es considerar que los conflictos regionales tienen efectos acotados. En realidad, el transporte global conecta regiones a través de rutas, costos y disponibilidad de capacidad.

Los impactos geopolíticos suelen concentrarse en las zonas afectadas, pero en un contexto de mayor incertidumbre, el shock puede amplificarse. Para la logística, el canal más inmediato de transmisión es el precio de los commodities —especialmente la energía—, seguido por eventuales tensiones financieras.

En Oriente Medio, los países del Consejo de Cooperación del Golfo presentan mayor exposición. Las proyecciones de crecimiento para 2026 fueron ajustadas a la baja, con impactos más marcados en Qatar y Emiratos Árabes Unidos. En este último, además, se suma el efecto de una fuerte caída del turismo.

Menos turismo implica menos vuelos, menor consumo en destino y una reconfiguración de las redes de transporte: cambian frecuencias, conectividad, flujos y precios.

¿Qué deberían hacer las empresas?: 5 líneas de acción

No existe una solución única para este tipo de crisis, pero sí prácticas clave que permiten gestionar la incertidumbre:

  1. Diversificar rutas y modos. Combinar transporte marítimo, ferroviario y aéreo según el nivel de criticidad. Separar lo urgente de lo importante reduce el uso innecesario de capacidad premium.
  2. Rediseñar buffers de inventario. Si los tiempos de tránsito se vuelven inciertos, el stock de seguridad y el stock en tránsito deben recalibrarse. El objetivo no es tener más inventario, sino tenerlo mejor ubicado.
  3. Revisar contratos. Incorporar cláusulas claras de recargo por riesgo (war risk), condiciones de re-routing y acuerdos de capacidad mínima. Donde sea posible, negociar bandas de ajuste por combustible.
  4. Fortalecer la inteligencia operativa. En aviación, las operaciones dependen de condiciones dinámicas del espacio aéreo. El monitoreo continuo —estado de vuelos, comunicaciones y alertas— se vuelve crítico tanto para pasajeros como para carga.
  5. Gestionar seguros y cumplimiento. Revisar coberturas, exclusiones y requisitos de ruta. Una póliza mal alineada puede transformar un atraso en una pérdida total.

Escenarios logísticos: del desvío al rediseño de redes

Si la disrupción se limita a semanas, el sistema tenderá a absorber el impacto mediante reservas, reprogramación de vuelos y ajustes temporales en seguros, con un aumento de costos pero sin ruptura estructural.

Sin embargo, si el conflicto se prolonga, el transporte entra en una fase de rediseño: rutas alternativas más permanentes, contratos de mayor plazo, relocalización de inventarios y una presión sostenida sobre las tarifas.

En este contexto:

  • Aviación: redes más fragmentadas, hubs operando por debajo de su capacidad y mayor dependencia de conexiones indirectas.
  • Marítimo: incremento en el uso de rutas más largas y riesgo de congestión en puertos alternativos.
  • Terrestre y regional: saturación de pasos fronterizos y nodos intermodales por cambios bruscos en la demanda.

El conflicto vinculado a Irán pone en evidencia que el transporte no solo es un sector afectado, sino también el canal a través del cual una crisis se vuelve global. Cuando se interrumpen envíos por el estrecho de Ormuz o se cancelan vuelos por restricciones del espacio aéreo, no solo se compromete la movilidad: se ve afectada la fluidez de las cadenas de suministro y la capacidad de las economías de operar con normalidad.

28 de abril del 2026

El Gobierno dio un nuevo paso en el proceso de privatización de Belgrano Cargas y Logística S.A. al definir el destino de los fondos que se obtengan por la venta de sus activos. A través del Decreto 282/2026, publicado en el Boletín Oficial, se estableció que los ingresos provenientes del material rodante serán destinados a obras de infraestructura en la red ferroviaria.

La norma dispone que esos recursos se canalicen mediante un fideicomiso específico, con el objetivo de financiar trabajos sobre las líneas que serán concesionadas. De esta manera, el esquema oficial busca vincular directamente el proceso de privatización con la mejora de la infraestructura ferroviaria.

La medida se articula con el andamiaje normativo previo, en particular con el Decreto 494/2025, que habilitó la venta del 90% del paquete accionario estatal de la compañía. Ese diseño establece que al menos el 51% quede en manos de un operador estratégico seleccionado mediante licitación pública nacional e internacional, mientras que el resto podría colocarse en el mercado.

En este marco, la valuación de los activos que saldrán a la venta quedará bajo la órbita del Tribunal de Tasaciones de la Nación, mientras que los recursos generados serán canalizados según el esquema previsto en el Decreto 976/01. A su vez, los contratos que se firmen se inscribirán dentro de los lineamientos definidos por el Decreto 67/25.

El nuevo esquema

Por un lado, se prevé la venta del material rodante mediante remates públicos; por otro, se habilita su integración en procesos licitatorios vinculados a la concesión de vías e inmuebles asociados al sistema ferroviario. En paralelo, la Secretaría de Transporte del Ministerio de Economía deberá incorporar en los pliegos licitatorios el detalle del material que formará parte de cada contrato. Esto abarcará a las líneas General Belgrano, General San Martín y General Urquiza, tres corredores clave dentro del sistema de cargas.

El proceso se encuentra en su etapa final, con la publicación de los pliegos prevista para las próximas semanas. El esquema contempla concesiones de hasta 50 años, durante los cuales los operadores privados asumirán la gestión del sistema ferroviario de cargas.

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Uno de los ejes centrales del rediseño es la separación entre la administración de la infraestructura y la prestación del servicio. Este enfoque permitiría que empresas privadas operen los trenes mientras el Estado conserva determinadas funciones sobre la red, en línea con modelos aplicados en otros países.

Además, locomotoras, vagones y otros activos serán reordenados dentro del esquema con el objetivo de integrarlos a los futuros contratos de concesión. La intención oficial es mejorar la eficiencia operativa de una red clave para el transporte de granos desde el norte del país hacia los puertos del Gran Rosario.

Con este conjunto de medidas, el Gobierno busca cerrar el proceso de privatización articulando la transferencia de la operación al sector privado con un mecanismo de financiamiento para obras. La apuesta es que la inyección de capital y una nueva estructura de gestión permitan revertir los actuales niveles de desempeño del sistema ferroviario de cargas.

Belgrano Cargas: logística, eficiencia y desarrollo productivo

El Belgrano Cargas y Logística S.A. ocupa un lugar estratégico dentro del sistema logístico argentino, en especial por su capacidad para articular economías regionales con los principales nodos exportadores. Su traza conecta el NOA y NEA con los puertos del Gran Rosario, lo que lo convierte en una pieza clave para el traslado de granos, minerales y otros productos a granel.

En términos de costos, el ferrocarril representa una alternativa más eficiente frente al transporte por camión en largas distancias. La operación del Belgrano Cargas permite reducir significativamente el costo por tonelada transportada, un factor determinante para mejorar la competitividad de las exportaciones agroindustriales, sobre todo en zonas alejadas de los puertos.

Además, su funcionamiento impacta directamente en la descongestión de rutas y en la reducción de la huella ambiental del sistema logístico. Una mayor participación del tren en la matriz de transporte implica menos tránsito pesado en corredores viales críticos, menor consumo de combustibles fósiles y una baja en las emisiones de gases de efecto invernadero.

Por último, el desarrollo y modernización del Belgrano Cargas aparece como una condición necesaria para potenciar inversiones en sectores productivos del interior. La previsibilidad en los costos logísticos y la disponibilidad de infraestructura confiable son variables clave para atraer capital y ampliar la capacidad exportadora, en un contexto donde la eficiencia del transporte define buena parte de la competitividad sistémica.

3 de septiembre del 2026

Fuente Skynde.

¿Cómo evolucionó la logística inversa como herramienta de eficiencia y generación de valor en los últimos años?

Sergio Ramos: Pasó de ser un proceso reactivo a convertirse en una fuente de inteligencia operativa. Antes una devolución era un problema a resolver y ahora – bien gestionada – es una oportunidad para obtener información que ningún otro proceso de la cadena genera de la misma manera: por qué vuelve un producto, en qué punto se generó el problema, qué dice eso sobre la operación, el producto o el servicio. El crecimiento del eCommerce aceleró esta transformación porque obligó a las empresas a procesar volúmenes de devoluciones que ya no podían gestionarse de forma artesanal. Quien profesionalizó esos procesos encontró ahí una ventaja competitiva real y quien todavía no lo hizo lo siente en los costos y en la experiencia del cliente.

¿Qué rol ocupa hoy dentro de la estrategia logística de las empresas?

  1. R.: Desde Skynde sostenemos que debe planificarse con el mismo nivel de profesionalización que la logística de distribución. Es parte integral de toda la operación y su impacto atraviesa operaciones, atención al cliente, abastecimiento, finanzas y sustentabilidad. Una logística inversa bien integrada mejora indicadores de productividad, reduce costos operativos y recupera valor de los productos. Además, y esto es lo que muchas empresas todavía subestiman, genera información que permite detectar desvíos, anticipar problemas y tomar decisiones que eviten que ciertas situaciones se repitan.

El eCommerce multiplicó el volumen de devoluciones. ¿Cuáles son los principales desafíos operativos para gestionarlas sin afectar la experiencia del cliente ni la rentabilidad?

  1. R.: El desafío central es que una devolución tiene que ser simple para el cliente y controlada por la empresa al mismo tiempo. Esos dos objetivos pueden tensionarse si el proceso no está bien diseñado, considerando que detrás de cada devolución hay múltiples pasos como el retiro, recepción, transporte, clasificación, control, reacondicionamiento y destino final, ya sea reingreso al stock, reparación, reutilización o disposición. Si alguno de estos no está coordinado aparecen demoras y costos que se trasladan a toda la cadena. La clave está en reducir los tiempos de clasificación, definir rápidamente el destino de cada producto y mantener trazabilidad completa en todo el proceso. En Skynde lo vemos como objetivos complementarios: con procesos bien diseñados y buena información experiencia del cliente y eficiencia operativa pueden trabajar juntos.

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¿Qué herramientas consideran clave para transformar la información de las devoluciones en oportunidades de mejora?

  1. R.: La trazabilidad es el punto de partida porque sin saber exactamente qué pasó con cada producto desde que se inicia la devolución hasta que vuelve a circular no hay posibilidad real de gestión. Ahora bien, trazabilidad sola no alcanza. Lo que realmente genera valor es el análisis, identificar si determinadas categorías presentan niveles de devolución superiores a los esperados, detectar problemas recurrentes con un producto o encontrar zonas donde la operación presente mayores dificultades. Los sistemas de gestión logística integrados, los tableros de indicadores y la automatización son las herramientas que hacen posible ese análisis. Esos datos articulados pueden usarse para tomar mejores decisiones e ir  progresando continuamente.

¿Qué aporte puede hacer la logística inversa a la economía circular y a los objetivos de sostenibilidad?

  1. R.: El vínculo es directo porque la logística inversa es, en la práctica, la operación que hace posible la economía circular. Un producto devuelto no es un producto perdido. Dependiendo de su condición puede volver a comercializarse, reacondicionarse, repararse o permitir recuperar parte de sus materiales. Eso genera un beneficio ambiental concreto y a la vez valor económico. Menos desperdicio, mejor aprovechamiento de recursos y menores costos de disposición final. El cambio de enfoque más importante es dejar de pensar en la devolución como el final de una operación y empezar a verla como el comienzo de un nuevo ciclo. Las empresas que lo entienden así ya están viendo resultados en sostenibilidad y rentabilidad.

¿Cómo equilibrar la expectativa del consumidor de procesos rápidos y simples con la eficiencia operativa?

  1. R.: La respuesta pasa por diseñar el proceso desde los dos lados al mismo tiempo. Para el cliente la devolución tiene que ser clara, predecible y sin fricción: saber qué hacer, cuándo pasa cada cosa y qué va a ocurrir después. Para la empresa cada uno de esos pasos tiene que estar planificado, medido y trazado. Procedimientos claros, buena comunicación con el cliente y métricas ayudan a conseguirlo.  Resulta importe, además, cambiar el chip y entender que una devolución bien gestionada es una instancia de contacto con el cliente que, si se maneja correctamente, puede fortalecer la relación con la marca.

¿Qué tendencias transformarán la logística inversa en Argentina en los próximos años?

  1. R.: Vamos hacia una logística inversa cada vez más predictiva. La inteligencia artificial y la analítica de datos van a permitir anticiparse a muchos problemas que todavía se gestionan de forma reactiva. Simplificarán el camino para identificar patrones de devolución, anticipar volúmenes y detectar productos con mayor probabilidad de volver antes de que lo hagan. La automatización también tendrá un rol importante en tareas repetitivas como clasificación, seguimiento y actualización de información. Y veremos una integración mayor entre sistemas de gestión logística, canales de venta y centros de distribución. Por todo esto queda claro que la tecnología sola no alcanza. 

En Argentina todavía existe una oportunidad enorme para profesionalizar estos procesos y el verdadero diferencial va a estar en quien logre combinar tecnología, datos y conocimiento operativo. En Skynde creemos que ahí radica el valor de un partner logístico: en generar información y soluciones que ayuden a las empresas a ganar eficiencia, mejorar la experiencia de sus consumidores y recuperar el mayor valor posible de cada operación.